Es posible que en un equipo como el Racing siempre haya un problema que arreglar. Hasta hace poco, era su incapacidad para marcar goles, un defecto que más o menos se conseguía compensar con la solidez de la defensa. Ayer, en Riazor, el mundo se puso del revés. Marcó el otras veces criticado Jonathan Pereira, que puso otro tanto en bandeja a Zigic, y hasta el recién llegado Berrocal se apuntó a la fiesta con su primera diana en Primera. Lástima que todo ese buen trabajo se colara por el desagüe de la defensa, que se dejó meter cinco goles. Con unos centrales que llegaban tarde y unas bandas llenas de agujeros, el Deportivo se divirtió a costa del Racing.
Fuente: El Diario Montañés