Lunes, 22 de diciembre de 2008

Cabeza de turco

Durante la cruenta época de las Cruzadas, en el bando cristiano los capitanes acostumbraban a decapitar a los otomanos y colgar su cabeza en el mástil de un barco o el extremo de una lanza. A continuación, sus soldados increpaban y acusaban a la inerte testa de todas las desgracias habidas y por haber. 

No ha habido tiempo material para que la afición pueda demostrar tal animadversión por Gonçalves como se respiró el pasado domingo en El Sardinero. Nunca ha tenido un mal gesto, problema extradeportivo o actuación tan calamitosa, que encendiera a los seguidores de tal manera. Tampoco se puede decir que el rendimiento del colectivo difiera tanto del ofrecido por el luso. Resulta indiscutible que el papel de Gonçalves hasta la fecha ha sido decepcionante, circunstancia que no oculta el irregular rendimiento de muchos otros de sus compañeros. Los jugadores de la época de Marcelino acreditan grandes picos en su rendimiento por el esfuerzo acumulado, el fichaje más caro de la historia del club presenta el punto de mira más desviado que el tabique nasal de un boxeador, Luccin sólo demuestra lo gran futbolista que es cuando le viene en gana, algunos canteranos están más verdes que los guionistas de las películas de Pajares y Esteso, y por último, otros ni siquiera pueden ser abucheados porque para eso, al menos, hace falta ir convocado. Además, el equipo vive una situación relativamente tranquila en el campeonato doméstico, ha dejado una buena imagen en la UEFA y mantiene abierta la vía de la Copa del Rey para albergar alguna ilusión más allá de la permanencia. 

Por lo tanto, ¿a qué se puede deber tal inquina hacia Gonçalves? La explicación habría que buscarla pensando en el portugués como un medio con el que canalizar el desacuerdo de un sector de la grada con las decisiones de Pernía y Muñiz. Es palpable que la política de fichajes llevada a cabo por el Racing está en entredicho por la mayoría aficionados. Si bien es cierto que durante la últimas temporadas ha producido un gran rendimiento, no parece la más adecuada. La venta de piezas claves el año pasado, la descompensación de la plantilla, la carencia de una dirección técnica y la llegada de futbolistas por recomendación de un representante, han convertido al luso en el paradigma de un trabajo mal hecho según el juicio de un amplio sector de seguidores. De esta manera cuando se pita al futbolista, indirectamente se está demostrando la desaprobación con la actuación del club este verano. De la misma manera que un importante porcentaje de esos silbidos llevan encubierta una crítica hacia las decisiones de Muñiz, pues consideran que está empecinado en darle oportunidades al luso, cuando podría apostar por un canterano, dado su rendimiento hasta la fecha. Asimismo, su titularidad ante el Twente encarna la idea de tirar por la borda la Copa de la UEFA alineando suplentes. Menos mal que no fue él quien marró la ocasión de Tchité ante el Manchester City pues entonces se le hubiera terminado de crucificar. Eso sí, Decisiones como las de Muñiz el domingo tampoco ayudan a tratar de desdramatizar una incómoda situación que lleva camino de enquistarse.

Fuente: Alerta


Publicado por Castro2 @ 22:02 | 0 Comentarios | Enviar

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