Lunes, 20 de abril de 2009

Otro partido penoso

Una oportunidad perdida... y ya van demasiadas. El Racing jugó -sería más correcto decir estuvo- ayer en Montjuic ante un Espanyol necesitado como nunca y dejó pasar la ocasión de dejar su permanencia virtualmente sellada. El de López Muñiz volvió a ser ese equipo ramplón, sin otro recurso que los balones largos que buscan el 'milagro' de Zigic y con demasiadas dudas en su defensa. Vamos, el conjunto santanderino volvió a ser el que se enfrentó al Betis hace una semana, el del partido contra el Valencia, el del Mallorca... el de muchos momentos de la temporada. Sin embargo, aunque haya dejado pasar una oportunidad, los resultados de los rivales en la lucha por la permanencia, porque esa es la realidad del Racing, también fallaron. Y de eso sí se aprovecha el Racing, que conserva una distancia de seis puntos respecto a los puestos de descenso.

A las primeras de cambio quedó claro que el equipo de Muñiz no creía demasiado en sus posibilidades. Al menos esa era la impresión que daba. El conjunto santanderino se vio sorprendido por la buena puesta en escena del equipo blanquiazul, que, a diferencia de otros partidos, sí que salió con intensidad y con mucho dinamismo del centro del campo hacia adelante. El Racing sufrió bastante, sobre todo por su banda izquierda, donde Luis García y el ex verdiblanco Sergio Sánchez generaron mucho peligro. Tamudo fue el primero de los catalanes en avisar, pero la situación más comprometida llegó en la siguiente acción, cuando Iván Alonso reclamó un penalti por agarrón de Garay que Rubinos Pérez no señaló.

El equipo de Muñiz buscó el juego en largo con Zigic como única y solitaria referencia, si bien el delantero serbio estuvo bien controlado por Moisés Hurtado, el encargado de disputarle los balones aéreos al gigantón racinguista. Con Zigic anulado (o casi), el juego del Racing dejó de tener sentido. El centro del campo no era capaz de generar el juego ofensivo que necesitaba el equipo y las internadas por las bandas -muy escasas y más fruto del corazón que de la cabeza de los jugadores verdiblancos- nunca encontraron rematador. Así era imposible que el Racing pensara en algo que no fuera un pobre empate a cero.

Ante sí, los cántabros tenían a un Espanyol que acosaba y que, además, generaba algunas ocasiones, como una propiciada por una internada de Sergio Sánchez que permitió a Jarque hacer un remate que Coltorti se encargó de desbaratar.

Apenas unos minutos después, el turno fue para Tamudo, que, tras combinar con Iván Alonso, puso de manifiesto la debilidad defensiva de los visitantes. El capitán blanquiazul fue el mejor aliado del conjunto verdiblanco ya que estuvo negado de cara a puerta.

Tras una primera mitad intensa aunque falta de goles, el encuentro se tornó bastante impreciso y feo tras el descanso. El Espanyol perdió la clarividencia y el empuje que tuvo en los compases iniciales del encuentro y al Racing le costó dar un paso adelante. Al equipo de Muñiz le faltó descaro y creer en sus posibilidades. Los visitantes no supieron jugar con la ansiedad de los catalanes, a los que se comenzó a ver bastante nerviosos a medida que iban avanzando los minutos.

Posiblemente, el Racing acabó pagando su falta de osadía y convicción y recibió el golpe definitivo en una acción a balón parado que los barceloneses sí acertaron a aprovechar. Una falta botada por Nené la remató Iván Alonso, con la colaboración de Coltorti, que estuvo pésimo en su salida, para adelantar a los suyos en el marcador.

El golpe fue duro para los cántabros que se veían por detrás en el marcador y, lo que es peor, que apenas daban la sensación de poder hacer algo para evitarlo.

Ni siquiera cuando Muñiz se la jugó dando entrada a Tchité por un desafortunado Óscar Serrano el equipo mejoró lo suficiente como para poder evitar la derrota. Y así fue. aunque el equipo verdiblanco consiguió encerrar al Espanyol en su área, las ocasiones brillaron por su ausencia. El conjunto catalán estaba atrincherado. Defendía con uñas y dientes una victoria que le daba vida.

Enfrente estaba un Racing que sí, cierto, lo intentaba, pero con más corazón que cabeza. Con más voluntad que calidad. Con más empeño que acierto. Vamos, justo de la forma que peores resultados suele dar. Al final, el Espanyol se quedó con tres puntos que son para él una bocanada de oxígeno y el Racing con una oportunidad menos para conseguir la tan deseada salvación que, aunque cercana, cada día que pasa parece un poco más costosa.

Fuente: El Diario Montañés


Publicado por Castro2 @ 18:19 | 0 Comentarios | Enviar

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