Lunes, 28 de julio de 2008

Bad Kreuznach, en verde y blanco

Bad Kreuznach es una ciudad tranquila. Quizá demasiado. Aunque lo más probable es que sea esta característica la que llevó a Fernando Gaspar y a Juan Ramón López Muñiz a elegirla como el lugar más idóneo para realizar la concentración de pretemporada del Racing.

Los 43.000 habitantes de esa ciudad balneario se levantan pronto, entres las seis y las siete de la mañana; transitan y dan vida al centro de la ciudad a partir de las once y media-doce de la mañana; y se retiran, todos, a sus domicilios alrededor de las seis de la tarde. A partir de esa hora es complicado ver movimiento por las limpias, cuidadas y peatonales calles -únicamente está permitido el paso de bicicletas- del centro de la ciudad.

Bad Kreuznach responde a todos los tópicos que se puedan asignar a una pequeña ciudad centroeuropea. Atravesada por el río Nahe -un afluente del Rin-, su principal actividad es el turismo, especialmente el termal. Allí se pueden tomar «las mejores aguas de Alemania», como bien publicitan en los diferentes carteles turísticos que hay en la ciudad; y se puede degustar la cerveza alemana en sus tres variedades -rubia, turbia y vieja- o bien un buen vino procedente de los viñedos que hay en la zona.

El Racing, en su primera semana de concentración, no ha logrado romper esa tranquilidad con la que vive Bad Kreuznach. Cierto es que la concentración tampoco ha dado lugar a ello. Los jugadores no han podido abandonar el hotel en el que están alojados y sus únicas 'excursiones' han sido en autobús y han tenido como destino el Fiedrich Moebus Stadion, el campo de fútbol donde López Muñiz dirige todo el trabajo táctico. Hasta ayer, domingo, no han podido disfrutar los jugadores de su primer día libre. 

Los habitantes de Bad Kreuznach acogen con indiferencia y desconocimiento la presencia de la plantilla cántabra en su ciudad. Ya están acostumbrados a que equipos de fútbol preparen las temporadas en alguno de los hoteles que allí se han instalado. Y el Racing es, tan sólo, uno más. Cuestionar por Santander es hacer una pregunta sin respuesta. E interrogar por el Racing ofrece un común denominador: Smolarek, Munitis y Duscher, por este orden.

Poca expectación

El primer entrenamiento del equipo de López Muñiz en el Fiedrich Moebus Stadion fue seguido, únicamente, por diez aficionados. Hasta allí se trasladó Stephan, un 'caza autógrafos' bien provisto de bolígrafo, póster del Racing y varios cromos con las imágenes de los futbolistas del conjunto cántabro (imposible averiguar dónde los consiguióGi?o. «Name, name», suplicaba mientras mostraba el póster para que lo firmaran los futbolistas. «Oriol», respondió el central verdiblanco. «¿Ah!, Orrriol», aseveró Stephan en una especie de español-alemán impronunciable. «¿Smólarek, Smólarek?» (con acento en la o) se preguntaba mientras ofrecía el póster a unos desconcertados Gonzalo, Mario y Sergio Canales que, eso sí, no dudaron en plasmar sus firmas que hoy tendrá a buen recaudo Stephan.

Lorenzo y Aurelia regentan un restaurante de comida italiana en la calle principal de Bad Kreuznach, a unos cien metros del hotel Domina Park. Llevan en Alemania cinco años, después de que abandonaran su país para instalar su negocio en una ciudad que «vive del turismo». Hablan con corrección el español y son, probablemente, de los pocos capaces de situar Santander en el mapa. «Sí, en el norte de España», asegura Lorenzo. «¿Del Racing?... Munitis, que estuvo en el Real Madrid, y Smolarek, sí, en el Dortmund», afirma. «Y además está también Duscher ¿no?». Curiosamente, el centrocampista argentino es uno de los futbolistas más conocidos por los aficionados alemanes. Sin embargo, y al margen del fútbol, a Lorenzo únicamente le preocupa una cosa: «A ver si conseguís que vengan los jugadores a cenar al restaurante», pide entre sonrisas. 

Klaus Eclla Hieimsureh es el propietario de la librería situada en el nacimiento de la calle más comercial de Bad Kreuznach. En el mostrador principal, dentro de la tienda, aparecen varios libros con la imagen de Iker Casillas levantando la copa que acredita a la selección española como campeona de Europa al derrotar a Alemania en la final. A pesar de este dato revelador su conocimiento futbolístico, de Santander y del Racing es nulo. «¿Santander?, no». «¿Racing?, no» «¿Munitis?, no». «¿Smolarek?, sí. Dortmund», afirma con satisfacción. Pese a ello, no duda en ponerse la camiseta del Racing y dar su aprobado al conjunto cántabro con una gran sonrisa.

En el hotel Domina trabaja Christina. Gesto amable y sonrisa permanente, su única preocupación es entender las peticiones de los futbolistas del Racing «porque de español, nada de nada», explica en inglés. Asiente con seguridad cuando se la explica que Santander es una ciudad costera, del norte de España y que el Racing ha logrado, por vez primera en su historia, acceder a una competición europea. A pesar de la atención que pone, uno tiene la impresión de que no ha entendido nada. Seguro.

Fuente: El Diario Montañés


Publicado por Castro2 @ 1:22 | 0 Comentarios | Enviar

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