Mi?rcoles, 22 de julio de 2009

'Llegan los ruidosos espa?oles'

Después de casi once horas de viaje, el Racing llegó a Alemania, en concreto a la localidad de Rees, donde realizará la habitual concentración de pretemporada.

La expedición racinguista cogió un avión en Bilbao en el que se desplazó a Madrid para, desde allí, volar a Amsterdam y, desde la capital holandesa, cubrir los poco más de 150 kilómetros que la separan de Rees. Bueno, pues después de toda esta 'peripecia', el conjunto santanderino llegó en torno a las 18.00 horas al hotel de concentración.

Sin apenas tiempo para descansar y después de tomar una ligera merienda, tuvieron la primera ración de entrenamiento. El preparador físico del equipo de Mandiá, Kike Sanz, ya lo había avisado. Y no dejó pasar la ocasión de ofrecer una muestra de lo que le espera a la plantilla verdiblanca.

Con la distribución de las habitaciones confeccionada por los responsables del club, los futbolistas del Racing fueron retirando sus tarjetas y, tras recibir por parte de los utilleros un lote completo de ropa, se cambiaron para marcharse a entrenar. 

A partir de hoy, en bici 

Ayer, por primera y última vez, lo hicieron en autobús, en el mismo que habían llegado desde Holanda. A partir de hoy irán al campo de entrenamiento en bicicleta, para no desentonar en una localidad en la que es el medio de transporte más utilizado y, además, para aprovechar los kilómetros y kilómetros de carril bici existentes en toda la zona.

No hay un solo tramo de carretera, principal o secundaria, no importa, que no cuente en uno de sus márgenes con un carril habilitado especialmente para los aficionados al ciclismo. Toda una envidia para los miles y miles de ciclistas españoles.

En cualquier caso, por mucho que los jugadores del Racing vayan a tratar de mimetizarse con entorno, no parece que vayan a tener mucho éxito en su empeño. La prueba más evidente de que su presencia en el tranquilo pueblo de Rees no pasa inadvertida se podía encontrar ayer en las caras de sorpresa de las personas que cuando llegó el equipo se encontraba tomando un café tranquilamente en la terraza del hotel en que se alojan los cántabros o caminando por el casi interminable paseo que discurre por la orilla del Rhin. Todo el mundo se paraba y se preguntaba -o al menos esa impresión daba- quiénes eran esos muchachos vestidos de verde que se estaban bajando de un autobús y que, incluso, hacían ejercicios de estiramiento aprovechando las barandillas del hotel o no dejaban de hablar por sus móviles y de escuchar sus siempre presentes Mp3.

Situación especial 

Por mucho que los habitantes de este pueblo estén más o menos habituados a recibir a equipos de fútbol de diferentes lugares de Europa o, incluso, de África, la llegada del Racing se hizo notar. Por las modélicas instalaciones deportivas municipales han pasado equipos como el.

Fuente: El Diario Montañés


Publicado por Castro2 @ 18:05 | 0 Comentarios | Enviar

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