«El Real Racing Club y el futbolista Euzebiusz Smolarek han alcanzado hoy acuerdo para su resolución contractual». Con este escueto comunicado informaba ayer el Racing de la salida del delantero polaco, una marcha adelantada en su día por EL DIARIO MONTAÑÉS y celebrada en la entidad como si se tratase del mejor fichaje de la temporada.
El jugador, que ya se sabía aborrecido por el club, el nuevo entrenador y los aficionados, aceptó finalmente rescindir su contrato, del que aún restaban dos años por cumplir, y buscar otro lugar donde continuar con su carrera deportiva.
El Racing, incluso después de haber llegado a este acuerdo, que le supondrá un ahorro cercano a los 2,5 millones de euros por el sueldo que dejará de pagar y por algunas otras cantidades pendientes, trataba ayer de cerrar un traspaso de última hora «con un equipo francés» para intentar prolongar un poco más su racha de buena suerte y obtener algún beneficio aparte del que supone su esperado adiós.
El mejor negocio
Los responsables del club dan por buena la marcha de Ebi Smolarek, una vez que ya se habían hecho a la idea de no recuperar la inversión que realizaron por el jugador -costó cerca de cinco millones de euros en 2007- y después de pasar todo el verano, otro más, tratando de colocarle en algún equipo europeo.
La trayectoria de Smolarek en el Racing es la historia de una decepción. Llegó a Santander avalado por el apellido -su padre fue uno de los mejores futbolistas que haya dado Polonia-, por su condición de mejor jugador del país en los años 2005, 2006 y 2007, y por el buen trabajo que desarrolló en el Borussia de Dortmund. Pero fue llegar a Santander y apagarse.
Números pobres
Sus raquíticos números en la liga española con el Racing (temporada 2007/08), con el que disputó 34 encuentros y tan sólo acertó a marcar cuatro goles, unidos a una actitud indolente en el equipo, convencieron a los responsables del club de la necesidad de buscarle otro destino.
Después de muchas negociaciones y de estar a punto de cerrar su venta en varias ocasiones -el Toulouse estaba casi convencido-, al final sólo fue posible firmar su cesión al Bolton Wanderers de la Premier League. Su campaña en el Reino Unido tampoco causó sensación, pues únicamente convenció al entrenador para que le alinease en doce ocasiones, y no marcó ni un tanto. De regreso a Santander, participó en la concentración del Racing en Rees, tiempo suficiente para que el nuevo técnico, Juan Carlos Mandiá, decidiese que no entraba en sus planes.
Smolarek, no obstante, sigue siendo un futbolista muy bien considerado en su país. De hecho, en este mismo momento está concentrado con su selección nacional para disputar mañana un encuentro amistoso contra Grecia.
Fuente: El Diario Montañés