Lunes, 20 de octubre de 2008

Se agota la paciencia

A El Sardinero se le agota la paciencia. Juan Ramón López Muñiz no encuentra la fórmula para este Racing y el público la empieza ya a tomar con el técnico asturiano, al que ayer despidió con los primeros gritos de «fuera, fuera, fuera» y los primeros pañuelos blancos tras no pasar del empate (y gracias visto cómo se desarrolló el final del encuentro) ante el Deportivo de La Coruña. 

López Muñiz no halla la tecla adecuada y el Racing acusa, además, una tremenda falta de calidad. En la sexta jornada de Liga, el Racing aún no se sabe a qué juega y sus partidos no son otra cosa que un auténtico sopor, que encrespan los ánimos de una afición que esperaba mucho más de esta temporada.

Quizá no sea otra cosa que una mera anécdota, pero la imagen de Francisco Pernía, Jacobo de Montalvo y Roberto Bedoya, completamente sólos en el palco a la conclusión del partido, sea premonitoria. De momento, esa imagen no pasó desapercibida para todos los medios de comunicación que, desde la zona de prensa, la observaban con atención.

Sopor

El partido de ayer ante el Deportivo fue otro quiero y no puedo del Racing. López Muñiz no da con la solución. Ha introducido cambios en la defensa, pero la zaga no termina de ofrecer la seguridad que se la exige y ayer, de nuevo, el público vivió con pavor los últimos minutos del encuentro. 

En el centro del campo, López Muñiz se inventó una nueva dupla, la formada por Luccin y Lacen. El francés fue el único que ofreció algo de criterio y calidad en la medular, pero su claridad de ideas se diluye con el paso de los minutos a medida que su físico se agota. Lacen es un trotón, incansable en su esfuerzo físico que no se cansa de robar uno, otro y cientos de balones, pero que al mismo tiempo pierde igual número. 

En la delantera, el entrenador ya lo ha probado todo con el mismo resultado: hay una alarmante falta de calidad que impide aprovechar las escasas ocasiones que se crean; no existe un futbolista que sea capaz de servir un balón con criterio en las jugadas de estrategia; y si además la fortuna es esquiva, el resultado es el que es.

En el aspecto táctico, Muñiz ha probado ya el 4-4-2 (con el que jugó ayer de inicio) y el 4-1-4-1 con el que terminó ante el Deportivo, ambos sin éxito final. Y en el apartado físico, el Racing volvió a protagonizar un preocupante bajón en la segunda mitad. Y no es la primera vez que ocurre.

Dicho esto, también es cierto que al equipo no se le puede reprochar nada desde el punto de vista de entrega, de esfuerzo, pero está claro que con ésto el Racing no da la talla que necesita para ganar los partidos en Primera División.

La situación es preocupante. Poco a poco, partido a partido se está produciendo un divorcio entre el técnico y la grada. Ayer, a López Muñiz se le pitó, y mucho, el cambio de Jonathan Pereira por Pedro Munitis, y ayer, el silbido final de Paradas Romero fue acompañado de la primera bronca seria de la temporada. 

Desde el punto de vista deportivo, el partido se resume muy fácilmente. Juanjo no protagonizó ni un remate en los 45 primeros minutos. Tchité, misma estadística en la segunda parte. Aranzubía, el meta visitante, ni una sola intervención durante los noventa minutos. 

El Racing duró apenas media hora, tiempo en el que vivió de los errores de Filipe en el lateral para sujetar a Valera y de la velocidad de Pereira. Fue un conjunto, el cántabro, que tuvo su mejor ocasión en el lanzamiento de un libre directo de Luccin que se estrelló en el poste de la portería de Aranzubía en la última acción de la primera parte y que vio como el Deportivo estuvo muy cerca de llevarse los tres puntos en el último tramo del partido, en el que el equipo volvió a descomponerse sobre el terreno de juego.

Fuente: El Diario Montañés


Publicado por Castro2 @ 19:32 | 0 Comentarios | Enviar

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