Domingo, 18 de mayo de 2008

Una cita con la historia

Un proverbio árabe recomienda: «Cuando el destino quiera que seas yunque, emplea la paciencia, pero cuando quiera que seas martillo, entonces golpea». El Racing lleva tanto tiempo deseando disponer de los quince minutos de gloria que Andy Warhol augura para todo el mundo, que ahora no le puede entrar el miedo escénico. Hay dos tipos de personas, las que untan la yema del huevo nada más posarles el plato en la mesa, y los que comienzan con la clara reservando lo mejor para el final. Los cántabros forman parte del segundo grupo y por eso decidieron ahorrarse ese cuarto de hora frente al Getafe en las semifinales de la Copa del Rey.

La ambición bermellona y el cansancio de una plantilla exprimida han provocado que los montañeses no tuvieran un apacible final de temporada. Al racinguismo le ocurre como a todo mortal que decide salir a correr de manera ‘amateur’ y el último tramo del recorrido se le hace eterno. Y es que da la sensación de que la UEFA no termina de llegar nunca. Tras la victoria ante el Murcia parecía que todo estaba en la mano, pero todavía restaba un pequeño repecho. Queda tan poco que no merece la pena abandonar, aunque las fuerzas estén realmente justas. El Racing llega con la ‘lengua fuera’, pero debe sacar fuerzas de flaqueza para dar el último esfuerzo. Además, no se pueden quejar los santanderinos, puesto que los últimos metros son cuesta abajo. Los caprichos del destino han deparado un final de campeonato donde a los cántabros les vale con hacer lo mismo que el conjunto de Gregorio Manzano. Por si fuera poco, pueden optar por apagar los transistores, vencer al Osasuna y comenzar a pensar en qué van a gritar desde el balcón del Ayuntamiento. En el bando visitante ocurre lo mismo.

El Real Madrid sintió un cierto remordimiento por celebrar el título de liga en el Reyno de Navarra y logró un empate en la Romareda que sacó del descenso a los rojillos. Los hombres que dirige Ziganda se salvan automáticamente en caso de victoria o en su defecto, haciendo lo mismo que el Zaragoza. Por esa razón, en los Campos de Sport se puede rememorar el ‘pacto de no agresión’ entre nazis y soviéticos de 1938. Un acuerdo que cualquiera de los dos combatientes se saltarían a la torera en caso de que variara el marcador del Ono Estadi.

Fuente: Alerta
Publicado por Castro2 @ 2:11 | 0 Comentarios | Enviar

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