Domingo, 30 de enero de 2011

Cuatro horas perseguido por las c?maras

En el recibimiento al magnate Ashan Al? Syed, nuevo accionista mayoritario del Racing, hubo m?s prensa que p?blico. En el aeropuerto, eran m?s los periodistas. En El Sardinero, tantos como los aficionados. Mientras la calle aparec?a semivac?a, con menos de cien personas a la intemperie, en la rueda de prensa apenas se cab?a. Fot?grafos, c?maras, libretas, grabadoras, micr?fonos, flashes... La Cantabria medi?tica parec?a pendiente de todos sus gestos, de todas sus palabras y de todos sus movimientos. Hab?a que empezar a conocerle cuanto antes.

Cierto es que, para explicar la respuesta del p?blico, preciso es reconocer que nada anim? a la convocatoria: ni el d?a -fr?o, gris y lluvioso-; ni la falta de informaci?n acerca del programa y los horarios previstos; ni las dudas surgidas en los d?as previos acerca de la solvencia e intenciones del empresario. Algunas de estas razones, o todas ellas a un mismo tiempo, deslucieron su llegada a las oficinas del club. Nada de esto resta valor a la operaci?n, pero Ashan Al? Syed tendr? que esperar al pr?ximo lunes para sentir el verdadero calor de la afici?n verdiblanca. Ser? en el partido que el Racing juegue a las nueve de la noche ante el Valencia.

Hubo pocos aficionados en el recibimiento de Ashan Al? Syed, pero entusiastas. A su paso, algunos le aplaud?an. Otros, simplemente, le daban las gracias. ?Thank you, mister Al??, le dijeron varias veces. ?l tambi?n se mostraba agradecido, y a todos sonre?a, y a todos saludaba. Su sonrisa transmit?a la imagen de un hombre humilde, aunque dicen que la suya es una de las fortunas m?s elevadas de la India.

Por momentos parec?a emocionarse, incluso, quiz? al comprobar que comprar un club de f?tbol con casi cien a?os de historia, adem?s de balances, activos y pasivos financieros y millones de euros, supone tambi?n gestionar sentimientos, colores, s?mbolos e identidad. La transacci?n comercial es m?s compleja que la que se habr?a producido con la simple adquisici?n de un paquete de acciones bancarias. Al estampar su firma en los documentos, Ashan Al? Syed compr? ayer, tambi?n, una parte de Cantabria: de su patrimonio colectivo, de sus s?mbolos, de sus sentimientos, de sus ilusiones...

Santander, con lluvia

No es dif?cil que el empresario haya estado pensando en estas cosas durante las ?ltimas semanas, conforme avanzaban o se estancaban las negociaciones. Tampoco, que ayer le ocuparan de nuevo a primera hora de la tarde, cuando comenz? a descender las escaleras del avi?n en el Aeropuerto de Parayas.

Eran las 13.40 horas y el 'jet' privado tomaba tierra procedente de Z?rich (Suiza). A esa hora, Santander le recib?a como es debido: con lluvia. Esa lluvia fina tan caracter?stica de esta tierra que, pese a todo, en ocasiones llega a empapar hasta los huesos.

El empresario, de nacionalidad india, divide su tiempo entre Z?rich y Barh?in. En Z?rich s? llueve, aunque su clima est? m?s condicionado por el fr?o alpino que por el agua del Atl?ntico. En Barh?in s?lo lo hace una vez al a?o, como media. Ayer llovi? en Santander tanto como en Bahr?in en todo un a?o, para recibir a un hombre que, pese a ser un perfecto desconocido para todos hace apenas diez d?as, en muy poco tiempo llegar? a convertirse en uno de los m?s populares de la regi?n.

M?ster Al? no vino solo. Le acompa?aban otros cinco j?venes de inconfundible aspecto indio, que vest?an con traje y camisa pero sin corbata. Portaban maletines con ordenadores y, quiz?, con documentos. ?Qui?n sabe qu? habr? en esos papeles y en esas negociaciones?

A Al? se le distingu?a por su llamativo jersey verde. Alguien debi? de decirle que ese es el color de este club y de la tierra de Cantabria -no de la tierra propiamente, sino de la hierba-, pero confundi? la intensidad de la vestimenta porque la prenda era verde pistacho. M?s que para identificarse con un color, su elecci?n sirvi? para resultar particularmente visible y f?cil de localizar a los ojos de todos.

Todo lo dem?s era de color negro: el pantal?n, los zapatos, el reloj. Un pa?uelo gris con peque?os puntos negros le cubr?a la camisa. No le estorbar?a, porque hac?a fr?o. En su mano derecha llamaban la atenci?n dos enormes anillos, ubicados en los dedos me?ique y anular. En la izquierda, un tel?fono m?vil que no utiliz?, al menos p?blicamente.

Pancarta y bufanda

Su presencia en la zona de llegadas del aeropuerto quiz? fue lo m?s emotivo del d?a. No era mucho el p?blico -dos docenas de personas, entre los cuales se encontraba Ramon?n Mu?iz, el que fuera presidente del Bezana-, pero era evidente que estaba entregado.

Un joven le recibi? con una pancarta. 'Welcome to Racing, Mister Al?. Thank you', pod?a leerse. ?l pareci? emocionarse. Uno y otro se abrazaron y fotografiaron. El muchacho, llamado ?ngel, vive y trabaja en Asturias, pero, como quiera que es racinguista hasta las venas y adem?s abonado del club, decidi? no perderse una jornada que a lo mejor terminar? por calificarse de hist?rica.

