Las previsiones se cumplieron y lo que Muñiz había venido entrenando durante toda la semana ayer se hizo realidad: Christian fue el acompañante de Garay en el centro de la defensa, y Moratón el de Colsa en el centro del campo. Christian respondió con el primer gol a la confianza que había depositado en él su entrenador. Mora, en un puesto que para el, aunque no sea nuevo, es un tanto extraño, cumplió a la perfección, dotando al equipo de la contundencia que precisa en esa zona del campo en la que se genera el juego propio y se destruye en buena medida el del conjunto rival. Cambios extraños, cierto, pero acertados. Sin duda.
Fuente: El Diario Montañés