‘Brindo porque esta noche un amigo paga el vino’ que cantaba Andrés Calamaro, bien podría trasladarse a los felices aficionados verdiblancos que festejan la primera victoria del Racing en 2009 gracias al oportunismo de un antiguo camarada. Nikola Zigic inauguró su segunda etapa en Santander con un gol determinante que le permite agrandar su mito.
El Racing comenzó el partido con una actitud valiente, más propia del anfitrión que de un visitante. El conjunto cántabro adelantó sus líneas y la pareja de atacantes, así como los extremos, presionaron muy arriba. Así las cosas, se notaba que la nueva maquinaria no estaba correctamente engrasada. El equipo trató de sacar partido a las nuevas prestaciones que ofrece un delantero como el balcánico, pues el juego directo tuvo una presencia mucho mayor de la habitual. Aún así, se notó que cuesta cambiar el chip como quedó patente con detalles como movimientos a contracorriente del serbio o pases al hueco incoherentes a tenor de sus características.
El generoso radio de acción en el que los santanderinos desarrollaron la presión propició ciertos desbarajustes que el Valladolid estuvo a punto de aprovechar de no ser porque los pucelanos contaban con Goitom, un delantero con menos habilidad en los pies que un playmovil.
Además de su potencial peligro ofensivo, Zigic es un arma efectiva a la hora neutralizar las jugadas a balón parado. Muestra de ello llegó la mejor ocasión de los cántabros durante la primera parte. El ariete despejó un libre directo con gran acierto, pues provocó un peligroso contrataque. Pereira aprovechó el pase de su compañero para partir desde la línea divisoria del centro del campo con la única visión de Óscar Sánchez por delante suyo. El gallego le encaró y rebasó a ‘trompicones’. Ya con el balón franco a su pierna izquierda para batir al guardameta, decidió plantear el ‘más difícil todavía’ driblando a un defensa que llegaba en auxilio de su compañero desbordado. El resultado fue una ocasión malograda, cuando lo más oportuno hubiera sido disparar a puerta.
La respuesta del Valladolid llegó a través de Pedro León. El mediapunta blanquiazul probó fortuna a balón parado, pero la lejanía del punto de partida permitió que Toño se luciera con una plástica estirada, consumada a través de los puños. Mucho más inquietante fue la segunda oportunidad del murciano, quien caracoleó en el pico del área y logró zafarse de la marca de Valera, culminando la acción con un envío cruzado que terminó fuera lamiendo el poste.
A partir de entonces, el conjunto local pareció animarse y cercó la meta rival. El Racing perdió la iniciativa del juego y la retaguardia tuvo bastante trabajo achicando envíos desde los costados.
El Valladolid salió decidido a por el partido tras la reanudación. Jonatan Sesma y Pedro León llevaron mucho peligro con su habilidad y versatilidad entre líneas, aunque los vallisoletanos nunca inquietaron de forma práctica los dominios de Toño.
Ante la insistencia del dominio local, Muñiz decidió mover el banquillo. Sustituyó a Pereira por un hipermotivado Toni Moral e hizo de Celestina para reavivar la pareja formada por Zigic y Munitis. El caso es que cuando menor sensación de peligro transmitían los santanderinos llegó el gol del Racing. Marcano encaró a su homólogo en la defensa rival con una destreza más propia de un extremo y centró pasado. Con el guardameta superado, Nikola Zigic dominó al balón con el muslo y definió con el interior de su bota, demostrando una mayor frialdad que la padecida por los 16.600 sufridos espectadores que se dieron cita en el ‘estadio de la pulmonía’.
El tanto del balcánico dejó ‘tocado’ al anfitrión, pues desapareció aquella alegría en ataque de forma proporcional al aumento de la confianza visitante. Una vez sustituido Nikola Zigic, el Valladolid buscó la puerta rival con mayor insistencia por la premura del tiempo y la entrada de un endeble Oriol para defender el carril diestro. Pese al asedio local, Toni Moral disfrutó de dos ocasiones clamorosas para sentenciar el choque, pero el catalán careció de acierto para ello. Los de Mendilibar lo intentaron hasta el final pero la solidez defensiva del equipo impidió estropear el idílico regreso de Nikola Zigic.
Fuente:Alerta