Martes, 24 de febrero de 2009

Las lesiones son menos graves de lo esperado


El autobús en el que el Racing abandonaba el estadio de Son Moix el domingo parecía un valle de lágrimas. Al margen de la derrota, de las expulsiones, del cabreo con el árbitro, tres futbolistas iban rumiando el alcance de sendas lesiones: Munitis, Colsa y César Navas. Otro, Marcano, viajaba en ese momento en ambulancia hacia un hospital.

Afortunadamente, la evolución de las lesiones es buena y todo hace prever que mañana mismo podrán, a un ritmo diferente al grupo, comenzar a entrenar.

Pruebas.

El primero en salir de dudas fue Iván Marcano, quien acompañado por el doctor Mantecón acudió a un hospital en Palma de Mallorca para realizar una radiografía en la noche del domingo. Sin poder apoyar el pie y casi convencido de que tenía algo roto, el lateral racinguista recibió la alegría de saber que su tobillo no sufría más que un fuerte golpe.

Munitis, en la mañana de ayer, también se quedó más tranquilo tras realizar, ya en Cantabria, la pertinente prueba médica. La resonancia practicada al del Pesquero se les hará, casi con toda seguridad, a lo largo del día de hoy a Gonzalo Colsa y a César Navas. El ramaliego acabó el partido con ligeras molestias pero a medida que se fue enfriando, el dolor en su pie izquierdo se incrementó. A las dos de la madrugada, llamó por teléfono al médico del equipo presente en Mallorca, el doctor Mantecón, para pedirle que acudiera a atenderle.

La lesión de Navas, producida en la fatídica jugada de la expulsión de Ezequiel Garay, es una rotura fibrilar en el hombro fruto de una caída tras un resbalón. Para precisar la amplitud de la rotura, el de Móstoles pasará por el trance de realizarse una resonancia.

Por si faltaba algo, en el entrenamiento de ayer, ya en Santander, a Toño se le produjo en su espalda una dolorosa lumbalgia aguda.

Del avión al hospital y de allí a la Albericia.

Sin pasar por casa. La cabeza de Pedro Munitis no paró de dar vueltas desde que, en los últimos minutos del partido de Mallorca, sintió un fuerte dolor en la parte posterior de la rodilla derecha. Para no perder tiempo en el autobús del equipo, el del Pesquero pidió a su padre que le fuera a recoger al aeropuerto de Bilbao y desde allí salieron pitando para Mompía. La resonancia resultó un éxito: simplemente se le había desprendido un quiste de pata de ganso. Doloroso en el momento. Sin más. De Mompía padre e hijo se fueron a La Albericia para comenzar el trabajo de rehabilitación.

Fuente: Diario AS
http://www.as.com/futbol/articulo/futbol-lesiones-graves-esperado/dasftbpri/20090224dasdaiftb_16/Tes


Publicado por Castrenyo @ 21:02 | 0 Comentarios | Enviar

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