viernes, 06 de febrero de 2009

Decid todos¡Pa-ta-ta!

«Venga, todos quietos. Las cabezas altas y todos mirando al frente». Esto fue lo último que se escuchó al 'maestro de ceremonias' antes de que el ruido de los flashes y el 'clic-clac' de las cámaras comenzaran a sonar en El Sardinero.

Era la foto oficial del Racing, la que servirá para que las paredes de muchos bares y de no menos habitaciones de los aficionados más jóvenes luzcan con los colores verdiblancos gracias al esperado póster que con ella hará el club.

Los medios gráficos estaban citados a las 10.30 horas. Pero la actividad sobre el maltrecho césped del campo santanderino había comenzado mucho antes. Alberto Aparicio, el mencionado 'maestro de ceremonias' y director de comunicación de la entidad, lo tenía todo preparado para esa hora. Los bancos, en su sitio. Milimétricamente centrados en el campo. Con el palco al fondo. Entre dos de los numerosos carteles de EL DIARIO. Todo estaba previsto. Hasta el más mínimo detalle.

Este año, para no hacer la foto tan larga, se había previsto colocar a la plantilla en cuatro alturas. Todo había sido objeto de un pormenorizado estudio, Y los bancos, lo dicho, estaban preparados.

Ya sólo faltaban los jugadores, técnicos, personal del club, directivos... vamos, los protagonistas. Y poco a poco fueron llegando. El presidente, Francisco Pernía, fue de los primeros en aparecer. Junto a él, los jugadores fueron pasando uno a uno ante los fotógrafos para hacer los también tradicionales cromos de todas las temporadas. Cierto que los aficionados tendrán las colecciones ya completas (eso sí, si es que aparece ese 'maldito' jugador que nunca sale y que cuesta conseguir un verdadero triunfo y muchas horas de negociaciones con los escasos afortunados que sí lo tienen), pero las fotos individuales también son una obligación.

A los bancos 

Con los 'caretos' en las tarjetas de memoria de los fotógrafos, todos fueron a los bancos. Aparicio, como si de un experto en protocolo se tratara, fue colocando a cada uno en su sitio. Y claro, como nada se había dejado al azar, todos tenían su puesto bien definido. «Fulanito, tú entre Menganito y Citanito», decía Aparicio. Y Fulanito, Menganito y Citanito le hacían caso. Los defensas, en la fila superior; los centrocampistas, pues eso, en el centro; y los delanteros sentaditos en primera fila. Entre todos ellos los técnicos, los médicos, los utilleros, el delegado... y, claro, el presidente. Como no podía ser de otra manera, en el centro del cuadro. Lo lógico.

El proceso no fue muy largo y en apenas un par de minutos, todo el mundo estaba ya en su sitio. Era el turno de los fotógrafos y de los cámaras de televisión. Como antes habían hecho los miembros del club, ellos también se habían colocado.

Los más madrugadores se situaron justo en el centro. En la mejor posición claro está. El resto... como iban pudiendo, aunque la verdad es que al final todo el mundo se pudo marchar con los deberes hechos y con la ansiada foto en su poder.

Tras apenas un minuto de destellos de los flashes y después de que los jugadores miraran, primero, hacia el frente y, después, hacia los lados, la sesión se dio por finalizada. Los jugadores se marcharon al vestuario para quitarse la impoluta vestimenta que habían lucido hasta ese momento para ponerse el mono de trabajo y volver a saltar al deteriorado césped del campo santanderino para, después de muchos meses, volver a entrenar en él.

Era también el retorno a la cotidianidad. Al trabajo de todos los días. La foto oficial del equipo ya estaba hecha... ¡y que sea la última de la temporada!, porque esa es siempre una magnífica señal. Es un síntoma evidente de que las cosas marchan bien.

Fuente: El Diario Montañés


Publicado por Desconocido @ 16:18 | 0 Comentarios | Enviar

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