Lunes, 12 de abril de 2010

Riazor, rachas y ausencias

Sabido es que el fútbol es un estado de ánimo, que depende de la suerte -de que la pelotita entre o no que dirían los más futboleros- o de que el árbitro tenga su día. Esta lista de factores que pueden intervenir en el desarrollo de un partido se puede ampliar casi hasta el infinito sólo con recurrir a la interminable retahíla de tópicos existentes en el mundo de este deporte. El de la importancia de las rachas es uno de ellos.

El Racing llegaba a Riazor con un bagaje absolutamente envidiable en las visitas al campo coruñés -aquí se podría incluir otro tópico, el de los campos talismanes-, en donde se iba a encontrar con un rival, el Deportivo, que no estaba atravesando precisamente por su mejor momento -ayer encadenó su sexta jornada consecutiva sin ganar-. Por si fuera poco el equipo cántabro jugaba lejos de su campo, lo que en esta temporada está resultando una clara ventaja. Lo dicho, las rachas y su influencia en un partido que, a priori, jugaban a favor del equipo cántabro.

Sin embargo, cuando te marcan un gol en apenas 30 segundos, todos los planes, las previsiones, los planteamientos previos, se esfuman como por arte de magia. Eso fue lo que le ocurrió ayer al Racing, que vio como justo después de que Riki marcara aparecieron para él otras rachas, esta vez negativas. La nula capacidad de los delanteros verdiblancos para marcar y la de partidos sin conseguir la victoria acecharon a los jugadores de Portugal en La Coruña. Menos mal que Toni Moral salió para arreglar las cosas con un gol que tiene sabor a una permanencia que ampliaría otra racha para el Racing, la de temporadas consecutivas en Primera.


Y Canales, en casa. La ausencia de la gran estrella racinguista, Sergio Canales, no hacía presagiar nada bueno para los de Miguel Ángel Portugal. Su presencia en el equipo es absolutamente vital para los cántabros. Su capacidad para dar el último pase, su efectividad ante las porterías contrarias... en definitiva, su calidad, se había quedado en Santander y con ella buena parte de las escasas virtudes de que el Racing está haciendo gala en la actual temporada. Su puesto fue ocupado por el incombustible Pedro Munitis, que abandonó por un día la banda para retornar a una posición en la que ha jugado innumerables partidos a lo largo de su carrera. Lo mejor del partido de ayer es que ya queda uno menos para que el canterano vuelva a jugar. Esa es la mejor noticia... al margen del empate, por supuesto.


Viejos conocidos. Siempre que Deportivo y Racing se ven las caras resulta inevitable hacer referencia a los reencuentros. Munitis y Xisco volvieron a un estadio en el que ambos triunfaron y en el que dejaron buenos recuerdos. La grada así se lo reconoció. Antonio Tomás volvió a enfrentarse al equipo en el que se formó y se dio a conocer antes de dar el salto a La Coruña en una rocambolesca operación. Lo mismo le ocurrió a Bodipo, aunque en el caso del delantero ecuatoguineano no puede decirse que su recuerdo sea demasiado grato ni entre los aficionados verdiblancos ni entre sus antiguos compañeros.

Fuente: El Diario Montañés


Publicado por Castro2 @ 18:25 | 0 Comentarios | Enviar

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