Lunes, 18 de enero de 2010

Canales rescata un punto con otro golazo

Sergio Canales. Éste sigue siendo el nombre propio de un Racing que no acaba de convencer por su juego pero que, pese a todo, puede presumir de mantenerse invicto en este inicio de 2010. Ayer, con el Valladolid como rival, el equipo de Miguel Ángel Portugal volvió a ofrecer una imagen más bien pobre aunque, al final, acabó llevándose un empate que, cierto es, sabe a poco, aunque sólo sea porque en las filas racinguistas juega un chaval que, cada partido que pasa, deslumbra un poco más a todo aquel que le observa.

Sergio Canales fue el protagonista absoluto del encuentro. Lo fue porque por él pasaron todas y cada una de las acciones ofensivas del equipo santanderino. Y también, porque fue él quién marcó el gol del empate.

Como ya ocurriera en el partido de hace una semana contra el Sevilla, el gol de Canales fue de esos que habitualmente están íntimamente vinculados a un crack. Un pase magistral de Pedro Munitis, impresionante también en el partido de ayer, fue controlado por el joven media punta dentro del área desde donde optó por la alternativa más brillante, ésa que sólo está reservada a las estrellas, vamos, la más complicada. Con el portero vallisoletano a un par de metros, Canales se sacó de su chistera una vaselina que terminó con el balón en el fondo de la portería del equipo de Mendilibar. No podía ser de otra manera. El Racing se aferraba a su buena racha de resultados con otro golazo de un futbolista que está llamado a marcar un época allí donde juegue.

El Racing comenzó jugando como pocas veces lo ha hecho en los últimos tiempos. El balón circulaba con rapidez, todas y cada una de las jugadas tenían eso que en tantas ocasiones se echa en falta en el conjunto santanderino, criterio, y el fútbol se desarrollaba por las bandas, justo en la zona en la que más daño se puede hacer a un rival encerrado en su campo. El Racing estaba jugando justo como cualquier racinguista hubiera deseado.

Sin embargo, en el Racing siempre tiene que aparecer algún pero, las bondades del juego de los de Portugal no duraron mucho. Justo hasta que gracias a un error infantil el conjunto vallisoletano se puso por delante en el marcador. No se había llegado al minuto 20 y todo el buen trabajo que hasta ese momento había hecho el Racing se quedó en nada. Entre Diop, primero, y Pinillos, después, no pudieron evitar que un córner sacado por los castellanos desde la derecha acabara en el fondo de la portería de Coltorti. Recurriendo a uno de los tópicos de siempre en el fútbol se podría decir sin temor a equivocarse que el Racing jugaba como nunca y perdía como siempre.

A raíz del gol, el Valladolid, que nunca tuvo la intención de hacer algo más en el partido que tratar de aprovechar alguna contra que pudiera presentársele, dio un nuevo paso atrás para encerrarse en torno a Justo Villar, su portero.

Malas noticias

No eran buenas noticias para el Racing, un equipo que siempre tiene problemas para jugar a rivales tácticamente rigurosos y que piensan más en defender que en cualquier otra cosa. Y es que es en este tipo de encuentros cuando más salen a relucir las carencias del conjunto santanderino.

El juego ya no era tan fluido y las internadas por las bandas mucho menos frecuentes. El Racing había cambiado su buena imagen por la de siempre, es decir, por la de un equipo con serios problemas a la hora de asumir el control de un partido y, sobre todo, para generar peligro ante las porterías rivales. Sólo Munitis, brillante durante todo el partido, y, por supuesto, Sergio Canales, fueron capaces de aportar algo positivo al equipo que, por otra parte, apenas pasó apuros en defensa ante un equipo que, en ocasiones, dio la sensación de que ni siquiera sabía de qué color era la camiseta de Coltorti.

Sin embargo, aunque el fútbol del Racing no era bueno, sí flotaba en el ambiente la sensación de que en cualquier momento el signo del partido podía dar un giro radical. Y por supuesto, ese momento llegó.

Como no podía ser de otra manera, los protagonistas de la acción que dio la vuelta al encuentro fueron los dos jugadores más brillantes del encuentro. Pedro Munitis, que al trabajo habitual unió ayer lo más selecto de su repertorio de pases, y Sergio Canales, que volvió a dar muestras de que en estos momentos está un peldaño, por lo menos, por encima del resto de sus compañeros.

El futbolista del barrio pesquero controló un balón en la derecha para, emulando al mejor Messi, dejarse caer hacia el interior, desde donde puso un perfecto balón a la joya de la cantera. Canales, solo en el área, hizo un control perfecto que culminó con una vaselina imparable para Justo Villar. El canterano había vuelto a marcar un verdadero golazo para delirio de un Sardinero que se puso en pie para aplaudir a su último ídolo, un chaval de sólo 18 años que se ha colado de golpe y porrazo en el selecto grupo de estrellas del fútbol español.

Vuelta a las andadas

Con el empate, y cuando todo el mundo esperaba que la reacción verdiblanca acabara transformándose en algún otro gol, el Racing se volvió a desinflar. Los de Portugal volvieron a las andadas, ecomendándose únicamente a que alguna de las jugadas de Munitis pudiera ser aprovechada por los delanteros o a que Canales hiciera otra de las suyas. Pero, al final, ni lo uno, ni lo otro. En un caso, porque, aunque el del Pesquero lo intentó, no encontró a nadie capaz de sacar rendimiento a sus acciones. En el otro, porque Portugal le cambió en cuanto el canterano comenzó a dar síntomas evidentes de que el esfuerzo físico que había realizado le estaba comenzando a pasar factura.

Y justo en ese momento terminó el partido. Lo mismo que minutos antes se había palpado la sensación de que el Racing podía llevarse el partido, ahora, cuando más falta hacía, nadie pensaba que los cántabros pudieran sacar algo más que un empate que, por ser justos, parece un resultado corto, sobre todo si se tiene en cuenta que el Valladolid se volvió a su casa con un punto más en su casillero gracias a un error del rival en un córner.

El Racing acabó el partido con su racha de imbatibilidad intacta, aunque con la certeza de haber dejado pasar una ocasión magnífica para haber dado un salto cualitativo importantísimo en la clasificación y, además, de saber que en sus filas tiene a un jugador que parece llamado a marcar época.

Fuente: El Diario Montañés


Publicado por Castro2 @ 18:22 | 0 Comentarios | Enviar

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