S?bado, 29 de octubre de 2011

Pernía dimite con todo su equipo

Francisco Pernía Calvo presentó ayer su dimisión como presidente del Real Racing Club tras un mandato de cinco años. Junto al máximo dirigente se marchan todos los miembros del Consejo de Administración de la entidad. El director general Roberto Bedoya Arroyo y los consejeros Santiago Gilarranz Martín, Carlos Velado Casar, Alberto Rodríguez González y José Antonio González Iglesias decidieron tomar el mismo camino que el presidente. De hecho, fueron ellos los que le animaron a tomar finalmente la decisión y le indicaron que no había otro camino posible en el contexto de crispación social que rodea al club cántabro, a punto de cumplir cien años de historia.

Se pone fin a un proceso que ha vivido su punto culminante en esta última semana y que obliga, ahora, a la convocatoria de una junta extraordinaria de accionistas para elegir a un nuevo consejo. Hasta entonces, los actuales dirigentes permanecerán en su cargo de forma interina y será uno de ellos el que asuma el relevo testimonial de Pernía. Para ese papel, los principales candidatos son Velado o González, habituales acompañantes del equipo en viajes y actos oficiales. El resultado de la Junta es imprevisible, con el propietario del 99,8% de las acciones (Alí Syed) investigado por la Interpol y con los títulos reclamados en un juzgado por el anterior propietario (Jacobo Montalvo).

«Los miembros del consejo de administración del Real Racing Club SAD (con la excepción de WGA, representada por Ahsan Alí Syed), hemos decidido presentar la dimisión. El motivo de esta decisión es evitar una situación de conflicto y tensión que condiciona la unidad del racinguismo, esencial para afrontar la situación actual del club. De forma inmediata, se convocará la junta general de accionistas para la elección del nuevo consejo de administración». Este es el texto del comunicado que ha puesto fin a la etapa de Pernía y su equipo de trabajo al frente del Racing. El apunte en torno a Syed no es demasiado relevante ya que, si bien tiene un puesto en el Consejo, no se inscribió en el registro y, a todos los efectos, es necesaria la continuidad de, al menos, tres consejeros para que el órgano directivo siga teniendo vigencia.

Una decisión anunciada

La jornada de ayer estuvo marcada por largas reuniones. Pero no para hablar de la dimisión. Cuando Pernía y Bedoya se reunieron con los administradores concursales esa decisión ya estaba tomada. Como adelantó EL DIARIO MONTAÑÉS en su edición de ayer, la renuncia era inminente y sólo se retrasó para estudiar las posibilidades legales de sucesión en el entorno de la Ley Concursal. Los dos máximos dirigentes del Racing comunicaron a los administradores su postura en el encuentro que mantuvieron en una oficina del centro de Santander. Los periodistas estaban a las puertas de El Sardinero y allí estaba el famoso coche del presidente (uno de los detonantes finales del clima de tensión que se ha vivido en los últimos días). Pero Pernía estaba en otra parte con Santiago Ruiz Asenjo, Alejandro Alvargonzález y Ramón Camarena. Estaban los tres expresamente citados para la ocasión. Con ellos y con Bedoya estuvo durante varias horas e, incluso, comieron juntos.

Pernía se quedó, finalmente, solo en su postura de tratar de encontrar un inversor que se hiciera cargo del club. El presidente estaba dispuesto a lo que él consideraba «terminar su gestión». Pero los acontecimientos se han precipitado durante los últimos días. El partido ante el Espanyol y las consignas gritadas desde la 'Gradona' se convirtieron en el pistoletazo de salida para una escalada de acontecimientos. Unos días antes, Quique Setién hizo unas duras declaraciones en las que aseguró que el club «está dirigido por gente sin escrúpulos». En El Sardinero guardaron silencio. Pernía dijo el domingo a este periódico que no tenía ninguna intención de dimitir, achacó las críticas a un sector «focalizado» del estadio y aseguró que él hacía su propia «autocrítica», pero que no era «un ladrón ni un hijo de p.». El lunes se envió una nota de siete páginas en la que respondían a Setién con dureza y repasaban lo que, a su juicio, era una «vida llena de escrúpulos». Fue el inicio de una guerra de comunicados al que también empezaron a sumarse las peñas del equipo. Primero, algunas a título individual. Cuando trascendieron las declaraciones de una entrevista que Pernía concedió a la emisora Onda Cero, fue la Asociación de Peñas (por unanimidad) la que salió al paso. Al presidente le preguntaron por el modelo concreto del vehículo que conduce (Audi S8) y su respuesta no fue afortunada: «Algún gusto me tengo que dar, ¿o no?». Bernardo Colsa, recientemente elegido como presidente del colectivo de aficionados, consensuó un texto en el que las Peñas se posicionaban junto a Quique Setién e invitaban a Pernía a «reflexionar» para no «aferrarse» al cargo. Una petición encubierta de dimisión.

Los miembros del Consejo recomendaron a Pernía que dejara el puesto ante la tensión existente y el clima de crispación en vísperas de un partido decisivo, con el equipo como colista. Consideran que el tratamiento que se les ha dado es injusto, que se limitaron a responder a lo que entendieron como insultos de Setién y que la contestación en torno al Audi se había sacado de contexto. Sin embargo, coincidieron en que la paz social ya no era posible a través de su continuidad.

Quedaba entonces encontrar la fórmula para salir. Podía dimitir Pernía en solitario o el Consejo en pleno. Alguno de los consejeros ya expresó el jueves a este periódico que, de hacerse, se haría de forma conjunta. Y así se hizo. A las 20.16 horas y a través del correo electrónico de El Sardinero se hizo oficial una dimisión que EL DIARIO ya había confirmado en su página web unas horas antes. El coche de Pernía, por la tarde, ya no estaba frente a la puerta del estadio.

Fuente: El Diario Montañés 


Publicado por Castro2 @ 1:02 | 0 Comentarios | Enviar

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