lunes, 05 de mayo de 2008
Corría el minuto 28 del partido contra el Murcia. El Racing estaba contra las cuerdas. Perdía por 0-2 y veía como las cosas, en lo que a Europa se refiere, se le ponían un poco más complicadas. Justo en ese momento apareció Pedro Munitis. Antes lo había intentado, sin éxito, incluso al reclamar un penalti que Álvarez Izquierdo no consideró tal. Pero en ese minuto, en el 28, el delantero del Barrio Pesquero sacó a relucir una de sus virtudes, la de ser un jugador de los considerados listos. Un balón centrado desde la derecha por su socio Tchité llegó a la frontal del área pequeña, en donde Munitis peleaba con Cuadrado. Entre los dos echaron la pelota al fondo de la portería de Carini. El gol se lo adjudicaron al cántabro.
A partir de ese momento, con el partido comenzando a estar encarrilado -y eso que todavía iba perdiendo- el Racing volvió a ser el de casi siempre y Munitis, como no podía ser de otra manera, fue el abanderado de la reacción. Y es que nadie le puede discutir la casta y la entrega. Incluso en los partidos en los que no está acertado -ayer no fue uno de ellos, ni mucho menos- sus valores principales nunca desaparecen. Y bien que lo agradece este equipo.
Pero Munitis todavía no había dicho su última palabra. Todavía quedaba media hora para que el encuentro acabara y Munitis volvió a enloquecer a una entregada grada de El Sardinero. Pase de Jorge López y zurdazo al canto. La pegó con el alma para batir por tercera vez a Carini.
El festejo, como si de la final de la Copa de Europa se tratara, fue una locura. Y es que para él la posibilidad de jugar con 'su' equipo una competición europea es aun más importante que la Champions que ganó con el Madrid y cuya réplica a buen seguro ocupa un lugar privilegiado en su casa. Pues para eso sirvió su gol, para que él mismo y todo el racinguismo esté un poco más cerca de su particular Liga de Campeones. Precisamente eso, un campeón, es el del Barrio Pesquero. Un número uno. El jugador santanderino encabezó la remontada ante los de Clemente
Fuente: El Diario Montañés