Martes, 10 de noviembre de 2009

Mandi? ya es historia

Fue una despedida versallesca. Flores del presidente al entrenador y de éste a todo el mundo. Mejor así. Una destitución siempre es la historia de un fracaso. De varios fracasos. Del presidente que lo eligió, del club que lo contrató y, por supuesto, del técnico despedido. Mejor que el adiós sea entre caballeros. Mandiá y Pernía ejercieron ayer de tal.

El presidente, que tenía tomada la decisión (si se perdía contra el Athletic) desde la misma noche en que se reunió con el lucense en la habitación 406 del Hotel Nixe Palace de Palma tras caer ante el Mallorca, agradeció ayer al entrenador por una triple razón: "Por lo que apostó por nosotros este verano, dejando lo que dejó, en estabilidad y dinero, por lo que trabajó en verano, yendo mucho más allá de las obligaciones de un entrenador y, por supuesto, por lo mucho que ha trabajado desde que empezó la Liga, pero los resultados no han llegado y creemos que aún estamos a tiempo de corregir la situación".
Señores.

Por su parte, el técnico dio, probablemente por última vez en Santander, muestra de su talante tranquilo y muy correcto en las formas del que ha hecho gala desde que firmó por el Racing. Ni un sólo reproche a dirigentes, empleados y jugadores del club y una petición al entorno: "que apoye a los jugadores y al nuevo entrenador".

Ya en la misma tarde de ayer, tras la comparecencia pública, llegó la hora de Roberto Bedoya y de Manuel García Quilón, el representante del gallego, que deben acordar las condiciones exactas del finiquito. No se espera que surjan demasiados escollos para alcanzar el acuerdo. Junto a Mandiá se van, pese a que su contrato no estaba condicionado, sus auxiliares Puche, Dela y Kike Sanz. Los otros fichajes de la 'era Mandiá' se quedan: jugadores y los dos fisioterapeutas, Salinas y Adell.

Mientras el entrenador lucense pareció el mismo de cada rueda de prensa, el presidente del Racing, habitualmente muy relajado en sus comparecencias ante los periodistas, estuvo ayer más tenso de lo habitual. Sin duda, esta destitución la entiende como un fracaso propio ya que en última instancia él fue, rodeado de presiones, eso sí, el que decidió prescindir de Muñiz y el que, con Zaccheronni ya cerrado ("me temblaron las canillas en el último momento" ha confesado), se jugó la carta de Carlos Mandiá. No fue un as.

Fuente: As


Publicado por Castro2 @ 18:51 | 0 Comentarios | Enviar

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