Lunes, 01 de junio de 2009

Y este cuento se acab?

Al final, ni venganza ni nada. El Getafe salvó su visita a El Sardinero con un triste empate que le deja en Primera División ante la tristeza de buena parte de la afición verdiblanca, que ayer llenó el campo santanderino con la intención de ver como el equipo que el año pasado privó al Racing de la que hubiera sido su primera final de Copa con unas artes más bien poco deportivas purgaba sus 'pecados' con un descenso a Segunda que, por otra parte, en ningún momento pareció posible.

Y no es que los jugadores de López Muñiz no lo intentaran. No, ni mucho menos. Hicieron todo lo que pudieron... aunque no fue suficiente para que la la afición cerrara la temporada con lo que, sin duda, hubiera sido una gran alegría.

El conjunto santanderino, mermado por la baja de Nicola Zigic, un jugador cuya presencia en el campo es sinónimo de algo positivo y cuya ausencia es presagio de un mal partido, no dio en ningún momento la sensación de poder ser la piedra en la que tropezara el Getafe en su camino hacia la permanencia.

Apenas alguna intentona de un Munitis voluntarioso o de un Pereira excesivamente individualista, algo habitual, por otra parte, servían para que la grada mantuviera la tensión en un partido que, desde el principio, ya daba la impresión de que no iba a ser el de la puntilla para los 'azulones' madrileños.

Los goles 

Ni siquiera cuando Toni Moral marcaba su primer gol con la camiseta verdiblanca y, por tanto, en Primera División, dio la sensación de que la venganza, deportiva, por supuesto, pudiera ser una realidad. Y es que, apenas cuatro minutos después, Granero dejó las cosas donde estaban al principio, es decir con un empate que servía a los 'azulones' y dejaba a los racinguistas con la miel en los labios. Además, por si fuera poco, cuando el 'pirata' marcó, Toni Moral estaba tendido en el suelo, justo donde hace poco más de un año estaba Garay cuando Casquero marcó y humilló al racinguismo. Claro que la diferencia es que en este caso, el conjunto santanderino no había echado el balón fuera previamente cuando estuvo en disposición de hacerlo.

Anécdotas al margen, lo cierto es que a partir de ese instante, ninguno de los dos equipos hizo ya algo que fuera digno de mención. A los madrileños, porque no les interesaba. Tenían el partido justo donde querían y la permanencia en el bolsillo. Y los cántabros, porque no daban más de sí y cualquier posibilidad de que hubiera una aproximación a la portería defendida por Ustari entraba en el terreno de la utopía.

Con este panorama, el partido fue avanzando. Y con el paso de los minutos el Getafe, con el inexplicable respaldo del árbitro, Pérez Lasa, fueron sacando a relucir sus dotes teatrales. Cualquier contacto, por leve que éste fuera, daba pie a los jugadores del conjunto del sur de Madrid para hacer una verdadera demostración de su valor como actores. Que Toni Moral tropezaba con Ustari, a éste parecía que le habían cortado una pierna. Que Sepsi tenía un encontronazo con Uche, el ex del Recre quedaba tendido en el suelo con si su vida pendiera de un hilo. Y todo esto ante los ojos de un árbitro que parecía tener todavía más prisa que los propios jugadores del Getafe para que terminara el encuentro.

Ni siquiera en el último arreón de los cántabros, encandilados por un público que a esa hora celebraba ya con un desconocido júbilo la salvación del Sporting, sirvió para que el partido tomara otros derroteros. El previsible empate, que ya antes de que diera comienzo el partido parecía un signo fijo en la quiniela, cobraba con cada minuto que pasaba más verosimilitud. Por supuesto, los que más tuvieron que ver en ellos fueron los jugadores madrileños, que se encargaron de romper el ritmo del partido con las ya mencionadas interpretaciones teatrales y llevando el balón a las esquinas del campo racinguista, justo a una zona en la que su portería no corría peligro alguno mientras, inexcusablemente, los minutos iban pasando para su felicidad... y la del árbitro, el que más parecía desear que el partido acabara.

Y efectivamente, lo hizo. Como no podía ser de otra manera. El Getafe se quedó en Primera, la afición verdiblanca, sin su deseada 'venganza' y el conjunto santanderino sin la posibilidad de cerrar un año irregular con una alegría para sus fieles seguidores.

En cualquier caso, y al margen de cualquier otro tipo de condicionante, el partido de ayer sólo servía, al menos por lo que al Racing respecta, para echar el telón a una campaña que se ha hecho demasiado larga y en la que el equipo verdiblanco ha alternado algunos buenos partidos, sobre todo lejos de Santander, con otros que merecen la pena ser olvidados. Eso sí, el objetivo con que arrancó la competición, la permanencia, ha sido una realidad que permitirá al Racing vivir un año más en la máxima categoría del fútbol español en donde, por cierto, volverá a coincidir con el Getafe.

Fuente: El Diario Montañés


Publicado por Castro2 @ 18:39 | 0 Comentarios | Enviar

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