Viernes, 24 de abril de 2009

Illa, illa, illa, Munitis maravilla

«Illa, illa, illa, Munitis maravilla», coreaba la grada, asombrada aún del soberbio gol que logró el delantero del Barrio Pesquero. Un sensacional tanto, el cuarto, el de la tranquilidad tras el de penalti logrado por Forlán, y que sirvió de colofón, antes de que marcara Zigic, a la gran noche del Racing. Era el minuto 65, Munitis, por casta, por fe, robó la pelota al defensa, vio a Leo Franco adelantado y le elevó la pelota suavemente. El portero rozó el balón. Insuficiente. Golazo. La locura llegó a El Sardinero. Un tanto que retrata al extraordinario delantero cántabro, lleno de entrega, tras un sensacional partido. Uno más. Y va... 

Ese fue uno de lo momentos culminantes del encuentro. El otro, hay que encontrarlo en sus prolegómenos. ¿Cuántas veces hemos criticado a Juan Ramón López Muñiz por sus alineaciones, por sus cambios y hasta por los problemas detectados a la hora de leer el desarrollo de un partido? Innumerables. Probablemente, análisis realizados en función del resultado final del partido. Ayer fue todo lo contrario o, quizá, lo mismo que en otras ocasiones, pero diametralmente opuesto. Ayer, Juan Ramón López Muñiz arriesgó, revolucionó el once titular y acertó. Y, además, lo hizo a lo grande. El técnico asturiano logró, en tan sólo media hora de juego, que las dudas que surgieron en el entorno racinguista cuando se conoció el equipo titular se transformaran en un reconocimiento unánime. 

Hoy, sí. Hoy es día de reconocimiento para el técnico asturiano. Para el hombre que decidió ¿inexplicablemente? volver a confiar en Christian Fernández, y el canterano le respondió con un buen partido rubricado con el primer gol. Para el técnico que se acordó ¿sorprendentemente? de que tenía un goleador en el banquillo llamado Tchité y el congoleño se lo agradeció con un gol de casta, de fuerza, de matador. Del entrenador que optó ¿merecidamente? por dejar en el banquillo a puntales del equipo como Serrano y Pereira y apostó por Moratón y Toni Moral (por fin en la banda izquierda) como elementos centrales de su sistema táctico. Juan Ramón López Muñiz arriesgó en un momento delicado de la temporada, con el equipo presionado por los resultados, la clasificación y el juego de los últimos partidos, y le salió a la perfección. Tanto, que le permitió descubrir las señas de identidad del Racing, de lo que tiene que ser este equipo: entrega, casta, sacrificio.

Fuente: El Diario Montañés


Publicado por Castro2 @ 15:52 | 0 Comentarios | Enviar

Comentarios

Añadir comentario