jueves, 20 de marzo de 2008
Nada más señalar Muñiz Fernández el final del partido, Javier Casquero corrió como un loco hacia los vestuarios. Sin embargo las prisas del ex racinguista no le sirvieron de nada. Todo el banquillo del Racing se le echó encima para, en el mejor de los casos, recriminarle su actitud en el gol del empate del Getafe. Además, sus gestos tras el gol también cayeron como una losa sobre los futbolistas del conjunto santanderino. Casi peor que el hecho de que hubiera marcado de una manera antideportiva fue que, además, se mofara de los que un día fueron sus compañeros de equipo. Entre empujones, insultos y zarandeos, jugadores, técnicos y personal de seguridad se introdujeron en el túnel que da acceso a los vestuarios. Y de fondo, los silbidos de los indignados aficionados verdiblancos.
Fuente: El Diario Montañés