Viernes, 26 de febrero de 2010

Tranquilidad frente a car?cter

A uno se le conoce como el 'hombre tranquilo'. Al otro, como el 'sargento de hierro'. Sus personalidades son diferentes, opuestas. Basta con verlos en el banquillo. Sus gestos, sus ademanes les separan. Por contra, su trayectoria les une. Son Miguel Ángel Portugal y Juan Manuel Lillo, los técnicos del Racing y el Almería, que este domingo se verán las caras en El Sardinero en un partido clave para ambos conjuntos.

Ninguno de los dos empezó la campaña en el equipo. Portugal fue el primero en sumarse al banquillo del Racing para sustituir a Juan Carlos Mandiá. Lillo, por su parte, tuvo que esperar un mes más para relevar a Hugo Sánchez al frente de los almerienses.

A partir de ese momento, en la primera jornada del año 2010, sus trayectorias comenzaron a tener mucha similitud. Son casi semejantes. Juan Manuel Lillo llegó al Almería a los cuatro meses de comenzada la liga con más incógnitas que certezas. Miguel Ángel Portugal tenía a su favor que conocía los entresijos del Racing por su anterior etapa, pero también con muchas incógnitas.

Son dos técnicos con un amplio currículum en los banquillos. Dos filosofías de entender el fútbol, dos fórmulas de dirigir un grupo y una encrucijada para coronarse hacia el éxito o colocarse en los puestos de la zozobra. Miguel Ángel Portugal y Juan Manuel Lillo se enfrentan en El Sardinero con puntos fundamentales para las aspiraciones de sus equipos.

Ambos contemplan el fútbol como un modo de vida. El guipuzcoano, el del Almería, dispone de una forma de trabajar metódica, exigente hasta con el más mínimo detalle y en la que no concede hueco a los errores. No le incomoda que le tachen de sargento de hierro . Ni tampoco concibe que los éxitos lleguen de otra forma que no sea con el esfuerzo máximo. Explota sus plantillas hasta el agotamiento y siempre se muestra con hambre de triunfos. En su rol de entrenador no deja nada al azar. Y su ley es apretar en defensa para conseguir sus objetivos en el ataque.

El burgalés, el del Racing, ha sabido inculcar dosis de humildad a su plantel y contagiar su tranquilidad a la hora de enfrentarse a cualquier reto, por difícil que sea. No admite la palabra cansancio como excusa y proclama el diálogo como método para incentivar a sus jugadores. Gesticula lo justo y razona todas sus órdenes. Pero, ante todo, cree que un equipo que se divierte en la cancha cuenta con muchas opciones de llegar a completar sus objetivos.

Resultados parejos

Los dos conjuntos han demostrado mucha similitud en sus resultados, sin entrar a considerar los de la Copa del Rey ni los cinco partidos del final de año en los que Portugal dirigió a los verdiblancos. Entonces no estaba Lillo en el banquillo del Almería.

Hasta la fecha los números son mínimamente favorables al equipo de Lillo, si bien en descargo de los racinguistas hay que citar que en el mes de enero hicieron frente a un calendario muy cargado por tener que atender las eliminatorias de la Copa del Rey.

El Almería ha sumado trece puntos en sus últimos ocho partidos. El equipo cántabro, por su parte, ha conseguido doce, habiendo empañado su marcha con las dos derrotas consecutivas ante el Málaga y en Barcelona.

Las estadísticas en lo referente a los partidos jugados también aportan una ligera ventaja para los almerienses. Los dos equipos han ganado tres partidos. El Racing a Tenerife, Sevilla y Sporting. El Almería se impuso al Xerez, Sporting y Atlético de Madrid.

En el capítulo de empates la mínima ventaja vuelve a ser para el equipo que dirige Lillo, que ha conseguido cuatro igualadas, mientras que en los encuentros perdidos el Racing contabiliza dos, por uno del Almería. Números muy similares que se mantienen en el capítulo de efectividad ante la portería rival. Los jugadores del cuadro andaluz han conseguido hacer diez goles en estos ocho partidos, y los santanderinos, siete. Igual diferencia se refleja en la actuación de la defensa, el Racing ha encajado tres goles más.

El domingo, las estadísticas pueden desequilibrarse. Ambos entrenadores defenderán con sus sistemas y sus armas, sus propios estilos de juego. Portugal seguirá confiando en su tranquilidad. Lillo, en su carisma.

Fuente: El Diario Montañés


Publicado por Castro2 @ 15:34 | 0 Comentarios | Enviar

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