Jueves, 22 de septiembre de 2011

A Cristiano le devolvieron el feo

«Habrá que hacerle una 'peineta' al señor ese, o dos, aprovechando que hoy vienen por aquí los cuernos del bisonte». Fue el ocurrente presagio de un veterano aficionado racinguista, minutos antes de que arrancara el encuentro en El Sardinero. Dicho y hecho. Lo cierto es que 'peinetas' hubo unas cuantas, aunque esta vez vertidas en otra dirección, y, como si hubiese escuchado a ese buen hombre al pie de la letra, Cristiano hizo buenos los augurios y no perdió la ocasión de estrechar la mano de Juanjo Cobo tras el saque de honor. Fue el único merengue que lo hizo -junto al capitán Casillas- y también el único instante en el que no se escucharon pitos cuando los focos o el balón se centraron en su figura. Bueno, ese y el de su salida al campo, que pasó desapercibida -a pesar de que, mano en gomina, fue el último de su equipo en pisar el césped- ante 15.000 gargantas afanadas en entonar a coro la letra de 'La Fuente de Cacho'.

El verdadero recibimiento llegó un poco más tarde. Lo protagonizaron los abucheos, los pitos, y también unos cuantos insultos y cánticos con dedicatoria personalizada. La afición verdiblanca no perdonó a «ese portugués...» ni, de paso, a su señora madre, el polémico gesto que dedicó el martes, tras su llegada al aeropuerto de Parayas. Dirigido a los seguidores del Racing, a los del Barcelona o a su compañero Pepe, lo cierto es que el 'dedito' no pasó desapercibido para la hinchada santanderina y el partido arrancó calentito para los intereses del siete blanco. Desde el pitido inicial y, cada vez que el esférico pasaba por sus botas, el estadio se le echaba encima.

Cierto es que bola, lo que se dice bola, tocó más bien poca. Y en los primeros lances en los que participó no es que estuviese acertado precisamente. En su primera carrera, se metió en fuera de juego, en la segunda envió el balón a las nubes y, en la tercera, perdió el balón ante la presión de tres jugadores del Racing. El portugués, más concentrado que afectado, recibía los silbidos y las carcajadas del respetable jugada tras jugada al regresar, cabizbajo, a su hábitat natural: la banda izquierda. Allí, siempre le recibía Francis, su pareja de baile durante el encuentro.

CR7 estuvo algo más participativo en los instantes finales de la primera mitad. Tras recibir una falta de Diop y, como no podía ser de otra forma, él mismo asumió la responsabilidad. Unos pasos atrás, piernas arqueadas, un 'u' sostenido en la grada y... balón a las nubes. Risas y abucheos entre el respetable. Centro desde la derecha, volea precipitada y... balón a las nubes. Más carcajadas, reproches, pitos y, al túnel de vestuarios.

En la segunda parte, la afición bajó la intensidad de los recados sobre Cristiano -más desdibujado aún, si cabe- en la misma medida en la que comenzó a creer en el empate. La aportación del portugués, esta vez situado en la derecha, se redujo a un centro peligroso y a la protesta de dos manos tras enviar sendas faltas a la barrera. El último arreón del Madrid tampoco resultó efectivo y Ronaldo abandonó El Sardinero y Santander con 'peineta' y sin premio.

Fuente: El Diario Montañés 


Publicado por Castro2 @ 19:51 | 0 Comentarios | Enviar

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