Martes, 25 de octubre de 2011

El Racing juega hoy contra el Sevilla y contra la inercia

En Sevilla se frotan las manos. Hablan de las paradas de Varas, de su empate en el Camp Nou, del pleno de victorias en su estadio, del orden en el césped que consigue Marcelino... Pero hablan también del Racing. Los cántabros llegan al estadio más fiable como colistas, sin ganar a nadie, con un solitario gol en siete partidos (los otros otres se marcaron el primer día) y, sobre todo, sumido en una crisis profunda de indiferencia y desprestigio. Está tocado y casi hundido, el rival idóneo para pasar una buena noche en el Pizjuán (22.00 horas). Por eso, en Santander cuesta encontrar un aficionado optimista. Pero en el vestuario de La Albericia ayer se habló de orgullo. Eso es lo que queda. Eso, y un dato que alguien se habrá ocupado de recordar. En las tres últimas visitas a los andaluces, el Racing no ha perdido. Es la única estadística que los cántabros no quieren romper. Porque todos los demás números -los de los despachos y los de la tabla- ya están demasiado rotos.

El Sevilla lo ha ganado todo en casa. Es la defensa de moda contra el ataque inexistente. Sólo los que quieren ganar mucho dinero con la sorpresa se jugarán su dinero por el Racing en las apuestas. Pero no es la primera vez que los verdiblancos hacen a alguien rico. No hace tanto, un 2 de noviembre de 2008, los cántabros llegaron a Valencia sin puntos, sin gol y con Muñiz, su técnico, contra las cuerdas. Cierto es que no era tan dramático como ahora. Pero aquel equipo sin rumbo ganó dos a cuatro a un rival que, de vencer, se hubiera colocado líder de Primera. Tchité, el delantero que no marcaba -como ahora-, metió tres. Mestala fue un punto de inflexión.

En el Pizjuán hay en juego muchas cosas. La primera, la tabla. Si el Racing mantiene la media de puntos conseguida hasta ahora llegaría al final con 19, una cifra que sobrepasa los límites del ridículo. Nadie cuenta con ese cálculo y para eso hace falta ganar el primer partido. Además, hay cuestiones morales y anímicas que son determinantes. Reforzar la confianza de los futbolistas, ganar en tranquilidad, creer en lo que se está haciendo... Son tópicos, pero muy ciertos en esto del fútbol.

Pero hay más. La primera victoria supondrá romper una barrera psicológica sobre la que empezar a trabajar. Ese será, además, el paso inicial de un objetivo más que necesario si el Racing quiere quedarse en Primera y, más aún, seguir existiendo. Recuperar el protagonismo en la sociedad cántabra, desterrar una indiferencia palpable en el entorno y reducir el generalizado pesimismo que se cierne sobre el equipo y el club es tan importante como ganar al Sevilla (aunque ambas cosas van nunidas). Cuanto más tarden en llegar los primeros tres puntos, más difícil será recuperar al racinguismo unido.

Y es que, cada día más, se repite que «tiene que pasar algo». Eso está en manos de Cúper, los administradores o Pernía. Pero los jugadores, con una victoria, pueden ponérselo a todos un poquito más fácil.

Fuente: El Diario Montañés 


Publicado por Castro2 @ 0:42 | 0 Comentarios | Enviar

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