S?bado, 17 de diciembre de 2011

Una dosis de sonrisas verdiblancas

El pequeño Hugo corretea inquieto por los pasillos del hospital. Se detiene a la altura de Héctor, que porta un balón impoluto, perfecto para ser firmado por todo un Primera División. A su lado aguarda Álvaro, equipado -precisamente- con la camiseta del central lebaniego. Su tocayo y, además ídolo. El que junto a Gonzalo Colsa y a una -muy- solicitada vaca 'Tula', acudió ayer a la llamada de los organizadores de la fiesta navideña de la Residencia Cantabria. Más de dos centenares de personas disfrutaron de la tradicional visita racinguista a los niños que se encuentran ingresados en la clínica santanderina. Un año más, los representantes del primer equipo mostraron su lado más solidario y estuvieron al lado de los pequeños enfermos coincidiendo con la llegada de la Navidad.

Los niños, y los no tan niños, aguardaron expectantes la llegada de los jugadores del Racing. Las alborotadas estancias de la Residencia se convirtieron en improvisados tocadores en los que, con la ayuda de las empleadas del centro, los más pequeños ultimaron sus 'pinturas de guerra'. No podían faltar en sus ilusionados rostros, al igual que los balones, camisetas y distintivos verdiblancos de todo tipo. Tampoco se echaron de menos los disfraces. De hecho, en la jornada de ayer no resultó nada extraño cruzarse con enfermeras en miniatura, algún que otro 'spiderman', una pareja de indios o -incluso- una guerrera cántabra por los pasillos del hospital.

De carrera en carrera, la marea infantil y sus minuciosas cuidadoras apuraban los últimos detalles de un esperado festival. De hecho, lleva algo más de dos meses de preparativos el coordinar las diferentes actuaciones y las colaboraciones que tuvieron lugar en el salón de actos del recinto. Rosa María González, directora del Aula Hospitalaria, explica la esencia de un encuentro ya tradicional, tanto para los niños que aún permanecen ingresados, como para todos aquellos que lo han estado a lo largo del año -se envían 150 cartas para invitar a la fiesta a los que han pasado más de cuatro días en el centro-: «Se hace desde hace doce años. Se intenta dar a los niños un poco más de ambiente lúdico dentro del hospital. Es nuestro trabajo diario quitar miedos y ofrecerles la oportunidad de vivir la enfermedad de otra manera». Se trata de «la fiesta de las fiestas» para los niños enfermos, que -sobre todo- aguardan ilusionados la llegada de los jugadores del Racing: «Les encanta».

Aparición estelar

Y así, con un poco de retraso sobre el horario previsto, pero con igual o mayor expectación, Álvaro González y Gonzalo Colsa hicieron su particular aparición estelar en el salón de actos de la Residencia Cantabria. Se quedó pequeño para recibir a los dos jugadores de la plantilla racinguista, aclamados como héroes por el repleto auditorio. Una vez resuelto el jaleo inicial, los más pequeños desfilaron ordenadamente por el escenario bajo la atenta mirada de sus padres -en primera fila, cámara digital en mano- y tuvieron la oportunidad de fotografiarse y de conseguir las ansiadas firmas de sus ídolos. En estos casos siempre hay alguna que otra despistada, como la niña que pretendía que Colsa firmase en la foto de Álvaro: «Pero... ¡que yo soy el ocho!». Incluso alguno con mala leche, como el que gritaba «¡Munitis, Munitis!» mientras guardaba cola. Otros, directamente, se atrevían con el «Barça, Barça». Cánticos aparte, hubo dosis de paciencia para todos. De hecho, el reparto de ilusiones se prolongó algo más de una hora. Una auténtica 'doble sesión' de entrenamiento para Colsa, que permaneció arrodillado durante todo el cortejo.

El propio capitán del Racing aprovechó la ocasión para recordar el papel que juegan los futbolistas en este tipo de eventos: «Nos corresponde ser un ejemplo dentro y fuera del campo, y acordarnos de la gente que no puede disfrutar del tiempo libre tanto como nosotros. Estos actos nos acercan a los problemas cotidianos y a ser más personas». Por su parte, Álvaro, el lebaniego de moda, debuta este año en el papel solidario. Tiene claro que repetirá: «Son actos benéficos muy importantes para los niños. Es muy bonito tener la oportunidad de hacerles felices de esta forma».

Tras el encuentro más multitudinario, los dos jugadores y la propia vaca 'Tula' compartieron otro rato largo con los niños hospitalizados en planta. Siempre hay tiempo para sacarle una sonrisa a los más pequeños, ello a pesar del intenso fin de semana que aguarda a la entidad, con la celebración de la decisiva Junta General de Accionistas y, en lo deportivo, con la -no menos decisiva- visita de la Real Sociedad a los Campos de Sport.

La mejor receta para todos

El reparto de ilusión verdiblanca no fue el único que se dio ayer en la Residencia Cantabria. Y es que las sonrisas que reintegran los más pequeños son también la mejor receta para la autoestima de los propios jugadores -más en los espinosos tiempos que corren-, que recargaron pilas para afrontar un 'resto de campaña' que se presenta muy exigente. Lo explica el propio Gonzalo Colsa: «Los niños son los que más disfrutan de nuestras victorias, los que más sufren con nuestras derrotas y los que, en ocasiones como ésta, nos arrancan una sonrisa cuando lo estamos pasando mal en nuestro trabajo».

Fuente: El Diario Montañés


Publicado por Castro2 @ 0:58 | 0 Comentarios | Enviar

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