S?bado, 22 de octubre de 2011

La absoluta necesidad de ganar

La última vez que el Racing ganó un partido, Alí Syed sonrió desde el palco. Estaba aquí, en Cantabria, y en el club aún decían que había venido para pagar. Fue el 10 de mayo. Hace más de seis meses. La víctima fue el Atlético y el resultado, dos a uno. Desde aquella jornada 36 de un campeonato que ya es historia, la entidad ha vivido el más rápido proceso de erosión de sus casi cien años de vida. Social, económico, deportivo e institucional. Como la fruta que se queda fea en el fondo del frigorífico. Deudas, acreedores, gestión, juzgados y denuncias, culpables, fraudes, informes, gobiernos... En la agenda, el fútbol no ha tenido demasiado espacio en este tiempo. Eso se paga. Si Cúper no suma hoy su primer triunfo tendrá el peligroso honor de batir un récord: la racha más larga de partidos sin victoria. Y es que, además de jugar contra el Espanyol, los jugadores se enfrentan a un rival mucho más peligroso. La Cantabria futbolística está enferma de pesimismo. «Hay que ganar. Todo el mundo lo tiene claro», dijo ayer el argentino. Y tanto. Hoy (El Sardinero, 18.00 horas) está en juego seguir creyendo.

Fueron diez encuentros consecutivos empatando y perdiendo, entre la jornada 31 de la temporada 2006-2007 y la segunda de la 2007-2008. Nadie quiere oír hablar de igualar ese registro. Tampoco recordar que la sequía de victorias en un arranque liguero sólo fue tan larga como ésta una sola vez y quedan ya pocos para recordarlo. Fue en la 1928-1929, año uno de la Liga en Primera División. En esos tiempos, a la octava, cayó el triunfo (precisamente ante un equipo catalán, el Europa, hoy desaparecido de las portadas de la prensa aunque vivo en categorías más modestas).

Pero hay otras rachas también en juego. La de asistencia al estadio (la más floja de todos los campos de España) e, incluso, otra menos medible. A la sensación de pesimismo se añade un creciente desinterés por la actualidad verdiblanca y hasta un cierto sentimiento de resignación que parapeta a Cúper y a los jugadores ante el convencimiento de que, con lo que hay, no se puede conseguir mucho más. Ahí está el verdadero enemigo (más allá de la batalla que se libra en los despachos y en los juzgados). La guerra va contra el palco y la indignación busca culpables en los libros de cuentas. Pero, en lo puramente deportivo, el partido ante el Espanyol es de esos que los tópicos señalan como necesario para cambiar la dinámica. Un punto de inflexión. Porque, de no ganar hoy, más de uno pensará que no se ganará nunca o que, cuando se haga, será ya demasiado tarde. Cada vez se dice con menos fuerza eso de «al final habrá tres peores»... Hasta Cúper lo palpa. Una victoria para «levantar la forma de creer», para que no baje el «nivel de optimismo».

Sentir la necesidad

Dice Cúper que ya se siente la «presión de tener que ganar el primer partido». Esa sensación, bien manejada, es, precisamente, la que hay que trasladar al Espanyol. Los catalanes llegan a El Sardinero después de lograr una victoria balsámica a domicilio (ganaron al Rayo Vallecano y están instalados en la zona tranquila de la tabla). Llegan cómodos. Por eso, los jugadores del Racing deben hacer ver que ellos tienen mayor necesidad. Debe notarse. Algo de 'instinto asesino' bien interpretado.

Tanto en defensa como en ataque es necesario transmitir la 'angustia'. La zaga parece haber captado el mensaje. Lo difícil es lo de arriba porque, para eso, hay que ser capaz de crear fútbol. En este Racing, escaso de casi todo, la creación y el gol suenan a utopía. Cúper lo ha probado todo y hoy está dispuesto a ofrecer su octava alineación diferente con vuelta a su sistema de siempre. Sabe que tiene que mejorar su centro del campo y sus bandas para mirar hacia el portero rival porque, con eso, hasta sus delanteros parecerán mejores. Y, como no puede crear, probará con robar más arriba para ver de cerca al guardameta perico. «Presionar arriba», dijo ayer. «Y veremos que tal sale...».

Ahí surge la figura de Stuani. El uruguayo ha sido el esfuerzo. Hasta los administradores concursales entendieron que, de pagar a alguien un euro de más, ese tenía que ser para el delantero centro. Pero el 'nueve' es tímido hasta ahora (lo de Ariel ya quedó claro el pasado año). Una victoria con gol suyo sería un triunfo aún más contundente frente a esos rivales-fantasmas que no son el Espanyol. Si en el Levante brilló como decían (ocho goles), no puede ser tan flojo como ha parecido hasta el momento en Cantabria. Porque hasta Koné, un chico sin historia ni goles en la mochila que sólo juega a veces en el filial, ha parecido más letal esta semana en La Albericia.

Fuente: El Diario Montañés 


Publicado por Castro2 @ 1:25 | 0 Comentarios | Enviar

Comentarios

Añadir comentario