Lunes, 30 de enero de 2012

Adrián y Diop, solución a la incógnita

Toda la semana pendientes del medio campo. Siete noches sin dormir con el alma en vilo, preocupados hasta la angustia por el centro neurálgico del Racing. No es para menos. El fútbol moderno es 'centrista'. Eso lo sabe ya hasta el mayor nostálgico del bilardismo. Ahora sobre el césped ya no se trata únicamente de sufrir, sino de discurrir. Llegó Cruyff a Barcelona con la buena nueva, tras aquella revolución de seda que tuvo lugar en Madrid a cargo de la Quinta del Buitre. Y caló. Tan fácil como el mantra acuñado por el holandés: «Si el balón lo tienes tú, ya no lo tiene el contrario». La mejor forma de defender. Ése fue el principio del fin de la 'Furia' y la primera siembra del toque como santo y seña del balompié patrio. La opción del triunvirato tras la semana de las incógnitas fue llamativa: Diop y Adrián. Lo del madrileño fue lo más comentado. Y Tziolis, a la grada. Al final, no salió mal del todo.

El caso es que Juanjo González, sabedor del lugar donde se fraguan las victorias, tuvo al racinguismo en un ay. El cuadro era para echarse a temblar: Gonzalo Colsa y Pape Diop a vueltas con el tobillo, mientras Tziolis peleaba por recuperarse de un esguince en la rodilla. Las combinaciones eran variadas; se barajó, incluso, la presencia de Edu Bedia en el once titular. Y el triunvirato esperaba...

La solución no se conoció hasta última hora. Tziolis quedó fuera de la lista de dieciocho convocados por decisión técnica, y González alineó a Adrián y Diop como doble pivote. No era nuevo el ex del Getafe en esa posición, pero la grada se preguntaba si su juego sería suficiente para servir de contrapunto eficaz de Ever Banega y sus compañeros.

No duró mucho la duda. El gol de Adrián despejó las reticencias de la grada, al tiempo que situaba al partido en una dimensión diferente. Ya no habría igualdad en el resultado hasta el minuto 21 de la segunda parte. En lo que duró el dominio verdiblanco, los valencianistas fueron incapaces de hilvanar dos pases seguidos. Banega parecía desdibujarse frente a un medio campo racinguista que tampoco fue nada del otro mundo. Tal era la placidez del encuentro que Adrián se tomó unos cuantos minutos para paladear el tanto y ausentarse de una brega para la que Diop se bastaba solo. Si bien el 23 del Racing dio criterio al juego de ataque, cabe ponerle el pero de una cierta lentitud en la elaboración.

La lesión de Banega y la salida al campo, en su lugar, del turco Topal; así como la entrada de Aduriz, fueron clave para la escuadra de la capital del Turia, que se puso por delante cuando todo parecía visto para sentencia.

Los vaivenes del marcador también tuvieron su reflejo en el centro del campo. Por un lado, la salida de Gonzalo Colsa. El ramaliego, que el viernes prácticamente se descartaba del choque, tuvo en sus botas la victoria en un mano a mano con Diego Alves en el último suspiro. El arquero brasileño atajó el disparo del centrocampista ante una grada que ya se veía con tres puntos más en la saca. Por otro, el susto: un golpe tremendo que se dieron Pape Diop y Topal en el minuto 81, que hizo enmudecer a los Campos de Sport de El Sardinero.

Fuente: El Diario Montañés


Publicado por Castro2 @ 17:43 | 0 Comentarios | Enviar

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