Domingo, 23 de octubre de 2011

Este Racing se hunde

Mientras el Titanic se hundía, los músicos seguían tocando. En el fútbol, los compases suelen tener forma de silbido. Pero El Sardinero no está ni siquiera para eso. El Racing perdió ante el Espanyol y el agua ya ha sobrepasado las rodillas de la nave. El racinguismo parece más resignado a sufrir el hundimiento. La derrota fue un golpe mortal y Sergio García le dio el tiro de gracia al poco optimismo que quedaba en Cantabria. Cero a uno, colistas de Primera División e impotentes. A la deriva.

El enésimo plan de Cúper se basaba en la lógica. Si no tengo capacidad para llevar el balón hasta la portería rival, se lo intentaré robar cerca de allí a mi oponente. Esa era la idea. Y la intención sí que se vio. El Racing pisó más el área que en todo lo que va de liga y hasta colgó varios balones desde las bandas para que los delanteros intentaran rematar. Pero para ganar un partido hace falta algo más que intención. Además, la presión arriba tiene riesgos atrás. No se puede fallar. Todo eso junto resume la derrota. Cúper sentó al girego Tziolis, buscó a un lateral más incisivo arriba con Cisma y quiso darle peso a la experiencia con Serrano o Munitis. Eso e insistir en que Stuani sólo parecerá bueno cuando le lleguen balones de delantero. Precisamente Munitis le puso uno antes de llegar al veinte. Fue la primera vez que una jugada de este Racing impotente se pareció a lo que indica el abecedario del fútbol.

Era conformarse con poco, pero al menos había algo. Porque, con los datos en la mano, el Espanyol mantenía una abrumadora posesión del balón y Verdú y Sergio García exhibían más calidad que todas las camisetas verdiblancas juntas. No les hacía falta demasiado. Los pericos llevaban el ritmo y esperaban el hueco a la contra que dejaba esa intención ineficaz de su rival. García ya avisó con una volea camino de la media hora tras un barullo de patio de colegio en el área cántabra. Sólo los últimos minutos de la primera mitad mostraron a un equipo local más ambicioso. Más de verdad. Sin embargo, algo ocurre cuando uno no es capaz de decidir quién ha sido el mejor futbolista del Racing después de medio partido. Nadie destaca, nadie se sale de un redimiento plano, nadie da una nota para salir en el resumen. Hasta Turienzo Álvarez debió aburrirse durante el primer tiempo en El Sardinero y sólo añadió siete segundos de juego.

Un punto de intensidad

En el arranque se pudo palpar un ligero cambio de ritmo. El cansino juego de ambos equipos cogió un poquito de carrerilla. Las intenciones de Cúper se dejaban ver en la estadística de lanzamientos de esquina. Cinco a uno, aunque el rendimiento final a balón parado fuese tan pobre como cuando la pelota rueda.

Fue en una falta cuando llegó lo mejor, casi lo único. Serrano amagó, pero fue Diop el que golpeó a unos metros de la frontal. El senegalés lo hace todo en este equipo y eso no durará siempre (se va a la Copa de África y llegará allí extenuado). Con la derecha, con rosca, con fuerza... Cristian Álvarez hizo la estatua y escuchó como la pelota impactaba en el larguero. Ahí, en ese par de centímetros de desviación, se le empezó a marchar definitivamente el partido. Ahí se empezó a abrir la grieta en el casco por la que entró el agua. Stuani intentó achicar con otros dos remates, pero tras cada uno de ellos, la televisión enseñaba el rostro de frustración del jugador uruguayo.

Camino del sesenta, el buque racinguista mandó su señal de SOS. Álvaro, ese héroe al que agarrarse este año para pensar en la salvación, no acertó a despejar de cabeza y regaló el balón al peor enemigo. Verdú ejecutó una cuchara para asistir a Sergio García. Entre Torrejón y Cisma –los dos cambios de Cúper en la defensa y que fueron discutidos por un sector– se abrió un abismo en el que cabía un océano entero. El delantero fusiló a Toño, al Racing, a los optimistas y hasta al presidente, Pernía, convertido en objeto de todos los cánticos y las iras (también pancartas) de la grada más joven de El Sardinero. Cero a uno y la sensación de que se escapaba algo más que un partido.

Intentos y fracasos

A partir de ahí, aún con media hora por delante, fue un quiero y no puedo. En el banquillo y en el campo. Cúper sentó a Serrano y confió la remontada a las piernas frescas de Koné, le dijo a Cisma que subiera con más libertad y, por último, sacó a Ariel y terminó con los intentos de Stuani. El Sardinero pitó a los dos, aunque este año los silbidos y las iras no van hacia el césped.

El delantero argentino intentó un tacón imposible dentro del área y el africano robó un balón con el que no supo qué hacer. No hay para más. Jairo, incorporado por un Arana otra vez insulso, remató de cabeza mansamente en su primera acción sobre el césped. En ese tipo de ataques desesperados e inocentes se consumían los minutos y los corazones de los pocos que aún acuden al estadio.

El Espanyol se limitaba a aguantar el tirón y hasta a salir en alguna contra que obligó a Toño a estirarse y a manchar sus guantes. Eran los últimos cartuchos y el Racing sólo pudo conseguir un asedio impotente, sin fruto, sin fuerza... Arañazos de mentiras que no dan para sacar puntos en una Primera División cruel con los que se quedan rezagados. Posiblemente hubiese sido más justo un empate, pero el Racing sufrió el castigo de la mediocridad.

Koné y Ariel protagonizaron los últimos intentos ya en el tiempo de descuento. Eran tres minutos de agonía. Coletazos para sacar el agua de un barco que ya tenía toda la popa hundida. Era tal la sensación de resignación que ni siquiera El Sardinero se esforzó en despedir el partido con una pitada o un escándalo de los que salen en las noticias. Ya habían cantado todo su coro contra el palco durante el juego.

Ocho partidos sin ganar, el peor arranque de la Liga, la racha más larga sin conocer la victoria en Primera, la estadística de goles más pobre... Colistas y el martes, partido en Sevilla. Tocados y, para más de uno, hundidos.

Ficha

0.- Racing de Santander: Toño; Francis, Álvaro, Torrejón, Cisma; Diop; Arana (Jairo, mi 80), Adrián, Munitis, Serrano (Koné, min 63); y Stuani (Nahuelpan, min 68).

1.- Espanyol: Cristian Álvarez; Javi López, Raúl, Moreno, Didac; Forlín, Márquez; Sergio García, Romaric (Datolo, min 57), Verdú; y Álvaro (Pandiani, min 75).

Goles: 0-1, min 59. Sergio García.

Árbitro: Javier Turienzo Álvarez (comité castellano leonés. Mostró cartulinas amarillas a López, Márquez, Cristian Álvarez y Raúl por el Espanyol y a Adrián por el Racing .

Incidencias: partido de la novena jornada de la Liga de Primera División, disputado en los Campos de Sport de El Sardinero ante unos 10.000 espectadores.

Fuente: El Diario Montañés 


Publicado por Castro2 @ 13:17 | 0 Comentarios | Enviar

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