Mi?rcoles, 25 de enero de 2012

Al 'cohete' aún le queda mecha

La rescisión del contrato y la marcha al Levante de uno de los, hasta ayer, cuatro capitanes del primer equipo, deja huérfana a la plantilla y también a la gran mayoría de los aficionados racinguistas. Y es que Óscar Serrano, después de siete temporadas, 144 partidos y 13 goles en Primera División vestido de verdiblanco, se ha ganado el cariño de la parroquia de El Sardinero. No olvidará las carreras por la banda de la locomotora de Blanes, la que fue partícipe de algunos de los partidos más importantes de la historia de la entidad. Con el Racing jugó la Copa de la UEFA y participó en dos semifinales de la Copa del Rey.

Se marcha el futbolista que introdujo el 'metrosexualismo' en el vestuario. De hecho, sus excompañeros, los mismos que ayer le acompañaron en la despedida, le conocen con el apodo de 'kuki solarium', dada su afición a los rayos UVA y a las tonalidades más bien oscuras. Además, el centrocampista catalán ha sido siempre uno de los más piropeados por las seguidoras del Racing. Nunca perdieron detalle de su figura, ni de sus carreras sobre el césped.

Precisamente, su derroche sobre el terreno de juego fue una de sus señas de identidad en sus encuentros como racinguista. Cabeza abajo, banda arriba, y sorteando rival tras rival, siempre alcanzaba la línea de fondo. Otra cosa era ponerla bien, pero claro, en ese caso Serrano seguramente formaría parte de la plantilla de un club europeo de primera línea.

El catalán fue también el auténtico rey de las tarjetas por protestar. Las amarillas que en muchos casos acarrearon suspensión por acumulación. Uno de sus momentos más delicados como futbolista lo vivió, precisamente, en uno de los encuentros más importantes de la historia del Racing. Serrano vio dos cartulinas en ocho minutos por hacer sendas faltas a Granero. Después llegó el famoso y polémico gol de Casquero, y también las lágrimas del de Blanes una vez consumada la eliminación.

Ayer también brotaron de su rostro, cuando ejerció de racinguista de corazón en la despedida: «Quiero dar las gracias a todos por haberme hecho sentir como en casa». Dedicó unas líneas muy especiales a sus antiguos compañeros, «un ejemplo de profesionalidad y de los que he aprendido», y también a los empleados del club, «que han hecho el día a día muy agradable y de los que siempre guardaré un gran recuerdo». Tampoco se olvidó de los periodistas, «que siempre me han tratado con respeto», antes de encaminarse a Valencia. Volverá a reencontrarse con todos ellos muy pronto. Y es que, caprichos del destino, el primer partido que juegue con el Levante podría ser el del día 4 ante el Racing.

Fuente: El Diario Montañés 


Publicado por Castro2 @ 18:03 | 0 Comentarios | Enviar

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