S?bado, 16 de enero de 2010

Nando Yosu traspasa la historia

Nando Yosu es hombre de lágrima fácil. Lo reconoce, así que nunca tuvo que excusarse por colgar un poquito el moco en las grandes ocasiones, y ha tenido muchas. Generalmente, un deportista, incluso si accede a la prórroga por convertirse en técnico, puede hablar de un par de momentos intensísimos en su carrera. Yosu, en cambio, parece que los siembra.

Lo más notable de su trayectoria profesional, íntimamente ligada al Racing, le llegó tras colgar las botas. Después de tomar la alternativa como entrenador con la Gimnástica, aterrizó en el club santanderino para hacerse cargo de los juveniles, paso previo a convertirse en segundo del primer equipo con Maguregui. Ése fue, a grandes rasgos, su calentamiento antes de forjarse una leyenda como salvador del Racing. Cuatro veces ha librado Yosu al Racing del descenso, en ocasiones en circunstancias tan apuradas que ni San Antonio se hubiese atrevido a meter mano.

Yosu lo ha sido todo en el Racing, pues aparte de recorrer todo el organigrama -jugador, técnico, asesor, secretario técnico...- se ha convertido en un símbolo para los aficionados. Por eso, cuando el alcalde de Santander, el consejero de Deporte y el presidente del club anunciaron esta semana que las instalaciones de La Albericia llevarán su nombre, sonó como algo natural. Lástima que este tributo coincida con un momento en que anda delicado y su memoria empieza a fallar.

La verdad es que no será por falta de homenajes, porque tiene la casa llena de trofeos, insignias, placas y recuerdos de todo tipo. Por tener, hasta la Medalla de Oro al Mérito del Deporte, que le concedió el Gobierno Regional -era obligado- coincidiendo con su último milagro. Pero es como que todo sabe a poco. La última ocasión en que rescató al equipo, El Diario preguntó a racinguistas de peso qué creían que se merecía Yosu. Quien más lejos fue, Paco Gento: «A Nando habría que hacerle un monumento con el que se reconozca todo lo que ha hecho por el Racing desde hace muchos años». Un poco más contenido, Tuto Sañudo, apostó por poner su nombre a una de las gradas. «Algo que cuando se vaya al campo alguien pueda preguntar '¿quién era ese Yosu?', y se le pueda responder que uno que salvó al Racing en muchas ocasiones».

Quienes le han tratado de cerca, por encima de sus virtudes profesionales destacan sus cualidades personales, una mezcla de exigencia y cariño que desarmaba al vestuario más rebelde y maleado. «Todos los que estuvimos con él le queremos. Para nosotros ha sido, aparte de entrenador, como un segundo padre». Esto lo dice Piru, a quien hizo debutar en Primera contra el Barcelona en el 78. Un chaval que jugaba en el Naval de Reinosa y a quien Yosu dio la oportunidad.

«Nando tenía genio -recuerda-, un carácter fuerte. Nos exigía muchísimo, pero al mismo tiempo notábamos calor y afecto. Sabía conectar perfectamente con el jugador; siempre ha intentado sacar el cien por cien, y el jugador termina aceptándolo y comprendiendo que lo que él quiere es lo mejor para él y para el equipo».

Piru todavía guarda fresca una anécdota que casi le provoca remordimiento. «Un día que no me habían convocado, como yo era un chavalillo joven y tenía mi novia, me fui a Reinosa a verla. Con tan mala suerte, que el domingo, haciendo el tonto con un martillo, Jiménez le dio un golpe en un dedo a Marcos, y como lo normal era que, aunque no jugases, fueses al partido, me empezaron a llamar por la megafonía del Sardinero: 'Si está Piru, que se presente'. Me enteré el lunes, cuando bajé. Tuve la suerte de encontrarme con Julio Santamaría, que me lo contó. Me tuve que inventar que mi padre había estado malo. Nando era muy serio para estas cosas...».

«En los libros que tengo coleccionados, con los recuerdos y fotos, le tengo puesto en la cabecera como el impulsor de todos los que empezamos con él en la cantera. Fue el que apostó por los de casa».

Juan Carlos García es otro racinguista de los 70 y 80, que además coincidió con Yosu en el Linares, donde también estaban Preciado y Geñupi. El actual alcalde de Santa Cruz de Bezana destaca el trabajo de Yosu con los jóvenes del club. «No sé si sería el entrenador ideal, pero sí el que todos los jugadores querrían tener. Fue otro padre para todos los que estuvimos con él. Ha estado siempre con todos los jugadores de casa, y probablemente por eso es la persona que más ha llegado a la gente de Cantabria». «Esto que digo lo puede decir cualquiera de los que estuvimos con él. Nos ha apoyado, ha llorado con todos nosotros... y ahora que somos mayores, todos le queremos mucho».

Amable biografía

Presentada así esta amable biografía, la vida de Nando Yosu parece un paseo por el jardín, cuando también se topó con alguna que otra ortiga. Piru dice a propósito que «habría que hablar largo y tendido». «Ha sido despreciado por directivos del Racing, aunque ha tenido el cariño de todo el mundo: de la afición, de la gente por la calle... Ese desprecio es algo que él ha ido rumiando. Era de los que se comían las cosas a solas, y lo ha sufrido interiormente».

Los disgustos no llegaron a hacerle mala sangre, y su última etapa en el club, a cargo de la dirección deportiva, en la que permaneció hasta su reciente jubilación, siguió respondiendo a su pasión incondicional por el club y el apego a la cantera. Al inicio de este último tramo profesional, Yosu ya anunció el rumbo a seguir: «La intención que tengo es mirar primero lo de casa, que es lo más importante y, después, ver lo que necesitamos. Intentaremos cubrir todos los huecos que podamos con chavales de la casa», declaró en su día, y lo cumplió en la medida en que estuvo en su mano.

Por esto, y con ello volvemos al principio, tiene su gracia, aunque haya sido por bendita casualidad, que Nando Yosu, Fernando Trío Zabala en el DNI, preste su nombre al recinto donde se entrenarán los chicos que reemplazarán en el futuro a la actual plantilla del Racing. Porque Yosu, además de su faceta de míster exitoso y afortunado, tiene un nosequé entrañable y familiar.

Es por eso que, a pesar de los momentos gloriosos de Yosu -las ovaciones en el estadio, los aplausos de los propios periodistas en la sala de prensa, los abrazos con sus muchachos-, en caso de poder elegir un recuerdo para almacenar, muchos escogeríamos otro mucho más cotidiano: el de Yosu dando su paseo mañanero por el Chiqui, moreno, peinado impecablemente y con el chándal del Racing. Y que después del 'buenos días, Nando' devolviera el saludo. Aunque no nos conociese.

Fuente: El Diario Montañés


Publicado por Castro2 @ 10:48 | 0 Comentarios | Enviar

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