Martes, 27 de abril de 2010

?Qu? le ocurre a Portugal?

Miguel Ángel Portugal es un entrenador prudente, poco dado a estridencias, enemigo de las frases altisonantes, cauteloso en sus decisiones, práctico, moderado siempre... por eso extraña lo ocurrido en el último partido o, quizá, habría que decir en los dos últimos encuentros, ya que en ambos ha tomado decisiones que sólo pueden calificarse como sorprendentes. Que sean acertadas o no es otra cuestión. Pero sorprendentes sí que han sido.

Es que sólo puede considerarse como tal que el técnico decidiera, por ejemplo, retirar a Iván Bolado antes de que se lanzara un penalti cometido sobre él en el partido contra el Xerez. El canterano estaba siendo el mejor jugador del conjunto santanderino en un partido que los cántabros acabaron empatando después de tenerlo todo a su favor para haber conseguido una victoria balsámica. La decisión, como parece lógico, levantó cierta polémica.

Sin embargo, lo peor, o lo más controvertido por ser más exacto, estaba por llegar. Portugal presentó ante el Villarreal, el pasado domingo en El Sardinero, un equipo que puede calificarse como el esperado. Hasta aquí, nada normal. El técnico había confiado en el grupo de jugadores que ha mantenido, con las necesarias modificaciones que siempre provoca la misma competición, desde que se incorporó al club en la primera vuelta.

Algo inesperado

Pero, a las primeras de cambio, se produjo algo que sí entraba dentro del terreno de lo inesperado. La grave lesión de Óscar Serrano obligó a Portugal a mover ficha. El técnico miró hacia su banquillo y le dijo a Luis García que calentara con intensidad, que iba a tener una nueva oportunidad. El aspecto curioso radica en que el catalán, ex de clubes del empaque del Atlético de Madrid y del Liverpool, estaba hace apenas unos meses en la lista de los descartes. De hecho, su trayectoria en el equipo dejaba bien a las claras que no entraba demasiado en los planes del técnico burgalés, que había colocado por delante de él a una lista casi interminable de futbolistas.

Fueran cuales fueran los motivos, lo cierto es que Luis García saltó al terreno de juego tras la lesión de Serrano. Era una nueva oportunidad, quizá la última, que iba a tener para justificar su presencia en la plantilla verdiblanca.

El catalán, que comenzó dejando algunas muestras de su incuestionable calidad, fue, con el paso de los minutos, apagándose paulatinamente. Lo hizo tanto que acabó desapareciendo. Quizá fuera este el motivo por el que 40 minutos después de haber relevado a Serrano, le tocó dejar su puesto a Xisco, un refuerzo para la delantera con el que Portugal trató de dar más mordiente a su equipo después de que el Villarreal lograra el tanto del empate.

Este fue el primer punto polémico. Pero no el único. El segundo, estrechamente relacionado con la sustitución de Luis García, tuvo como protagonista a Edu Bedia.

El canterano fue el elegido por Miguel Ángel Portugal para sustituir a un Tchité tan voluntarioso como desacertado. El marcador reflejaba todavía un 1-0 favorable a los cántabros.

Impresión generalizada

Pese a la momentánea victoria verdiblanca, la impresión que tenían todos y cada uno de los aficionados que estaban presenciando el partido en El Sardinero es que el partido no iba a terminar así. El asedio a que estaban sometiendo los castellonenses a la portería de un acertado Coltorti era impresionante, casi tanto como el juego que estaban desplegando. Precioso.

Quizá por eso, y porque el Racing había desaparecido por completo en el 80% del terreno de juego -sólo se reconocía su presencia en la portería y en una cada vez más apurada defensa- Portugal optó por poner sobre el terreno de juego a un centrocampista que le diera al equipo algo más de control cuando tenía el balón en su poder. Edu Bedia fue el elegido.

Sin embargo, las cosas no le salieron del todo bien al técnico racinguista. Su recurso se topó de frente con la realidad, es decir, con la exhibición que estaba dando el Villarreal, que apenas llevaba dos minutos sobre el terreno de juego cuando el 'submarino amarillo' empató el partido. El canterano no tuvo la culpa de que esto fuera así. Y quizá el técnico tampoco. Pero lo cierto es que ocurrió. El Racing, que había sobrevivido a un asedio constante durante los 24 minutos de la segunda parte, acabó cediendo ante un rival superior.

El gol echó por tierra los planes de Portugal, y aquí es donde aparece el nexo de unión con el cambio de Luis García que se iba a producir apenas unos minutos después. El catalán era la mejor -quizá la única- alternativa que tenía el técnico. Sabía que el cambio ponía a los pies de los caballos al centrocampista, pero ¿si no le quitaba a él, a quién quitaba? La respuesta fue clara, Luis García volvió al banquillo y la grada comenzó a mostrar su evidente descontento. Después en la habitual rueda de prensa el técnico diría que si el jugador estaba cansado, que si su falta de ritmo de juego le podría estar afectando... excusas. Era la mejor alternativa... al menos para Portugal.

Además de estas dos hubo otra decisión que despertó cierta polémica en la grada de El Sardinero, siempre ávida de argumentos a los que aferrarse para pensar que la salvación es un sueño más sencillo de lo que está pareciendo. E Iván Bolado se ha convertido en los últimos tiempos en ese clavo ardiendo al que agarrarse en este tramo final de la temporada. El canterano ha dado muy buena impresión desde su reaparición. De hecho, se ha convertido en la gran esperanza para la delantera de un equipo siempre necesitado de goles. Sin embargo, Portugal, que sin duda tendría sus motivos, decidió dar la oportunidad a Xisco. Iván Bolado, justo en ese momento, se quitó el peto con el que estaba calentando y se refugió en el banquillo. Era otra decisión controvertida.

También Toño

Incluso todo lo acontecido con Toño, que ha pasado de la enfermería a la titularidad, de ésta de nuevo a la enfermería, a la grada y, el domingo, por fin al banquillo, ha incrementado la incredulidad de los seguidores verdiblancos.

Quizá lo ocurrido ante el Xerez y el Villarreal sea sólo fruto de la casualidad y buscar cualquier otro tipo de explicación sea como querer encontrar los tres pies del gato. Sea como sea, lo cierto es que las decisiones de Miguel Ángel Portugal no han dejado contento a casi nadie y, quizá lo que es peor, han comenzado a sembrar dudas, probablemente injustificadas, sobre un técnico que siempre ha hecho gala de una racionalidad casi exasperante, pero que en los dos últimos encuentros ha echado por la borda parte del crédito que tenía ante una afición que no sale de su sorpresa... al menos por las últimas decisiones. Los nervios por los complicada que se está poniendo la situación del Racing, la presión a que se ve sometido un entrenador que tiene que afrontar un campeonato con una plantilla que él no ha diseñado, lo corto que se le ha quedado el banquillo por las lesiones... las explicaciones que se escuchan son muchas, aunque sólo él, Portugal, sabe qué es lo que está pasando.

Fuente: El Diario Montañés


Publicado por Castro2 @ 18:17 | 0 Comentarios | Enviar

Comentarios

Añadir comentario