Jueves, 14 de enero de 2010

La semifinal pasa por Pamplona

Clasificado, sí. Pero en con un partido pésimo. Si hace una semana el Racing se trajo una victoria de Alcorcón después de haber jugado un mal encuentro, ayer, ante sus aficionados y sin la excusa de un mal terreno de juego, el equipo de Miguel Ángel Portugal rizó el rizo.

Ante un rival de inferior categoría, con una menor calidad, el equipo verdiblanco quedó ridiculizado. Porque sólo como eso, como un ridículo, se puede definir lo que vieron los más de 12.000 racinguistas que ayer acudieron a El Sardinero. El Racing, que en las últimas jornadas parecía haber encontrado el camino del buen juego, volvió ayer a la senda de la mediocridad. Sin embargo, por sacar algo de positivo del pésimo partido de ayer, hay que pensar que el equipo verdiblanco estará la próxima semana jugando los cuartos de final de la Copa del Rey contra Osasuna. Es un consuelo, cierto, y no es poco. Y es que, visto lo visto, bien pudo pasar algo bien diferente.

Desde el principio

El partido sirvió para que los racinguistas bajaran de la nube en que se habían situado desde que diera comienzo el año 2010. Y es que el equipo de Portugal recuperó, de golpe, todo aquello que ya sólo se tenía como un mal recuerdo. Las imprecisiones, las pérdidas de balón absurdas, la pésima finalización de las escasísimas jugadas en que se aproximó a la portería de Juanma... vamos, que el Racing de Portugal recordó demasiado al de Mandiá.

Por mucho que el rival fuera un equipo de Segunda División B, el Racing, como en otros muchos casos, estuvo completamente a merced del equipo que tenía ante sí. Desde el mismo momento en que González Vázquez ordenó que comenzara el partido, el Alcorcón, un equipo modesto que llegaba a esta eliminatoria avalado por sus magníficos partidos ante todo un Real Madrid, al que mandó a casa de forma precipitada, dio al conjunto santanderino toda una lección. La intensidad con que disputaba todos los balones, la verticalidad de sus jugadores de banda o la seriedad de sus defensas fueron algunas de las virtudes de un conjunto que dio una mejor impresión que otros muchos de mayor categoría que han pasado en los últimos tiempos por el campo santanderino.

Pero ni siquiera la buena imagen ofrecida por el Alcorcón sirve como excusa. El Racing, plagado de jugadores con una amplísima experiencia en la máxima competición, por un lado, y de futbolistas que disponían de una gran oportunidad para reivindicarse ante Portugal, por otra, dio la impresión de saberse favorito y, por supuesto, de tener la eliminatoria perfectamente encarrilada desde el pasado miércoles, cuando regresó del Alcorcón con un 2-3 más que favorable. Quizá por eso, el Racing se mostró apático, como si no le fuera nada en el partido, como si su clasificación para los cuartos de final estuviera ya firmada de antemano. Y nada más lejos de la realidad.

Jugada decisiva

Y la mejor prueba de ello, además de recordar lo que hace un par de meses le ocurrió al Real Madrid, es lo que ocurrió en el minuto diez. Una vertiginosa internada por la izquierda fue culminada por Cascón con un remate que acabó en el fondo de la portería de un dubitativo Mario Fernández. Sin embargo, el árbitro, mal asesorado por su auxiliar, anuló el tanto por un supuesto fuera de juego que no había sido tal. El Racing lo tenía todo ganado, sí, es cierto, pero no podía permitirse la más mínima relajación. Sin embargo, el equipo de Portugal siguió a lo suyo. Es decir, a deambular por el campo con ciertas dosis de dejadez y con demasiada suficiencia en sus filas.

Las cosas no cambiaron demasiado tras el descanso. De hecho puede decirse que fueron, incluso, a peor. El Alcorcón trataba de sacar provecho de la ilusión con que había afrontado el partido, de su seriedad y, también, de la calidad de algunos de sus jugadores. Mientras, los hombres de Portugal mantenían su confianza en la renta que se trajeron de tierras madrileñas para mantenerse vivos en una eliminatoria que estaban afrontando sin la actitud debida.

Eso sí, por lo menos a estas alturas de partido los aficionados pudieron disfrutar de su último ídolo, aunque fuera cuando calentaba en la banda junto a Munitis y Christian Fernández, primero, y cuando Portugal decidió ponerle sobre el terreno de juego, unos minutos después. Era Sergio Canales.

La salida de la última joya de la cantera verdiblanca no sirvió para que las cosas variaran demasiado. El equipo cántabro continuó haciendo gala de una imprecisión preocupante, de una falta de intensidad exasperante, de una endeblez defensiva alarmante y de una eficacia ofensiva absolutamente nula.

La mejor noticia

Con todo, los minutos iban pasando y el marcador continuaba con el empate a cero que con se inició el encuentro. Era la única noticia positiva para los aficionados verdiblancos. Por un lado, porque significaba que el Racing lograría el pase a los cuartos de final de la Copa del Rey. Por otro, porque el bodrio que estaban sufriendo iba camino de finalizar, y cuando por fin lo hizo, los seguidores del conjunto santanderino se pudieron marchar a sus casas con la satisfacción de saber que su equipo había avanzado un poco más en una Copa que parece más asequible que nunca, aunque deberá mejorar, y mucho, para poder mantenerse una ronda más en la competición del k.o.

Fuente: El Diario Montañés


Publicado por Castro2 @ 18:48 | 0 Comentarios | Enviar

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