Domingo, 23 de octubre de 2011

Una gradona 'indignada'

Un sector de los Campos de Sport mostró ayer su descontento con la gestión del club. Hizo ruido y dejó escrita en pancartas sus opiniones. Hubo poco público en el estadio -11.941 espectadores, según los datos del club- y en una de las zonas más 'pobladas', la 'Gradona de los Malditos', se oyeron cánticos contra la directiva, que se fueron contagiando por las plateas. Allí apareció Alí. Investigado por la Interpol, el propietario del club hizo acto de presencia a través de una fotografía mostrada por el sector más crítico de la afición. El mismo con el que se encaró Jacobo de Montalvo en los aledaños del estadio. Un pequeño grupo de aficionados esperó también la salida del presidente, aunque, finalmente, no se produjeron incidentes.

Buena temperatura en la zona de El Sardinero ayer. 26 o 27 grados. Dentro del estadio, frío. Tímidos aplausos a la salida de los jugadores. La caldera estaba en la grada joven. El grupo instalado en una de las esquinas del estadio no cesó en su ánimo al equipo, pero tampoco en sus críticas a la gestión del club. El repertorio musical del sector más crítico de la grada tuvo ayer un único destino: el palco. «Pernía lo verá desde la cárcel...», llegaron a decir. Pero hubo más: «Pernía y Palacios, chorizos son los dos», «Hasta los c... estamos de ladrones»... El descontento se desplazaba por las tribunas y preferencias con la entonación más clásica: «Pernía vete ya», un cántico que ya se ha escuchado otras veces.

En el minuto 40 de partido apareció en el estadio alguien a quien no se veía desde mayo. Una gran foto de Ahsan Alí Syed fue desplegada en la 'Gradona' junto con tres pancartas: 'Mentirosos', 'Pernía ladrón' y 'Dimisión'. Los gritos se agudizaron desde la curva. En lo que respecta al césped, tan sólo alguna que otra decisión de Turienzo Álvarez y el esfuerzo de los futbolistas del Racing sacaba del letargo al resto de la afición. La más resignada.

El propietario era tema de conversación en los pasillos interiores del estadio. En los Campos de Sport no se le veía desde mayo. El indio era intercalado entre los cafés. «Le busca la Interpol... ¿De dónde habrán sacado a este tío?», comentaba un aficionado en un corrillo. «Es sabio, decían, ¿eh?. Más bien un listillo diría yo», interpeló su compañero.

Otros hablaban de fútbol. «A ver si ganamos un partido antes de Navidad», pedía un veterano. De los que han vivido mil batallas. Su contertulio, mucho más joven, exclamó: «Imposible. Si no metemos un gol a nadie...».

El pitido inicial daba comienzo al segundo tiempo y a una nueva ronda de cánticos contra el palco. Allí estaban presentes el expropietario del club, Jacobo de Montalvo, el director general, Roberto Bedoya y el administrador concursal Santiago Ruiz Asenjo, entre otros. También Francisco Pernía, con semblante serio.

Jarro de agua fría

Dos pancartas más fueron presentadas en la curva: «Nos podéis robar, nunca callar». Los mejores minutos del Racing reanimaron el estadio, cuyo clímax llegó con el disparo de Pape Diop al larguero. El jarro de agua fría llegó poco después. El gol de Sergio García desató el cántico más coreado contra el presidente, pero la agonía del conjunto cántabro, que buscaba el empate con más corazón que cabeza fue apagando los ánimos.

Stuani y Ariel sufrieron dos sonoras pitadas cuando el argentino sustituyó al uruguayo. Son los representantes del gol del Racing. Ese que escasea. Koné recibió su cuota de aplausos en sus intentos y Jairo protagonizó la ovación de la tarde cuando saltó al terreno. Es la esperanza.

Sobre el minuto 85, muchos aficionados decidieron tomar la bocana del graderío. Caras de resignación. Tras el pitido final, un abonado se acercó al palco. «Caradura», gritó. Fue prácticamente la única protesta después de la derrota. No había ánimo para mucho más.

Fuera del estadio, un grupo de aficionados esperaba la salida del presidente. Pero primero se encontró con el antiguo propietario del club. Jacobo de Montalvo respondió a las críticas encarándose con el pequeño grupo de detractores. El incidente no pasó a mayores.

Por la zona mixta, pocos jugadores del Racing se dejaron ver. Toño fue uno de ellos. «El entorno está descontento», aseguró el portero y capitán verdiblanco. Y más aún tras la derrota de ayer frente al Espanyol. Los futbolistas del conjunto cántabro recibieron el consuelo de los aficionados que aguardaban a la salida. También Héctor Cúper y su equipo técnico. La grada no les señala, por ahora, como culpables de la situación.

Al final, la espera a Francisco Pernía terminó sin incidentes, pero, a medida que pasan las jornadas y los resultados no llegan, el ambiente se va encrespando y la grada comienza a indignarse.

Fuente: El Diario Montañés 


Publicado por Castro2 @ 13:19 | 0 Comentarios | Enviar

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