S?bado, 25 de julio de 2009

Y como premio, un paseo por el Rhin

Después de casi una semana escuchando a los innumerables barcazas que surcan el río Rhin, ayer, por fin, los jugadores del Racing tuvieron la oportunidad de ir en una de ellas o, por ser más exactos, en uno de los numerosos barcos para turistas que recorren la zona baja de este río alemán, una magnífica y transitada vía de comunicaciones entre el centro del país y el mar. 

La plantilla, los técnicos y el resto del personal del conjunto santanderino que están trabajando durante estos días en la localidad de Rees acudieron puntuales a la cita. Eran las cinco de la tarde y todo el mundo estaba preparado ya para un corto viaje que les iba a llevar casi hasta la frontera con Holanda. 

El barco que durante todos estos días habían visto atracado en un pantalán colocado en la misma puerta del hotel de concentración era el que les iba a llevar de excursión. 

Río abajo, la expedición racinguista pudo ir contemplando el magnífico paisaje desde la borda de la engalanada embarcación. Su destino era la localidad de Emmerich am Rhein, una ciudad de cerca de 30.000 habitantes situada justo en la frontera entre Alemania y Holanda. 

Durante el desplazamiento, que apenas duró una hora, los jugadores del conjunto santanderino, perfectamente uniformados para la ocasión -estrenaron los chandals diseñados por la firma italiana que los viste-, pudieron contemplar el paisaje, los que decidieron quedarse en la cubierta superior de la embarcación, o dedicarse a otros menesteres absolutamente diferentes, como jugar a las cartas para matar el tiempo hasta llegar al punto de destino en Emmerich am Rhein. 

Ya en esta ciudad, la última de Alemania que el Rhin atraviesa antes de adentrarse en territorio holandés, los jugadores y técnicos del club cántabro, acompañados siempre por el personal que se ha desplazado también a tierras alemanas para esta concentración, pudieron disfrutar de un paseo por esta ciudad, un importante punto comercial y turístico en la zona baja de este importante y caudaloso río. 

Las iglesias del centro de la población, el paseo marítimo y el centro histórico de la ciudad fueron las zonas por las que discurrió el paseo de la expedición racinguista que apenas duró una hora. Pese a que en principio estaba previsto que los jugadores pudieran merendar en Emmerich am Rhein, al final, optaron por regresar al hotel de concentración, del que les separaba algo más de una hora de viaje y es que ahora, en el viaje de vuelta, deberían remontar la fuerte corriente del Rhin. 

Ya en el hotel, los componentes de la plantilla santanderina se reencontraron con la que está siendo su rutina durante estos días, es decir, con los horarios estrictos, las visitas a los médicos y los tratamientos de recuperación. Mañana, con más trabajo por delante, será otro día.

Fuente: El Diario Montañés


Publicado por Castro2 @ 10:29 | 0 Comentarios | Enviar

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