Lunes, 28 de abril de 2008

Estancado

No pudo ser. El Racing parece empeñado en no dejar sentenciada su clasificación para un puesto europeo pese a que sus inmediatos rivales se lo están poniendo en bandeja. Quizá sea porque el cántabro es un equipo acostumbrado a sufrir hasta el final para conseguir sus objetivos. Quizá porque el cansancio acumulado esté empezando a pasar factura a una plantilla que si por algo se caracteriza es por una entrega constante. Lo cierto es que, sea cual sea la causa, el conjunto santanderino parece estar perdiendo fuelle en el tramo decisivo de la Liga. Claro que, puestos a pensar, también puede que se trate de dos derrotas circunstanciales, sin más trascendencia, que no es poco, que haber dejado de sumar algún punto, porque sólo hace 15 días, en Mestalla, la imagen que ofreció el equipo fue radicalmente diferente a la de los partidos contra el Real Madrid y contra el Mallorca, los dos últimos fiascos de los cántabros.

Desde el inicio

Había dicho Marcelino que el empate, dependiendo de cómo fueran discurriendo las cosas, podía ser un buen resultado. Y, viendo lo que ocurrió al final, está claro que tenía razón, claro que, al menos en el primer tiempo, esta teoría no sólo era buena para los cántabros, sino también para un desacertado Mallorca. Y es que ninguno de los dos contendientes hizo los méritos suficientes como para haberse marchado al vestuario con algún tanto en su casillero. Ni siquiera puede decirse que alguno de ellos tuviera mala fortuna. Sencillamente, ni uno ni otro merecieron más de lo que al final de los primeros cuarenta y cinco minutos tuvieron.

Pese a que en los primeros instantes el equipo de Marcelino salió a 'comerse el mundo', o al menos esa impresión dio, sólo se trató de un espejismo. Las cosas quedaron más o menos claras cuando se llegó al minuto cinco del partido y el Racing ya estaba bien colocadito sobre el terreno de juego, como siempre, mandando en el partido y a la espera de que el Mallorca cometiera algún error para acabar convirtiéndolo en una ocasión. Y los hubo, vaya que si los hubo. Los errores, porque lo que son las ocasiones...

Smolarek, la 'sorpresa' del técnico asturiano en el once inicial, dispuso de alguna contra más o menos buena. También Munitis. Pero nada. No había forma de que se diera un centro en condiciones. Y es que la falta de precisión en los últimos metros fue el gran pero que se le puede poner al conjunto santanderino, al menos en lo que al primer tiempo se refiere. Los errores en pases aparentemente sencillos, bien desde los pivotes a las bandas, bien desde éstas a los delanteros, terminaban inexcusablemente en poder de cualquier rival. Claro, que tampoco los de Manzano es que estuvieran demasiado finos. Los mismos errores que cometió el equipo verdiblanco podían ser adjudicados sin el más mínimo temor a equivocarse al Mallorca.

Con este panorama, pensar en que alguno de los dos fuera capaz de marcar un gol era algo así como una utopía, algo posible únicamente en los sueños los más fervorosos seguidores verdiblancos o bermellones.

Pero, si el empate parecía un resultado que podía ser positivo al inicio del encuentro, tras el descanso quedó claro que, ayer, era a lo mejor que podía aspirar el conjunto de Marcelino. Y es que un centro de Valera desde la izquierda sorprendió a una descolocada defensa cántabra que vio con impotencia como Nunes conseguía el primer gol de su equipo.

El partido quedó vitualmente sentenciado. El Racing seguía estando excesivamente fallón y las ocasiones continuaban brillando por su ausencia. En nada, o al menos en muy poco, se parecía el equipo que ayer deambuló sobre el césped del Ono Estadi al que ha brillado en otros muchos campos de toda la geografía española.

Ayer, por no tener, no tuvo ni suerte, pues cuando comenzaba a poner cerco a la potería de Moyá, un error garrafal de Colsa en una cesión acabó convirtiéndose, de rebote, en el segundo tanto bermellón. Ahí si que terminó el partido. Poco importó ya que Duscher recortara diferencias al transformar un penalti o que Güiza, minutos después, diera otro pasito hacia el 'Pichichi'. El de ayer no era el día del Racing, que ahora deberá encomendarse a El Sardinero para poder convertir en realidad el sueño europeo de toda una afición. Lo mejor, que lo tiene en su mano. Será cuestión de esperar.

Fuente: El Diario Montañés
Publicado por Castro2 @ 20:05 | 0 Comentarios | Enviar

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