Jueves, 27 de mayo de 2010

Morat?n 'Me marcho sin rencor, aunque con pena y tristeza'

La mitad más uno. Sería mayoría absoluta en cualquier votación, imagínense en una vida. Con 30 años, más de medio peregrinar por este mundo yendo a La Albericia, jugando en El Sardinero y siendo el 'chico' de casa'. Canterano, capitán, veterano... Querido por la grada durante muchos años guarda en su cuaderno de bitácora sentimientos de todos los colores. Aplausos y silbidos, risas y lágrimas, José Moratón recuerda con nostalgia el paso por el club de su tierra pero no se detiene mirando hacia atrás. Con paso firme espera que el futuro, todavía, le traiga otra página en la que seguir escribiendo su diario.

-¿Cómo están siendo estos días ahora que sabe que tendrá que cambiar de aires?

-Sin problema. Ya hemos asimilado la situación. Al principio, triste, extraño porque dejas muchos amigos y muchas cosas pero luego te sientes ilusionado por ver qué nos depara el futuro.

-¿Son los peores días desde que usted llegó al club?

-No, ni mucho menos. Los he tenido mucho peores. Me lo veía venir, conozco la entidad y al ver que no hablaban conmigo ya me lo imaginaba. He tenido lesiones y días muy malos, este es un momento triste pero hay que pensar que esto es fútbol profesional.

-¿De qué se acuerda ahora?

-De muchas cosas, han sido muchos años. Debuté en 1998 y me voy en 2010 así que tengo muchos recuerdos. Personalmente estoy muy agradecido a este club que me permitió ser profesional. El Racing lo ha sido todo para mí y no tengo ningún reproche. La gente que no se les ve, médicos, utilleros, los de administración... de todos ellos me acuerdo.

-De usted siempre se habló bien, ¿verdad?

-De todo un poco. Yo era un canterano del que todo el mundo decía que tenía cualidades pero nadie me daba la oportunidad de subir. Nando Yosu me hizo debutar y Quique Setién me dio continuidad. A todos les debo lo suyo.

-¿Recuerda su debut?

-Sí, fue un 13 de diciembre de 1998, Racing-Tenerife y Nando Yosu me dijo que lo hiciera como en el Racing B. Estaba nervioso.

-¿Y luego qué?

-Luego destituyeron a Nando Yosu, llegó Benítez y al final me hizo jugar de lateral derecho. Con Quique Setién, el año del ascenso jugué mucho y a partir de ahí con Preciado, la era Piterman, Alcaraz... jugué una media de 30 partidos al año. Con Portugal todo apuntaba muy bien y llegó lo peor de un futbolista, las lesiones.

-Esa época sí es la peor en el Racing, ¿no?

-Sí. Venía de jugar mucho y era el año en el que tenía mis esperanzas. Me rompí el cruzado en El Molinón a una semana de empezar la Liga y luego no fue nada igual. Debuté al cabo de seis meses y me volví a romper. Eso sí, con Marcelino terminé jugando partidos importantes y eso me dio una gran moral. Marcelino me habló claro y me dijo la verdad. Luego he estado para lo que mandaran.

-¿Tuvo ofertas para irse del Racing?

-Tuve alguna pero mi intención siempre fue quedarme en el Racing. Me renovaron tres años y aquí me quedé. No me arrepiento de nada, esto es fútbol y las cosas salen como salen. Tengo claro que lo peor llegó con las lesiones porque te cuesta mucho recuperarte. Además, yo tuve dos seguidas y moralmente necesitas que estén contigo apoyándote porque es complicado. Todo se pasa y yo soy de los que mira siempre adelante y no se queda lamentándose.

-Ahora que han pasado unos días, ¿cómo ve su final y despedida del Racing?

-Sin rencor. Creo que el final de mí etapa aquí viene marcada por el desencanto de la grada con mi juego. Siempre me sentí querido por la grada pero, al final, las críticas me afectaron bastante. Yo soy de los que hago caso a las críticas igual que a los halagos y en su justa medida, pero sí creo que marcaron mi final.

-Y ¿cómo ve las críticas?

