Jueves, 12 de noviembre de 2009

Una bocanada de aire fresco

Hay momentos que marcan una temporada. Partidos que deciden, por el 'efecto secundario' que conllevan, la marcha de un equipo. Que suponen un antes y un después. Un cambio de suerte, de trayectoria, de futuro. El Racing pudo ayer tener el suyo. Ese punto de inflexión. Ese partido que le permite mirar al futuro con algo más de optimismo, con confianza en sus posibilidades, con seguridad. La Copa del Rey ha podido ser esa bocanada de aire fresco por la que suspiraba todo el racinguismo. Más que por su juego irregular y con errores en la primer parte, por el efecto que puede traer la remontada ante el Salamanca y la clasificación para los octavos de final de la Copa del Rey. Porque ésta llegó, precisamente, cuando peor estaban las cosas; cuando la grada comenzaba a desquiciarse con los errores del equipo y cuando empezaba a desesperarse con los fallos en el pase de Lacen, los disparos a la banda de Tchité o los fallos, otra vez, en la línea defensiva. Pero el equipo, ayer, supo sobreponerse a ello, remontar el gol inicial del Salamanca y lograr los tantos que hacían falta para estar en el bombo de los octavos de final y, al menos, dar, por fin, una alegría a la sufrida afición racinguista. Este respondió. Y cambió los pitos por aplausos, los silbidos por los nombres de los jugadores. ¡Por fin una alegría!

Seguro que Giovani De Biasi, ese italiano candidato a entrenar al Racing en sustitución de Juan Carlos Mandiá y ayer presente en El Sardinero, apuntó muchas cosas en su cuaderno de notas. Y seguro de que llenó los dos apartados, el titulado 'a corregir' y el llamado 'a aplaudir'.

El Racing puso ganas, intensidad, actitud, aunque los errores individuales y colectivos estuvieron a punto de costar la clasificación. Y es que hubo muchos momentos, sobre todo en la primera media hora, en los que el Salamanca, un Salamanca valiente, ordenado y conjuntado hasta que se derrumbó, dio pequeñas lecciones de cómo ha de jugarse en equipo.

Juanjo y Fede Castaños, en su estreno como primeros espadas, apostaron por un once fuerte, sólido, con presencia de los jugadores veteranos (Munitis, Colsa y Pinillos) y una vocación ofensiva con Tchité y Geijo (extraordinario) como hombres más en punta. En la zaga, Henrique y Morris fueron los encargados de situarse en el centro, aunque tampoco pudieron dejar la portería a cero.

El partido respondió a la emoción e incertidumbre que presenta la Copa del Rey y todas las eliminatorias a doble vuelta, y permitió al equipo reencontrarse con la afición, a la que dedicó la primera alegría de la temporada.

El Salamanca se creyó clasificado cuando Perico dejó en evidencia a toda la zaga santanderina y batió a Coltorti con un disparo desde fuera del área. Ese fue el error charro, creer que el trabajo ya estaba hecho. El éxito del Racing fue no bajar los brazos. Confiar en sus posibilidades. Supo igualar pronto, en una gran acción de Geijo y Munitis, que resolvió Tchité. Tuvo la fortuna de encontrarse con un penalti en una absurda acción de Murillo sobre Serrano, que Tchité no desaprovechó. Y supo aprovechar su calidad técnica para dar la vuelta a la eliminatoria en otra sensacional acción de Geijo sobre Tchité, que se encontró con la inesperada colaboración del charro Murillo. Xisco, nada más entrar, cerró la sentencia en su primer gol como racinguista.

El equipo cántabro cometió errores, repitió algunos del pasado, pero también ofreció momentos de buen juego, de la calidad que tienen estos jugadores y que hasta la fecha no se había visto en Santander. Seguro que este triunfo tiene más valor que el de la clasificación copera.

Fuente: El Diario Montañés


Publicado por Castro2 @ 19:17 | 0 Comentarios | Enviar

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