Jueves, 11 de febrero de 2010

En el f?tbol todo es posible

El fútbol, su historia, está lleno de gestas, de 'batallas' épicas que hacen que lo imposible sea posible. ¡Esa es su grandeza! La búsqueda de lo inverosímil, la fe para convertir en cierto lo irreal. Y a esto, precisamente, apela el Racing, sus jugadores, su entrenador, su afición. Todo ello para tratar de remontar, a partir de las diez de la noche, el 4-0 que el Atlético de Madrid endosó al conjunto cántabro en el partido de ida y alcanzar así, por vez primera en su historia, una final de la Copa del Rey. Para conseguir la 'manita' que haría realidad el sueño de toda una afición.

De momento, todos los ingredientes para lograr la remontada se han puesto encima de la mesa. Una afición entregada, que llenará el estadio de El Sardinero y que empujará desde el pitido inicial para lograr el primer gol. Un equipo que se ha conjurado para levantarse sobre las heridas que provocó la goleada del Vicente Calderón y para sobreponerse a los errores -¡malditos errores!- de los colegiados. Un entrenador que planea una revolución en el equipo para buscar un partido loco, con riesgo, al pimpampún. Y un entorno que, por una vez en la vida, sólo piensa en la gesta de que el Racing alcance su primera final de la Copa del Rey.

Ahora, sólo falta que todos estos ingredientes se unan para que lo imposible sea posible. Porque ya se sabe, en el deporte, en el fútbol, todo es posible. Ahora bien, ¿Qué falta para que se produzca la remontada? A lo largo de la presente semana, ex jugadores, técnicos, aficionados han dado las pautas para lograr la gesta. Todos coinciden en una: lograr un gol en los primeros minutos. Un tanto que sirva para que la afición se encienda más (deportivamente hablando), el Racing se autoconvenza de que la remontada es posible y al Atlético le entre el miedo en el cuerpo.

El gran día

Por fin ha llegado el gran día. El partido que puede dar un giro a la historia del Racing. El encuentro que puede convertir a un club modesto en el equipo más feliz del mundo. El duelo que puede servir para que una afición orgullosa de por sí, tenga motivos más que justificados para sentirse en la gloria. Es el momento en el que un sueño de casi cien años de antigüedad puede convertirse en una realidad. En el que el sentimiento de todo un pueblo unido en torno al club de sus amores puede recibir la alegría más importante que alguien le puede dar. Hoy, el Racing, puede clasificarse para la final de la Copa del Rey por primera vez en sus 97 años de vida.

Sí. Puede. Por supuesto que sí. Tan seguro como que conseguirlo será difícil. Muy difícil. Pero el Racing puede lograrlo. ¿Por qué? Sencillo, porque nada es imposible y menos si esta rotunda afirmación se hace hablando de algo como el fútbol, un deporte cuya historia está plagada de remontadas históricas, de gestas grabadas para siempre en la memoria de los aficionados, de partidos épicos, de resultados increíbles. Ésto es el fútbol. Un deporte en el que la lógica queda relegada a un segundo plano en multitud ocasiones. En el que el débil también tiene sus oportunidades. En el que los sueños muchas veces acaban convirtiéndose en una realidad. En el que nada, absolutamente nada, es imposible. Ésto es el fútbol. Ésto y algo más. También ha que tener en cuenta aspectos como la suerte, el buen juego, la calidad... y la afición. Y será precisamente en esta última en la que el Racing se apoye para tratar de engrandecer un poco más su historia.

El equipo cántabro tendrá tras de sí a toda una comunidad apoyándolo para remontar el 4-0 de la ida. Dando gritos de ánimo. Soñando con la gesta, con la épica... con la final. El Racing, como otras muchas veces, podrá presumir de seguidores. De aficionados demasiado acostumbrados a los disgustos que apenas han tenido alegrías con el equipo de sus amores. De fieles racinguistas que hoy llenarán el campo de El Sardinero para ser testigos directos de una remontada en la que creen de verdad. Para disfrutar de una gesta que saben que será complicada, pero en la que tienen puestas todas sus ilusiones.

Después está todo lo demás. El balón que por apenas unos centímetros entra o no en la portería. El rechace que cae a pies de uno u otro jugador. La jugada en la que el árbitro acierta o se equivoca. Lo único que no cambia es la pasión. El sentimiento racinguista de una afición que no quiere bajar los brazos y que sigue pensando, con razón, que su equipo puede llegar a la final. Y lo demostrará llenando un campo poco acostumbrado a este tipo de partidos, en el que los mayores éxitos se han vivido persiguiendo objetivos menores, ésos que hasta ahora han marcado los casi cien años de historia del Racing.

Ahora la situación ha cambiado. El Racing persigue jugar la final de un torneo importante sobre el que otros equipos han edificado parte de su historia y en el que el club cántabro apenas ha tenido protagonismo. Y por eso, el club cántabro quiere cobrar algo que el fútbol le debe desde hace mucho tiempo. De tomar lo que el trabajo, la entrega y la fortuna han puesto a su alcance. Conseguirlo será complicado, pero no imposible.

Fuente: El Diario Montañés


Publicado por Castro2 @ 18:13 | 0 Comentarios | Enviar

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