Tantos desvelos con el campo de El Sardinero han dado sus frutos: el césped ofrecía ayer un magnífico aspecto, homogéneo y sin calvas. Los responsables de su cuidado incluso se permitieron la alegría de segarlo con sentido artístico dibujando franjas y círculos concéntricos. El buen tiempo y el cambio de tapines en las zonas de más sufrimiento han hecho posible que los Campos de Sport vuelvan a lucir su mejor cara, para satisfacción de los jugadores del Racing.
Fuente: El Diario Montañés