Luego intervinieron otros seguidores racinguistas. Le pusieron encima bufandas, sobre los hombros. Con ellas se retrat?. A cada aplauso, a cada gesto de cari?o, a cada manifestaci?n de ?nimo, M?ster Al? respondi? con un sentido ?thank you very much?. Fue la frase m?s escuchada de la jornada, sin ning?n g?nero de duda.

Cuando el magnate abandon? las instalaciones del aeropuerto, en la calle le esperaban hasta siete veh?culos. No todos eran para ?l. Evidentemente, hab?a que transportar a su s?quito, al equipo de seguridad, a su personal de confianza y tambi?n el equipaje. Finalmente, Ashan Al? Syed abandon? Santander por la tarde, pero la expedici?n lleg? a la ciudad provista de equipaje. Hab?a algunas dudas: si regresar?an esa misma tarde o si permanecer?an en Cantabria hasta el martes por la ma?ana. Finalmente se fueron, decidido sobre la marcha. Es lo que tiene viajar en avi?n privado: que uno no est? obligado a someterse a los dictados de los billetes a?reos.

Mercedes especiales

Los coches eran de la marca Mercedes y hab?an llegado a Santander procedentes de Madrid y Bilbao, porque aqu? no debe haberlos con tanto lujo como se quer?a. El suyo era de color blanco. El que le preced?a, tambi?n de color blanco, luc?a sobre el maletero una visible pegatina de un equipo vecino y, por eso mismo, rival: 'Athletic Club'. Con esa referencia visual recorri? el empresario las principales calles de Santander, camino del campo de f?tbol de El Sardinero.

All? le esperaban m?s aficionados, aunque no muchos. Hac?a fr?o y llov?a con intensidad. Distribuidos bajo el alero exterior de la tribuna principal, compon?an una larga fila para guarecerse de la lluvia. Muchos de ellos fueron los mismos que, apenas hora y media despu?s, tuvieron ocasi?n de saludarle con motivo del acto celebrado en la sede de la asociaci?n de pe?as. Eran los m?s ilusionados.

Pero lo que verdaderamente rompi? moldes fue la masiva presencia de personas en la antesala del palco, acondicionada como sala de prensa para la ocasi?n. Hab?a periodistas de todos los medios, c?maras de televisi?n, fot?grafos y alg?n intruso.

Hubo poco que contar en la primera parte del acto, cuando las tres partes -comprador, vendedor y Gobierno de Cantabria- se encerraron para rubricar su acuerdo en presencia del notario. All? estaba el presidente del Gobierno de Cantabria, Miguel ?ngel Revilla; el consejero de Cultura, Turismo y Deporte, Javier L?pez Marcano; el de Econom?a y Hacienda, ?ngel Agudo; el presidente del club, Francisco Pern?a; el anterior propietario mayoritario, Jacobo Montalvo; y otros m?s que entraban y sal?an de los despachos, aunque sin interrumpir.

Luego salieron todos, y hablaron. Francisco Pern?a, para hacer balance; Jacobo Montalvo, para despedirse; Miguel ?ngel Revilla, para dar la bienvenida al nuevo propietario y para capitalizar en cierto modo el efecto positivo que entre los aficionados ha producido su llegada a Santander.

No hubo intercambio de relojes porque el presidente regional no quiso -?el m?o vale menos y aqu? tenemos la costumbre de que los trueques sean equilibrados?-, pero a continuaci?n le obsequi? con una insignia de Cantabria, en la que figuraban la corona real, la Torre del Oro y la estela prehist?rica de los c?ntabros.

Cuando, finalmente, Ashan Al? Syed se dirigi? a los periodistas, lo hizo en Ingl?s y para leer una breve declaraci?n. ?Good afternoon everybody?, fueron sus primeras palabras. Para entonces el int?rprete ya se hab?a dotado de bol?grafo y cuaderno, pero apenas tuvo que utilizarlo. De memoria fue transmitiendo los agradecimientos y buenos deseos que el magnate indio dejaba salir de su boca en la lengua que el Imperio Brit?nico llev? hace dos siglos hasta la tierra de Ruyard Kipling.

Hubo un acto m?s, a continuaci?n. Fue en la sede de las pe?as, donde Fernando Ortiz le hizo entrega de una bufanda, un bander?n y un trofeo. Fue la primera toma de contacto de una relaci?n que puede ser m?s larga. ?Accept to me as a member of your comunity?, les dijo. ?Soy uno de los vuestros?, en traducci?n libre. Y se mostr? cercano y cari?oso.

Fotos para el recuerdo

Agasajado por los pe?istas, M?ster Al? sigui? con la sesi?n de fotos. Durante toda la jornada le persiguieron las c?maras de la prensa, pero tambi?n las suyas propias. Con una peque?a r?flex, uno de sus acompa?antes indios no hac?a mas que sacar fotos. Tan pronto al mismo Al? como a los fot?grafos y p?blico que le persegu?a. Fue una suerte la invenci?n de la fotograf?a digital, con las viejas c?maras hubieran tenido que cambiar de carretera en varias ocasiones.

La visita a la ciudad dur? cuatro horas. Concluy? con unas pizzas para comer en las dependencias del club. Dicen que no llevaban cerdo entre sus ingredientes, porque Al?, aunque indio, no es de religi?n hind? sino musulmana. Quiz? tuvieran anchoas de Santo?a. No es mala manera de empezar a conocer y a querer bien a esta tierra llamada Cantabria.

Fuente: El Diario Monta??s


Publicado por Castro2 @ 11:44 | 0 Comentarios | Enviar

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