Jueves, 23 de octubre de 2008

'Tenemos que disfrutar de esta oportunidad que nos ha costado tanto'

«El primer viaje fue el primero, el más especial, y esta ya...», aseguraba en el aeropuerto de Parayas Francisco Pernía, presidente del Racing, que, con sorprendente normalidad, afrontó su segunda expedición europea. Como si llevara toda la vida viajando de país en país cuando, en realidad, esta es la segunda ocasión en que sale de España para jugar una competición europea, la Copa de la UEFA.

La plantilla verdiblanca, junto a un reducido grupo de aficionados (en total, no llegaba al centenar el número de personas que viajó ayer desde Parayas), partió del aeropuerto santanderino con cerca de media hora de retraso para llegar al de Munster Osnabruch, en Alemania, desde donde, tras una hora y media de viaje en autobús llegó al hotel de concentración, unas instalaciones situadas en medio de la campiña holandesa y rodeados de prados y bosques. Vamos, todo un paraíso de tranquilidad para que el conjunto santanderino preparara un partido que, a juicio de su presidente, «tenemos la intención de ganar, como no puede ser de otra manera para tratar de seguir en esta competición y después llegará París y más adelante ya se verá».

Opinión compartida

La opinión del presidente era prácticamente la misma que la del resto de la expedición verdiblanca. «Hay que disfrutar de esta oportunidad, que nos ha costado mucho conseguir y vamos a ver qué pasa», aseguraba uno de los pesos pesados de la plantilla, el santanderino Pedro Munitis. En el caso de Juan Ramón López Muñiz, más de lo mismo, es decir, «vamos a intentar hacerlo bien para pasar» y «hay que disfrutar de la ocasión».

Con este buen ánimo y después de haber desayunado en el bar del aeropuerto, todo el mundo se subió al avión y emprendió el viaje de algo más de tres horas y media hasta la localidad de Lattrop, en donde está ubicado el hotel 'Landgoed de Holtweijde'. El viaje fue tranquilo, como también lo fue el de Helsinki. Unos con revistas y otros con sus MP3, todo el mundo buscó la manera de que el tiempo pasara de la mejor manera. Y es que en esta ocasión no hubo, como ocurrió en los desplazamientos a la capital finlandesa, cánticos en los aviones, sobre todo en el que viajaba el presidente regional, Miguel Ángel Revilla, que se encargó, según dijo en su momento de «animar el funeral». Ya en el aeropuerto de Munster, y después de recoger en la misma pista de aterrizaje las maletas, jugadores, técnico y aficionados se subieron a los autobuses preparados por los organizadores del desplazamiento y emprendieron viaje hacia la vecina Holanda. Eran poco más de 80 kilómetros que, sin embargo, se hicieron una eternidad. Carreteras estrechas, plagadas de rotondas y con mucha circulación hicieron el trayecto ciertamente tedioso.

El destino, al menos en el caso de la plantilla, fue un hotel situado en un paraje absolutamente rural. De hecho, el último kilómetro del viaje discurrió por una carretera estrecha y sin pavimentar entre prados en los que las vacas, holandesas, por supuesto, y los caballos pastaban tan felices. Ya en el hotel, los jugadores se quitaron el traje oficial, se vistieron con los sempiternos chandals y directamente se fueron a comer. Posteriormente, cada uno se marchó a la habitación que tenía asignada para disfrutar de una siesta, tras la cual se volvieron a subir al autobús que les llevó a la ciudad de Enschede, sede del Twente, donde tuvieron la oportunidad de entrenar en el campo en el que hoy se enfrentarán al conjunto holandés en el primero de los cuatro partidos de la liguilla de la UEFA que tendrán que disputar dentro del grupo A.

Fuente: El Diario Montañés


Publicado por Castro2 @ 17:59 | 0 Comentarios | Enviar

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