Lunes, 17 de mayo de 2010

'?Pern?a vete ya!'

Minuto 53 en El Sardinero. Tchité marca el segundo gol ante el Sporting y las radios nos cuentan que las cosas por Barcelona van viento en popa (los de Guardiola ya le han metido ya dos al Valladolid). La permanencia de los verdiblancos está prácticamente garantizada. Pero en ese momento, El Sardinero se pone en pie de guerra. El grito es «¡Pernía vete ya!». Miles de gargantas se desgañitan para que el presidente del Racing oiga con claridad el mensaje. Pernía, con un puro en la mano, permanece impasible en el palco, a pesar de los decibelios que alcanza la bronca. El grito de ayer contra Francisco Pernía se oyó más que el recibimiento al equipo al inicio del choque, más que la celebración de los dos goles de Tchité, más que la mismísima Fuente de Cacho, más que los gritos de ánimo, e incluso, más que los aplausos que la afición brindó a los jugadores cuando el árbitro pito el final y el Racing seguía perteneciendo al selecto club de Primera. Y este no fue el único mal trago que tuvo que pasar ayer el presidente Pernía. Segundos después de terminar el partido, una veintena de integrantes de las Juventudes Verdiblancas -algunos de ellos con la cara tapada con bufandas y capuchas- aparecieron por uno de los vomitorios situado junto al palco, lleno de autoridades, políticos, invitados, directivos... Empezaron a gritar «¡Pernía vete ya!», aliñado con insultos de toda índole dirigidos al presidente y a su familia. La seguridad del campo y una megafonía a tope, por la que se oía a David Bustamante cantando el seudo-himno racinguista, se encargaron de acallar a los exaltados. Ya en la calle, Pernía siguió siendo increpado. La Policía Nacional incluso tuvo que proteger al presidente cuando salió del estadio para ir a su coche, al que algún desalmado había roto la luna.

El partido ya empezó con un ambiente enrarecido. La tensión se cortaba, aunque en el fondo todos los racinguistas confiaban en que el Sporting echase un cable. Y vaya que si lo echó. Las Juventudes Verdiblancas empezaron con sus cánticos desde el minuto uno, y la verdad es que algunos fueron más acertados que otros. Los de Juventudes fueron increpados por el resto del público cuando se les ocurrió cantar algo así como: 'puto Sporting, puto Gijón'. La cosa no estaba como para enfadar al rival. Además bastante teníamos en ese momento con lamentar las ocasiones falladas de Tchité o Canales -¡uyyyyy!-y coger aire. En el minuto 9, el Málaga marca y se pone por delante del Real Madrid. El Racing está en Segunda. Son 18 minutos de sufrimiento, pero a la mitad del primer tiempo, las radios cantan un gol en propia meta del Valladolid. 'El Sardi' aplaude y empieza a sonreír, aunque todavía nadie se relaja. Y por fin llega el gol. Tchité marca y el público se pone en pié. Hasta los aficionados del Sporting lo celebran. Vaya hermanamiento Santander-Gijón que hubo ayer en las gradas y sobre el césped.

Tras el descanso llegó el cisco. A los seis minutos de juego Tchité marca el segundo. Dos goles como dos soles. Aplausos para el congoleño y seguidamente la inmensa mayoría de los espectadores de El Sardinero dirigen sus miradas al palco y cargan contra Pernía. No era la primera vez que la frase 'Pernía vete ya' sonaba en este escenario, pero esta vez sonó como nunca. En una de las esquinas del fondo norte las Juventudes empiezan a exponer su colección de pancartas, todas dirigidas a la directiva: 'Nosotros los cojones, vosotros los millones', 'Racing Primavera no es un club de carretera' o 'Directiva patética. Gestión lamentable'. También el entrenador se llevó lo suyo. «¡Portugal, dimisión!», dictó el respetable.

Y a partir de ese momento, el público se olvidó por completo de lo que ocurría en el campo. Primero se puso a hacer la ola, después a animar al Sporting y a Manolo Preciado. Hubo un momento en el que medio Sardinero se puso a cantar el 'Asturias patria querida'. Una auténtica locura. Un periodista de El Comercio de Gijón decía: «Esto nunca lo vi yo». Ni él, ni nadie. Y en medio de este ambiente de buen rollo, 36 policías saltan al campo para evitar una invasión de campo. Silbidos y pitos. Ayer nadie se libró. Así llegamos al final del partido. Y lo dicho. Se reanudó la bronca contra Pernía, aunque esta vez la megafonía se encargó de aplacarla.

Por cierto ¿saben ustedes quién vio el partido de ayer desde un box del campo? Pues el mismísimo Nando Yosu. Yo personalmente, pienso que ayer el 'brujo de Munguía', sólo con su presencia, obró otro milagro en El Sardinero, el séptimo, y otra vez de la mano de Manolo Preciado.

Fuente: El Diario Montañés


Publicado por Castro2 @ 18:10 | 0 Comentarios | Enviar

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