S?bado, 27 de agosto de 2011

Se requiere a Héctor 'Súper'

En la página web oficial del Racing, mediado julio, aún aparecía la fotografía de Alí Syed como imagen institucional en una de las esquinas de la pantalla del ordenador. Ahora, el que manda es Héctor Cúper. El club exporta la imagen de su más firme patrimonio. Él es el 'gran fichaje'. En el talento del argentino están depositadas buena parte de las opciones del Racing. Algunos ya le ven como un exprimidor que debe ser capaz de sacar todo el jugo a un cesto que tiene muy pocas frutas. Rebosa optimismo y transmite una seguridad más necesaria que nunca en estos tiempos. No se inmuta. Es de lo poco a lo que agarrarse y parece haber entendido esa frase que se repite tanto estos días en las tertulias de racinguistas: «Esto es lo que hay».

Los detractores del argentino dicen que su manual se ha quedado ya obsoleto. Hablan de un entrenador anclado en un modelo un tanto arcaico y que lo de correr mucho y defender a muerte ya no vale. Se queda corto. Recuerdan, además, la maldición que le llevó a acumular una lista de finales perdidas y sus despidos en el Betis o en el Parma. Aseguran que su trayectoria afronta en el Racing un peldaño más de su cuesta abajo. En eso enmarcan la decisión del que fuera uno de los entrenadores mejor pagados del mundo de venir a un equipo con la economía más rota que el fútbol.

A lo que agarrarse

Pero hay datos innegociables. En el banquillo de El Sardinero no es fácil ver sentado a un míster que haya jugado dos finales de la Champions o que haya dirigido al Inter de Milán que más pagaba. En el club confían en contar con el técnico que llevó al Mallorca a pujar hasta el último día por la edición que puso fin a la extinta Recopa de Europa y que al año siguiente aupó a los bermellones al tercer puesto de la Liga. Hay un dato más que habla bien de Cúper: ha dimitido de varios equipos cuando ha sentido que no era el indicado. El último ejemplo, en el Aris, la pasada temporada. Y dimitir es un ejercicio que pocos practican.

En lo futbolístico, el argentino quiere músculo y velocidad. Un recio y simple 4-4-2 que presione, que asfixie al contrario y que sepa hacer daño cuando recupere. Dos puñales por las bandas (a Kennedy y Arana les volverá locos para que corran hacia arriba y hacia abajo) y una mezcla de movilidad y potencia en su pareja de delanteros. Acosta pondrá el talento y Stuani la pegada. Con Luque o Jairo como futbolistas por apadrinar (algo que también le gusta al argentino). Todo eso, acompañado de un entramado defensivo que fue el que le dio su éxito como entrenador, pero que aquí deberá tejer con mimbres escasos.

Cúper quiere un Racing consciente de sus dificultades, pero incómodo en todas partes para su rival. Porque siendo conscientes de lo poco que hay aparecerá la consigna que más le gusta al argentino: el sacrificio. Pondrá a los que se sometan a esta condición y se apoyará en los que transmitan esta filosofía en el vestuario. Por eso le falta un pivote. Porque Cúper sabe que necesita una palabra que ahora no tiene en su centro del campo: jerarquía.

Fuente: El Diario Montañés 


Publicado por Castro2 @ 0:38 | 0 Comentarios | Enviar

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