Viernes, 28 de mayo de 2010

'No nos vale con ser ya del primer equipo, ahora vamos a por un puesto'

Sus trayectorias deportivas van de la mano. Son paralelas. De ahí la decisión de unir a Mario Fernández (Santander, 30-04-1988) y a Osmar Barba (Santoña, 08-06-1988) para darles la alternativa en el restaurante con más aroma futbolero de Cantabria. Ahora ya son, a todos los efectos, nuevos jugadores del primer equipo del Racing, por lo que tanto el portero como el defensa acaban de cumplir el sueño que persiguieron cuando despuntaban en sus colegios y eran referentes de su barrio. Un motivo de celebración.

Mario, portero ágil de poca palabra, lleva en el club verdiblanco 12 años, desde que dio el salto procedente de Los Ríos. Osmar, espigado central (1,92 metros) con aires universitarios tras su cesión en Salamanca, cumple una década. Ambos, tienen en común esa larga trayectoria, pero también la paciencia del inicio, el infortunio del debut y la postrera recompensa de ser profesionales. Parecen almas gemelas.

Quizás lo ideal era empezar a charlar de las piedras en el camino. Para no volver a tropezar. Los dos llevaban varios años coqueteando con el primer equipo aunque la oportunidad no llegaba. Eso hizo que cundiera la intranquilidad:

"Portugal ya me subió en su primera etapa para entrenarme y fui convocado a Tarragona porque Toño fue expulsado una semana antes contra el Barça. Era el debut de Zigic. Fui de segundo de Calatayud. Tenía 17 años y estaba alucinado. Sin embargo, no jugué hasta que llegó Marcelino. Me puso en el primer partido de la pretemporada en Corea y, como había sido un viaje horroroso, estábamos fatal. Alineó a medio filial y me metieron cinco. Se me cayó el mundo encima. Después, siempre que se avecinaba otra oportunidad, me lesionaba o me pasaba algo", asegura Mario. El debut de Osmar no fue mejor: "Yo estaba en el Bansander y me llamaban para los partidillos de los jueves contra el equipo de Preciado. Luego, Portugal me llevó a un amistoso en mi pueblo, Santoña, y me sacó faltando 20 segundos. Le di una vez al balón de cabeza y el árbitro pitó. Lo pasé fatal. Luego se tiraron penaltis y yo, en el centro del campo, sin lanzar ninguno y sin poder entender nada...".

Salto definitivo. Eso sólo fueron amistosos. El estreno oficial para Mario y Osmar llegó hace poco. La pasada temporada. El guardameta jugó en Copa en Alcorcón aunque luego Portugal se lo cargó en la vuelta ante Osasuna para poner a Fabio Coltorti en su lugar:

"No me gustó, pero esto es así. Lo entiendo y no pasa nada. El entrenador manda. Me vi bien en Alcorcón. Estaba un poco nervioso al principio".

Osmar, por su parte, se desvirgó en Primera cuando nadie se lo esperaba. Nadie:

"Primero tuve mi oportunidad en la Copa ante el Salamanca. En Liga fue ante el Athletic, con Mandiá. Cuando el sábado me puso en la estrategia, no me lo podía creer. ¡Si se estaba jugando el puesto! Lo mío fue sorprendente, pero aún más fue ver cómo dejaba en la grada a Munitis. En el túnel de vestuario estaba temblando. Mi única obsesión era no complicarme ni fallar. Perdimos y recuerdo que, aunque no lo hice mal, pensé al ver el 0-2: '¡ya no juego más en este equipo!". Y en Liga, así fue.

Tras la tempestad llegó la calma. Osmar firmó hasta el 2014 y ya se siente como uno más del primer equipo:

"Mi mentalidad ha cambiado por completo. Empiezo con aires renovados. El jugador que venga tiene que estar por detrás de mí. Voy a la pretemporada a por todas, sabiendo que tengo las mismas opciones que el resto. O más (bromea) ya que ahora sólo estoy yo de central zurdo...".

Mario le escucha atento y también se viene arriba:

"Me han dejado claro que voy a ser el segundo portero porque van a vender a uno, pero hasta que no lo vea, no lo creo. Si no es así, me han dicho que me dejarán salir. Sé que con Portugal parto como suplente. Sin embargo, no descarto nada. La temporada es muy larga. Ya me estoy machacando en el gimnasio. Tengo que mejorar, por ejemplo, el golpeo con los pies".

Privilegiados. Ahí, con la mejora como tema, se detiene la tertulia. Ha llegado el verano, y Mario y Osmar no quieren pasar por alto, como suelen, tanto manjar. Por una vez, se saltan la dieta. Miguel Martín, el mâitre del Gambrinus y la segunda madre para muchos futbolistas (y periodistas), sirve ensalada de pimientos con anchoas, cocochas de bacalao al pil-pil y chuletillas de lechazo. Se habla poco. Pero igual de claro:

"Lo más sacrificado de ser profesional es renunciar a la comida. Me encanta comer pero yo, con mi altura, no me puedo pasar ni un gramo. Si no, lo acuso. El día del Sevilla (1-5) ellos parecían aviones. Hay que estar muy rápido o te dejan en ridículo", reconoce Osmar. "Para mí, no hay nada de sacrificio. Igual no poder ir con los amigos cuando se van a dar una vuelta los sábados, pero todos se cambiarían por hacer lo que yo. Somos unos privilegiados. Además, muchas veces es un tostón...".

Mario se refiere a lo de ser conocido. La última vez que salió fue con Canales y...:

"¡Qué locura! La gente no le dejaba en paz. Que aburrimiento. No me gustaría que me pasase eso".

Hablando de Canales. ¿Está preparado para jugar en el Madrid de Mourinho?:

Mario: "Sí. Es muy bueno y tiene mucha calidad. Confío en él". Osmar: "Ojalá, pero es complicado. Igual es pronto. Aún debe coger más ritmo porque ahí se va a encontrar varios partidos de Champions con mucha intensidad".

La cantera abre, cierra y centra esta conversación, por lo que la curiosidad es normal justo cuando la cena llega a su fin con una tarta de bizcocho con chocolate. ¿Hay más canales en la cantera?:

"Me encanta Juan Luis, el lateral. Es un pedazo de jugador", reclama el portero. "Luisma me gusta pero ha estado irregular. Hay buena gente. Borja, cuando se centra, también", replica el central.

Donde ambos coinciden es en tener los pies en el suelo:

"Marcano debe ser un ejemplo porque motiva a los canteranos a seguir y, a la vez, para entender que todo cambia muy rápido".

De Chiri, el técnico del filial, también piensan igual:

"Es muy bueno, transmite mucho al jugador y se nota que él lo ha sido. Cambió la mentalidad negativa".

La celebración termina con un deseo. Mario, que idolatra a Buffón y apela por la titularidad de Valdés en el Mundial, aspira a consolidarse: "Me gustaría llevar el 1 o el 13. Sería una buena señal". Osmar, va más allá: "Ojalá Christian coja el '3' porque el '5' que ahora lleva ya lo tengo yo tatuado en el brazo. Vidic es mi modelo y Zidane fue un ídolo". A ilusión, nadie les gana. A motivación, pocos le superan. Portugal, escucha:

"No nos vale con ser ya del primer equipo, ahora vamos a luchar por un puesto".

Fuente: As


Publicado por Castro2 @ 16:07 | 0 Comentarios | Enviar

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