Lunes, 16 de febrero de 2009

Un patatal en El Sardinero

Si la temporada pasada la hierba de El Sardinero invitaba a tumbarse, como una alfombra verde y esponjosa, en ésta todo ha cambiado. Todo lo más, podría darle ganas a un quinqui de hacer derrapes con el coche, seco y lleno de arena como está el campo. 

De nada sirvió que antes del inicio del partido regasen un poquito, o que saliesen los operarios a pinchorretear un poco por allí. Racing y Villarreal jugaron ayer sobre un verdadero patatal. El terreno de juego estaba reseco y con más calvas que un tiñoso; las bandas eran dos tiras de arena. Cada carrera de los futbolistas levantaba trozos de césped, como si fuesen caballos en el Grand National. En resumen, un desastre. 

Es posible que algo así no sea noticia en los campos de fútbol de Mauritania, pero sí en Santander, durante un invierno bastante lluvioso y cuando la empresa dedicada a su mantenimiento, Parques y Jardines, cobra 385.000 euros al año por cuidar este prado y los cuatro de La Albericia (dos de los cuales son de hierba artificial y no requieren tanto mimo). 

«El campo estaba horroroso. ya es impracticable tanto para nosotros como para los equipos que vienen. Algún compañero que otro tiene heridas en los laterales como si hubiera jugado en un campo de arena hace veinte años. No es lógico para un equipo de Primera División». Esto es lo que decía ayer Toño, el portero, sobre las condiciones de los Campos de Sport. 

Mejor prevenir que curar 

El entrenador, Juan Ramón López Muñiz, fue un poco más allá. «El campo está en muy malas condiciones, y eso lo lamentaremos cuando haya una lesión. El campo no está bien, ni éste ni el de entrenamiento, y hay que tomar las medidas necesarias para que no ocurra nada y no haya que lamentarse después». 

Lo cierto es que la campaña pasada no hubo este problema. ¿Efecto invernadero? ¿Plaga del topillo? Pues no. Da la casualidad de que Marcelino García Toral, anterior técnico, era también un maniático con el estado del campo y, después de enfados, quejas y follones, decidió reunirse prácticamente cada día con los trabajadores encargados de su conservación, indicándoles las zonas que se quedaban duras, las que necesitaban siembra y las que precisaban agua. 

Los responsables del club, lógicamente, no están conformes con cómo se están haciendo las cosas, pero el contrato que tiene firmado con Parques y Jardines no deja mucho margen de maniobra. El Racing podría resolver este acuerdo comunicándoselo a la empresa un mes antes del último día de junio, pero tendría que 'heredar' a los operarios y toda la maquinaria. Así que este año parece que seguirá la liga de fútbol playa.

Fuente: El Diario Montañés


Publicado por Castro2 @ 21:38 | 0 Comentarios | Enviar

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