Lunes, 07 de junio de 2010

Los tesoros del Racing

Seguro que el aficionado futbolero imagina una sala llena de trofeos donde su club guarda gran parte de los recuerdos de sus casi cien años de historia. Muchos equipos como Madrid, Barcelona o Valencia tienen sus propios museos, donde los aficionados pagan por ver las Copas de Europa, las Ligas, las Copas de la Uefa o las Copas del Rey. No es el caso del Racing. A punto de entrar en el selecto club de los centenarios, el conjunto cántabro puede presumir de ser uno de los pocos que no cuenta con un título de renombre. Un subcampeonato en Primera División (en la temporada 30/31), sus dos ligas de Segunda (49/50 y 59/60), otra de Segunda B (90/91) y tres de Tercera División (43/44, 47/48 y 69/70) son sus mayores logros deportivos.

Sin embargo, el mejor recuerdo que guarda el club cántabro fue al finalizar la temporada 06/07 cuando logró clasificarse, por primera vez en su historia, para jugar la Copa de la UEFA. Twente, Paris Saint Germain, Manchester City y Schalke 04 fueron los cuatro equipos a los que se enfrentó el Racing en viaje europeo. Además el club cántabro cuenta con un sinfín de torneos y trofeos amistosos, de cuando estas competiciones sí que tenían importancia.

Sin sala de trofeos

Es evidente que el palmarés del equipo cántabro no da como para tener un museo particular, pero resulta especialmente curioso que no haya una pequeña sala dedicada a albergar todos los trofeos. Es más, en muchos casos ni siquiera la entidad cuenta físicamente con las copas y placas que atestiguan la obtención de los galardones. Existen varios motivos. Por un lado los antiguos dirigentes del club no se afanaron en conservar estos recuerdos. Además las obras de demolición de los antiguos Campos de Sport del Sardinero hicieron que muchos quedaran reducidos a escombros. Fotos, galardones, diplomas, copas... desaparecieron también en parte, a las múltiples inundaciones que sufrieron los antiguos campos. También hay que destacar la picaresca de algunos, que decidieron 'cambiar' de ubicación algunos de los recuerdos.

Desde la última década el conjunto cántabro se ha afanado en ir recopilando gran parte de ellos. El objetivo es que en el centenario de 2013, los trofeos más destacados luzcan impolutos, para que puedan ser contemplados por todos. Buena parte de ellos han sido expuestos ya en la exposición 'Siempre Racing' que ha recorrido gran parte de la geografía cántabra.

La Copa más antigua que se guarda en el club es la que data de 1916. En la placa del pedestal aparece como el 'Campeonato Regional de foot-ball', que entregó el Rey Alfonso XIII. Es un trofeo pequeño pero que el conjunto cántabro muestra con gran ilusión por ser el más antiguo. Entre las curiosidades que se pueden encontrar rastreando las distintas dependencias de los Campos de Sport del Sardinero aparecen copas como en la que luce el siguiente membrete: 'Obsequio de la casa del Marqués del Tesoro y Compañía. 1925'. Un trofeo que el Racing conquisto el 6 de agosto de 1925 tras derrotar al Arenas por dos goles a uno en Santoña.

Dos años más tarde conseguiría el Gran Trofeo Durante-Cross Country, el 25 de septiembre de 1927 y el 25 de noviembre de 1928, según se puede leer en el mismo. Más casos curiosos. Es difícil encontrar datos de la época, pero el Racing guarda estos trofeos más por su antigüedad que por su valor deportivo. Es el caso del Campeonato Superregional del grupo castellano-cántabro-aragonés que ganaron en la temporada 34/35.

Sí que guarda el trofeo del título de campeón regional de la 39/40 o el Trofeo Príncipe de España, que ganó en el año 1973 y del que fue subcampeón hasta en cinco ocasiones. Otro de los objetos bien guardados fue el título de campeón nacional de Liga de Tercera división en la 47/48. Por aquel entonces, como recoge la placa, su nombre era Real Santander.

Trofeo de la Galleta

Pero de todos los trofeos con los que cuenta el conjunto cántabro del que más se ha hablado históricamente ha sido del Trofeo de la Galleta, que se disputaba en Aguilar de Campoo. En muchas ocasiones la citas en torno a este galardón son en tono despectivo. Ganar el Trofeo de la Galleta era un éxito que solía reservarse a aquellos equipos que aspiraban a todo y que acababan optando a nada. Nada más lejos de la realidad. El Club Deportivo Aguilar fue el anfitrión, durante muchos años, del conocido como torneo . A este competición, de marcado carácter regional, solían acercarse a disputarlo equipos próximos geográficamente: el Racing, la Cultural Leonesa, el Palencia, el Real Burgos, la Gimnástica de Torrelavega o incluso las categorías juveniles de algunos de estos clubes.

