Domingo, 23 de marzo de 2008

Un alivio para la resaca

El poeta latino Ovidio dijo en una ocasión: «La gota agujerea la roca, no por su fuerza sino por su constancia». El Racing superó su eliminación copera con un triunfo muy trabajado que le vuelve a meter en los puestos euopeos. Hablando de gotas, la lluvia fue uno de los protagonistas del encuentro, al ponerse del lado visitante. La abundante agua que soportó el césped propició un partido cansino y trabado, que benefició a un Recre muy conservador. El terreno de juego pesado hizo mella en los cántabros, quienes acusaron el esfuerzo ante el Getafe durante varias fases del encuentro.

El Racing tardó en meterse en el choque. Pese a que las características del césped no eran las idóneas para dos jugadores menudos como Martins o Smolarek, ambos trajeron en jaque a la defensa rival. La movilidad del polaco, especialmente activo durante el primer tramo del partido, puso en bandeja el gol a Duscher, pero el argentino no estuvo fino. Smolarek esquiva como un corredor de cien metros vallas la entrada de Bouzón y gana la línea de cal. Levanta la cabeza y su pase de la muerte es golpeado por Duscher sin fe y sale repelido por un defensa a córner. Instantes después, es el atacante racinguista quien controla entre la pareja de centrales con calidad, pero llega desestabilizado al mano a mano con el guardameta y marra la ocasión. Los fantasmas del choque del miércoles se pasearon por los Campos de Sport cuando Colsa volvió a fallar una clamorosa acción dentro del área. El de Ramales se encuentra con un balón sin dueño dentro del área pequeña, pero cuando se dispone a chutar con el pie, el infortunio hizo que diera al cuero con la rodilla ante la deseperación del respetable. Por la gradas circulaba la sensación de que esta película ya la habían visto. Un Racing que pasaba por encima del rival, que disponía de multitud de ocasiones para marcar, pero siempre algo terminaba desbaratando el gol. Esas malas vibraciones se acrecentaron cuando el Recre dispuso de dos ocasiones para estrenar el marcador. La primera por mediación de un anárquico Martins que era la única vía de enlace entre el entramado defensivo y el naúfrago Pongolle. El portugués recogió un balón entre líneas y se sacó de la manga un peligroso zapatazo que obligó a que Coltorti se ganara el jornal con una buena estirada. Aprovechando que era la primera ocasión que había más de cinco jugadores visitantes en el campo del Racing, los onubenses estuvieron a punto de marcar en ese saque de esquina. Un córner muy cerrado sobrepasa al meta suizo, propiciado por la cantidad de jugadores que se agolpaban en el primer palo, estuvo a punto de adelantar a los andaluces de no ser por Ayoze. El canario actuó como los superhéroes de las películas que esperan para salvar a la dama en el último instante y evitó el gol sobre la línea de cal.

La segunda mitad estaría marcada por la expulsión de Cáceres. El uruguayo zancadilleó por detrás a Pablo Álvarez y aunque el árbitro dio la ley de la ventaja, mostró la segunda cartulina amarilla cuando finalizó la jugada. Pese a estar en superioridad numérica, el Racing no daba sensación de peligro. Las cabezas del conjunto verdiblanco sugerían mover el balón de un lado para otro y aprovechar los huecos, pero las órdenes no llegaban hasta sus castigadas piernas. Los cántabros estaban muy fatigados para recorrer todo el camino y decidían atajar con balones en largo. El caso es que el gol llegó cuando menos méritos estaban haciendo para que sucediera. Órteman recogió un rechace en la luna del áera para acomodar el cuero en el fondo de las mallas con un mimo insospechado en el centrocampista sudamericano. La jugada estuvo precedida de un presunto fuera de juego de Tchité muy protestado por los onubenses. Con el tiempo cumplido, Sorrentino decide probar fortuna como delantero en un córner y Smolarek lo aprovecha para engordar su estadística realizadora. Coltorti atrapa un saque de esquina muy templado y saca rápidamente hacia el polaco. El que fuera jugador del Borussia Dortmund sale como una flecha desde su área, recibe el envío del suizo y recorre varios metros con un zaguero y el guardameta corriendo a su vera para evitar el gol. Supera la divisoria del terreno de juego y pone fin al sufrimiento del arquero y el defensor con un medido diparo que supera la línea de meta mánsamente.

Fuente: Alerta
Publicado por Castro2 @ 23:31 | 0 Comentarios | Enviar

Comentarios

Añadir comentario