viernes, 05 de febrero de 2010

Y Cantabria se paró

El fútbol siempre funciona. Si además nos explican que es el equipo de la tierra el que se juega algo tan serio como hacerse un hueco destacado en la historia, no hay excusas. Y eso fue lo que pasó anoche. Cambios de turnos con compañeros no futboleros, viajes adelantados, tareas de los niños que se guardan en la mochila sin echar un vistazo, y televisiones rodeadas de gente.

Es cierto que ni la hora ni la noche acompañaron, demasiado tarde y demasiada lluvia, pero aún así fueron muchos los que no quisieron perderse la contienda en compañía de amigos y fuera de casa, aunque la vuelta resultara más dura de lo esperado. ¡Cómo habría sentado un paseo bajo la lluvia de vuelta al hogar con la victoria debajo del brazo!.. es más, qué buena disculpa para, yo no digo no volver, pero sí hacerlo un poco más tarde, total, para entonces ya eran las doce. Pero no pudo ser. Resultó ser uno de esos días en los que las cosas no le salen bien al equipo de la tierra.

Los lebaniegos se reunieron para acompañar a su equipo favorito en sus bares de confianza. En el casco viejo de Potes, en el Trenti, un grupo se dispuso a colgar la bandera con el mítico 'Aupa Racing' justo después de que el nuestro recibiera el primer tanto. La idea, decían, era dar suerte a los jugadores racinguistas.

En Comillas también varios grupos de esperanzados aficionados, desafiando lluvia y viento, se concentraron en un bar junto al Ayuntamiento para animar y ver jugar al Racing. Allí hablaban de amigos que se habían liado la manta a la cabeza y marchado a Madrid. Pero Mili, el camarero, reconocía que el ambiente no era el previsto: «No es la mejor hora. Si hubiera sido antes seguro que tenía el bar a tope. Además, lo gordo llegará cuando jueguen la final». Todavía no tenía ni idea de hasta qué punto el partido de vuelta sería importante.

La noche y la oportunidad invitaron a los corraliegos a reunirse en torno a la televisión y, especialmente, al Racing, en la primera parte de un partido que acabará en una semana en Santander. Por eso nadie se preocupó en exceso y se animó al equipo de casa de principio a fin, aunque los últimos minutos fueran realmente desesperanzadores. Eso si, cenando cada uno lo que pudo, que se anima mejor con el estómago lleno. Ni un alma en la calle. Y lloviendo a cántaros. Agua y pena.

Laredo y Colindres no quisieron tampoco perderse el partido. En el caso de Laredo, el mejor ambiente se vivió en el bar Boquerón, cercano al barrio de San Lorenzo, donde no faltaron banderas y una réplica de la mascota 'Tula' se colocó en lugar preferencial. Otro tanto ocurrió en Colindres, donde el lugar preferido de los seguidores del Racing, bandera grande incluida, fue el pub El Vapor, habitual local de las tertulias racinguistas y ayer cita para los que quisieron ver el encuentro acompañados

En Ampuero, el bar La Cueva que regenta José Luís Cascón 'Wuis' es uno de los puntos de reunión de los racinguistas de la villa. A pesar de que el partido se televisaba en abierto, los aficionados y asiduos al bar no fallaron a la cita y vivieron con mucha intensidad el partido.

En San Vicente de la Barquera, la mayor parte de los aficionados prefirieron disfrutar del partido en sus casas. La lluvia, el horario, y el que el partido se retransmitiese para todos, fueron razones de peso para los barquereños. Aunque la mayor parte de los bares y cafeterías alargaron su horario, no fueron muchos los aficionados que acudieron. Los goles del Atlético de Madrid, que empezaron muy pronto y acabaron muy tarde, tampoco ayudaron. 

Fuente: El Diario Montañés


Publicado por Desconocido @ 16:25 | 0 Comentarios | Enviar

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