Con el paso del tiempo, el Torneo de la Galleta fue perdiendo importancia y recortando drásticamente su presupuesto. A día de hoy, sólo sobrevive un modesto campeonato de categorías inferiores, que poco o nada tiene que ver con el Torneo que en los años 70 y 80 recibiera a equipos de Primera o Segunda División y que, de manera indirecta y probablemente indeseada, diera ridículo nombre genérico a todos los trofeos de escasa importancia o entidad. Hasta la localidad palentina acudía todos los años el Racing para disputar el primer puesto. Un logro que consiguió en la novena edición.

Llama la atención la voluminosidad del mismo. Un enorme pedestal de mármol que sirve de base para que luzca un enorme águila posado sobre un balón de fútbol. En el pecho luce el diseño de las famosas galletas que han difundido el nombre de Aguilar de Campoo por todo el territorio nacional. Sin duda, de todos los que conserva el Racing, es el que más llama la atención por su vistosidad.

Otros trofeos con los que el Racing cuenta es el Ciudad de Santander, que ha ganado en cuatro ocasiones, las mismas que ha vencido en el Villa de Gijón. La última hace tres temporadas. También tiene en su haber el Emma Cuervo, el Lasesarre, las bodas de Oro del Racing, el Ciudad de Valladolid, el Trofeo de la Vendimia o el Ramón Losada-Villa de Luarca. Llama la atención el Trofeo Amberes que se consiguió en la temporada 1963. Era un galardón que concedían los diarios deportivos de la época a los clubes que mejor cuidaban a su cantera.

Otros títulos

De lo que sí puede presumir el club cántabro es el poder contar con otros títulos, que si bien no pertenecen al club sí que han sido logrado por jugadores que defendían la elástica verdiblanca. Salva Ballesta recuerda con gran cariño la campaña 99/00 donde consiguió alzarse con el Trofeo Pichichi, como máximo goleador del Campeonato. Algo casi histórico ya que el jugador zaragozano acabó el campeonato con 27 goles. Un año donde el Racing sufrió para mantener la categoría. Acabó décimo quinto. Este hito le sirvió a Salva para acabar jugando en el Atlético de Madrid.

Pero el Racing cuenta con más jugadores que ha conseguido el Trofeo Pichichi. Fue en Segunda División. Lo consiguieron tres. El más reciente el de Quique Estebaranz en la 88/89. Carlos Alonso Santillana unos años antes, en la 70/71 y Abel, en la 63/64.

No se encuentra en las vitrinas de la sala de juntas de los Campos de Sport de El Sardinero, pero sí está muy presente en las instalaciones. De hecho, los pasillos donde están ubicados los boxes y que sirven de conexión para el despacho presidencial y la administración, están copados de recuerdos de aquella temporada mágica en la que el Racing emuló a los grandes, a pesar de caer derrotado en la liguilla de grupos.

Es habitual en este tipo de enfrentamientos europeos intercambiarse regalos durante una cena, a la que acuden las dos directivas. Algo así como la tradicional comida de hermandad que se celebra en los partidos de Primera. Platos y placas del Twente holandés, del Manchester City londinense, del PSG francés y del Schalke 04 alemán. Además distintos murales con fotos, alineaciones, acreditaciones o planning horarios adornan las paredes.

Pero el visitante no debe pasar por alto dos de las curiosidades con los que cuenta el club: las fichas de dos de sus jugadores históricos. Rafael Alsúa Alonso y Berge Mathiesen Andersen. Si tienen la oportunidad, fíjense en un pequeño detalle. Sobre todo, en la profesión que aparece en el documento de cada uno de ellos. El jugador vasco aparece como empleado. Menos suerte tuvo el danés que llegó del Atlético de Madrid. La profesión que refleja el acta es el de fontanero. Algo ha cambiado durante estos años en el mundo del fútbol. Todo se ha profesionalizado. Para el recuerdo quedan las viejas historias que hicieron grande a un equipo modesto como el Racing.

Fuente: El Diario Montañés


Publicado por Castro2 @ 18:17 | 0 Comentarios | Enviar

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