Viernes, 24 de abril de 2009

?Apoteosis!

El de ayer era uno de esos partidos considerados clave, en los que es imprescindible ganar. Y el Racing lo sabía. Vaya que si lo sabía. El conjunto de López Muñiz, como ya ha hecho en esta temporada en otros encuentros con esta misma consideración, ofreció su mejor imagen. Hizo todo aquello necesario para sumar tres puntos vitales que le dejan con la permanencia al alcance de su mano. Y cuando un equipo hace lo que debe el resultado suele ser bueno. Si además el rival es un desastre... miel sobre hojuelas. Eso es lo que le ocurrió ayer al Racing. Él estuvo muy bien y el Atlético... bueno, ni estuvo. 

Desde el mismo pitido inicial, el Racing dejó claro que era el de las grandes noches. Ver para creer. Todavía estaba entrando gente al campo de El Sardinero y el Racing ya le estaba dando un baño a todo un Atlético de Madrid, un equipo que está peleando por un puesto en la Liga de Campeones de la próxima temporada.

El conjunto santanderino, por mucho que la alineación inicial de su técnico pudiera parecer rara -y lo era-, le tomó la medida desde el minuto inicial al conjunto 'colchonero', aunque quizá, por ser más exactos, habría que decir que se la tomó a sus dos centrales -Ujfalusi y Pablo-, dos peritas en dulce que el Racing aprovechó a la perfección. Tanto que, como si del Barça se tratara, en un cuarto de hora ya mandaba de forma clara en el marcador. Christian, en el minuto 9, y Garay, en el 16, habían aprovechado las facilidades de la defensa del Atlético, que estaba siguiendo al pie de la letra todo lo que los manuales del fútbol dice que nunca, jamás, debe hacerse. Y lo mejor para el conjunto santanderino es que estos dos goles no fueron ocasiones aisladas. Todo lo contrario. El Racing estaba siendo superior en el marcador... y en el campo.

Pero no sólo de los errores del rival estaba viviendo el Racing. Ni mucho menos. El conjunto santanderino estaba haciendo un partido perfecto. Las bandas, Munitis y Toni Moral, estaban dando una lección de pelea y compromiso. El centro del campo, con Colsa y Moratón... eran los dueños, qué más se puede decir. Y atrás, aunque es cierto que tuvieron poco trabajo, lo que tuvieron lo hicieron bien. Vamos, que el Racing estaba jugando el partido de la temporada.

Vuelve Tchité 

Para colmo, Tchité, inédito desde hace muchísimo tiempo, aprovechó el enésimo regalo de la defensa 'colchonera' para marcar el terce gol. El que al final de la primera parte provocaba el delirio en una grada de El Sardinero que, la verdad, no salía de su asombro.

Tras el descanso, y después de que Abel Resino introdujera dos cambios en su equipo, el conjunto madrileño trató con algo más de ahínco de hacerse con el dominio del partido. Y lo consiguió, aunque seguía sin llegar a las inmediaciones de la portería de Toño con demasiado peligro. Por su parte, el Racing, con este cambio de panorama y con la ventaja que tenía en el marcador, se dedicó más a esperar a que le fueran llegando las oportunidades en alguna contra aislada que a tratar de tomar las riendas del encuentro de forma decidida.

Pero no tuvo fortuna en su empeño. En una acción desgraciada de Garay, que resbaló, acabó con un penalti de Colsa sobre Agüero que Forlán convirtió en gol.

Sin embargo, el de ayer era el día del Racing. Un balón peleado por Munitis en la frontal del área acabó con una vaselina del jugador del Barrio Pesquero que superó con claridad a Leo Franco. Era el cuarto gol del Racing. La sentencia de un partido en el que el Racing estaba dando toda una lección al conjunto del Manzanares.

El cuarto tanto hizo que las cosas volvieran a su sitio. Es decir. El Racing siguió a lo suyo. A dejar que el Atlético tuviera el balón lejos de su área. Los madrileños, a seguir escribiendo el manual sobre lo que no hay que hacer sobre un campo de fútbol. Y claro, con ese panorama, las cosas no podían ser diferentes a como estaban siendo. Y no lo fueron.

Al final, con el inevitable gol de Zigic que redondeó la manita y con el debut en Primera de Picón, 'La Fuente de Cacho' volvió a sonar con fuerza. Era una consecuencia clara del partidazo que había jugado el Racing, que había goleado a uno de los grandes y que, lo más importante, había sumado tres puntos de un valor incuestionable para que los aficionados cántabros puedan ver, una temporada más, a su equipo en la 'Liga de las Estrellas'.

Fuente: El Diario Montañés


Publicado por Castro2 @ 16:01 | 0 Comentarios | Enviar

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