Lunes, 21 de abril de 2008

Cero ligas, cero copas, una voz

Cero ligas, cero copas, una voz

Los jugadores del Racing hacen una piña antes de retirarse al vestuario.
 
«Cero ligas, cero copas, una voz», lucía una de las pancartas las peñas del Racing habían colocado en una de las equinas de la Tribuna Sur. Un lema bien elegido para reflejar la historia deportiva de un equipo que sueña con Europa por vez primera, pero que ya puede presumir de contar con una afición propia de un conjunto de la Liga de Campeones.

No pudo ser esta vez, pero seguro que vendrán otras más. El Sardinero, más lleno que nunca -hasta volvió a aparecer la figura del socio de escalera-, no pudo vivir otra noche mágica para la que se había preparado a conciencia, dispuesto a comprobar qué se siente cuando el equipo, su equipo, duerme en puestos de Liga de Campeones.

Santander sentía que el de ayer era un partido especial. No sólo por los enormes y desesperantes atascos que se produjeron en las inmediaciones del estadio antes del inicio del encuentro (por favor, que alguien le diga a los responsables municipales que hay que buscar soluciones), sino por la pasión que se veía en el campo. La impaciencia por el partido era tal que la afición no pudo contenerse y diez minutos antes de que los jugadores desfilaran por el césped 22.000 gargantas cantaban al unísono el «Racing Santander».

La ovación que puso punto final a la piña de futbolistas sobre el césped antes de concluir el calentamiento supuso el estallido inicial, todo ello, azucarado con una 'Fuente de Cacho' que, aunque no termina de sonar todo al unísono que es deseable, sí consigue que hasta los directivos de un club tan laureado como el Real Madrid la elogien. Por no faltar, no faltaba ni la pancarta dando las gracias al Bayern de Múnich y al Valencia, escrita, además, con pintura azul. ¿Será por algo?

A tope

El Sardinero estaba ayer a tope. Y en el palco, tan sólo faltaba que Severiano Ballesteros encontrara su sitio entre las decenas de autoridades, directivos e invitados que allí se dieron cita para que diera comienzo el encuentro.

Con José Campos como maestro de ceremonias, dando abrazos y besos a diestro y siniestro, Ramón Calderón fue de los primeros en llegar. Lo hizo discretamente. Noventa minutos después, se marchó firmando autógrafos y siendo entrevistado por Pipi Estrada para Punto Radio.

Francisco Pernía fue de los últimos en llegar, aunque eso lo hace habitualmente. Lo mismo que quedarse sólo en el palco durante el descanso, quizá cansado ya de hablar de fútbol y fútbol y fútbol.

La primera fila del palco no pasó desapercibida. De izquierda a derecha, Santiago Gilárranz, Roberto Bedoya, Iñigo de la Serna, Ramón Calderón, Francisco Pernía, Elena Salgado, Miguel Angel Revilla -luciendo bufanda con los colores de Cantabria y del Racing-, Francisco Javier López Marcano, Montalvo y José Campos.

El partido en sí ofreció lo mismo de muchas tardes. Desde el «Racing, Racing, campeón», hasta el superconocido «¿a por ellos!», pasando por el habitual «esto es un atraco» cada vez que juega el Real Madrid fuera de la capital, sin olvidar socorrido «Racing, Racing, Racing» a secas, acompañado de varios estruendos a través de la megafonía.

Fue lo mejor de un gran encuentro en la grada y en el campo, que volvió a dejar en el césped a vencedores y vencidos, pero que ofreció una bella lección por parte de los 22.000 aficionados que se dieron cita en El Sardinero.

Fuente: Web del Diario Montañes


Publicado por Castrenyo @ 22:31 | 0 Comentarios | Enviar

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