Lunes, 31 de octubre de 2011

Antes del partido, silencio y dudas en los aledaños del estadio

Aunque libres de chubasqueros, la cara de los aficionados racinguistas evidenciaba el chaparrón que ha atravesado estos días el club cántabro. Minutos antes del pitido inicial, los Campos de Sport eran un goteo de socios. Sus bufandas eran el mayor testimonio de tesón verdiblanco. Pero el silencio se apoderaba del epicentro del ranciguismo. En alguna tertulia improvisada no había una voz más alta que otra. Ni la vaca Tula conseguía arrancar sonrisas. En el acceso al palco presidencial, las miradas evidenciaban la duda generalizada. Mucha tensión y poco optimismo en los instantes previos.

Desde Somo, Agustín García paseaba sus bodas de oro como socio convencido del efecto positivo de la salida de Pernía: «Él decía que no entendía de fútbol, pero de dinero sabía demasiado». Contrario a su opinión, Francisco Manrique defendía al presidente saliente: «Es un buen gestor». Le conocía personalmente y le daba «pena» su salida. «Los jugadores son los únicos que nos tienen que sacar de este embrollo», repetía Pepe Barros, un histórico. «Si no gana me va a dar algo», reconocía. Cristina Gutiérrez, vecina de Los Corrales, contaba los minutos para 'saltar' a la grada en compañía de su 'chico'. «Esperemos que remonten, este año vengo sin ganas al campo». Una sensación demasiado generalizada. Álvaro Pelayo pedía victorias: «Para que la gente se anime, hay demasiado pasotismo». La esperanza fue fructífera. El triunfo puede lavar la cara del racinguismo.

Fuente: El Diario Montañés 


Publicado por Castro2 @ 0:41 | 0 Comentarios | Enviar

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