-He aguantado muchas. He tenido mucho aguante. Las críticas deportivas las asumo, es mi trabajo, pero las personales deberían de erradicarlas del fútbol. Hay gente que se las da de racinguista pero sólo cuando las cosas salen bien. Se me ha criticado de una manera feroz que no tiene fundamento, no es sensato. En el fútbol está permitido casi todo y eso no puede ser así. Santander es muy pequeño y te cruzas por la calle y la gente agacha la cabeza, ¿por qué será?

-Ha sido un año duro éste, sin duda.

-Muy duro. No salen las cosas, pierdes un domingo sí y otro también y todos son problemas. Aunque trates de estar un poco al margen y seguir tú vida, todo te llega y te afecta porque si juegas mal es normal que te critiquen, pero ya que hablen de tu familia y otras cosas que no vienen a cuento, pues no. Al final, a todo te acostumbras pero debería haber más respeto.

-Sin embargo, usted era un 'peso pesado' en el vestuario.

-Eso decían pero, en ocasiones, me he sentido con la obligación de dar un golpe encima de la mesa para que me valoraran. Mi forma de ser es de no hablar mucho, de no venderme y hubo veces en los que tuve que hablar. Eso sí, de lo que estoy orgulloso es de que cuando esto pasó lo hice en el vestuario, nunca fuera de él. Así, pienso yo, deberían arreglarse las cosas en el fútbol. Cuando era capitán me tocó dar la cara en más de una ocasión.

-¿Tuvo que 'defender' también fuera del césped?

-Sí, como capitán hubo días en los que el club pasó momentos difíciles en los que teníamos que estar todos juntos. Años en los que la permanencia estuvo difícil y hubo que estar al lado de la afición. No me costó, era mi trabajo pero son situaciones en los que tienes que dar la cara.

-¿Y ahora qué?

-Bueno, ahora de vacaciones de verdad. Un mes por lo menos, luego ya veremos. Tengo ganas de saber mí futuro. No le hago ascos a nada pero sí es cierto que estoy ante algo muy nuevo para mí. Va a ser la primera vez que me vaya de casa, me voy solo porque mí mujer y mí hijo se quedan en Santander y es normal que esté un tanto intranquilo.

-¿Tiene alguna preferencia?

-No, la verdad. Me daría igual ir al extranjero. Quiero algo que me aporte cosas positivas, que me forme como persona, si es fuera pues aprender un idioma, si es por aquí, ya veremos. Lo que tengo claro es que no quiero jugar por jugar. Si no hay nada atractivo ya veremos que pasa. Gracias a Dios, tengo la capacidad de elegir porque estoy en una situación, después de tantos años en Primera, en la que puedo buscar algo que me aporte así que con ganas pero con calma.

-Hay quién le coloca en el Sporting de Gijón.

-Sí, las últimas temporadas sí ha sido así pero yo tengo que decir que no hay nada. No he hablado con nadie de allí. Será por mí amistad con Manolo Preciado pero nada más.

-Por cierto, ¿se llevará consigo la camiseta del ascenso, no?

-Sí, está claro. Es una camiseta que guardo con gran recuerdo. Me la he puesto en situaciones muy difíciles y me ha traído suerte y la llevaré. No soy nada fetichista pero esa camiseta la guardo porque tiene un valor muy sentimental. Algún día puede que me la vuelva a poner.

-Ha llegado el momento de los agradecimiento.

-Tengo que dar las gracias a todos los que confiaron en mí. A la gente del club que no se ve, a los que pasan desapercibidos. Al club como institución por permitirme jugar al fútbol y ganarme la vida con ello. A mí familia que me apoyó siempre, en lo bueno y en lo malo. Sólo en lo bueno es muy fácil y ahí siempre te salen amigos. Sobre todo a mí mujer que siempre me dijo lo que necesitaba escuchar y me ha entendido en todo. Y a mí hijo, pero a él ya le daré las gracias cuando sea un poco más mayor.

Fuente: El Diario Montañés


Publicado por Castro2 @ 18:22 | 0 Comentarios | Enviar

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